7 de marzo 2011 - 23:32

Túnez nombró el tercer gabinete desde el derrocamiento de Ben Ali

El primer ministro de Tunez, Beyi Caid Essebsi, anunció la formación de un nuevo gobierno de transición, el primero sin políticos cercanos al exmandatario, que se encargará de conducir el proceso democrático y llevará al país a la celebración en julio de sus primeras elecciones libres.

La novedad del ejecutivo es el nombramiento de seis responsables en los ministerios de segunda fila que quedaron sin titular tras las dimisiones de la pasada semana, cuando la presión popular obligó a arrojar la toalla al predecesor de Essebsi, Mohamed Ganuchi.

Esos seis nuevos responsables son Rifaat Chaabouni, en Educación Superior; Abderrazak Zouari, Desarrollo Regional; Abdelhamid Triki, Planificación; Abdelaziz Razaa, al frente de Industria y Tecnología; Ahmed Addum, nuevo titular de Dominios del Estado, y Rafaat Ben Achour, nombrado ministro delegado del Primer Ministro.

En las carteras cruciales Essebsi ha optado por renovar la confianza a quienes las ocupaban en el Gobierno de Ganuchi; el jurista Farhat Rajhi, que sigue en Interior, el médico Abdelkarim Ezbidi, que renueva en Defensa, y el diplomático Mouldi Kefi, que continúa como responsable de Relaciones Exteriores.

Nada más ser confirmado en el cargo Farhat Rajhi -más conocido en medios judiciales que en los de seguridad cuando fue nombrado por Ganuchi-, tomó la decisión de suprimir el departamento de la Policia Política, que era una de las mayores reivindicaciones de los partidos políticos y los grupos de defensa de los Derechos Humanos.

Essebsi hizo el anuncio del nuevo gabinete, cuya formación dio a conocer en un comunicado divulgado por la agencia oficial TAP, tras consultar con representantes de los partidos políticos, la magistratura y las organizaciones sindicales, en un intento de lograr el mayor consenso posible en la nueva etapa política.

Según analistas locales, además de preparar la celebración de los próximos comicios el objetivo del nuevo gobierno de transición será impulsar la recuperación económica ante la elevada tasa de paro y la ausencia de perspectivas de progreso entre la población.

Beyi Caid Essebsi asumió la pasada semana la jefatura del Gobierno después de que Ganuchi se viera obligado a dimitir por fuertes presiones populares debido a su implicación en la administración del ex presidente Zin Al Abidin Ben Alí.

Ben Alí huyó en enero de Tunez a Arabia Saudí al inicio del proceso revolucionario que se registra en este país norteafricano y que marcó el punto de partida de la actual espiral de revueltas, rebeliones y manifestaciones populares en el mundo árabe.

Un proceso revolucionario cuya mecha fue la inmolación de Mohamed Buazizi, un joven de 24 años que se prendió fuego a su cuerpo el pasado diciembre ante la gobernatura de su ciudad natal Sidi Bouzid, en el sur tunecino, después de que la policía derribara su puesto de frutas y verduras cuando no pudo presentar licencia legal.

Bouazizi se dirigió en busca del permiso al ayuntamiento, donde una mujer funcionaria le abofeteó y en público, una humillación insoportable para un hombre árabe; según contó su familia a la televisión tunecina, Bouazizi fue a continuación a una gasolinera para comprar combustible y quemarse a lo bonzo.

Las graves quemaduras que sufrió le condujeron a la muerte, lo que desató una espiral de ira popular que se fue extendiendo por todo el territorio tunecino hasta obligar a Ben Ali a huir después de que la represión policial de las revueltas provocara al menos 347 muertos.

El nuevo gobierno de Essebsi es el tercero desde que Fuad Mabazaa fuera nombrado presidente interino tras la huida de Ben Alí y el inicio de un proceso revolucionario que parece imparable y se ha extendido mucho más allá de la fronteras de Túnez.

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