25 de marzo 2004 - 00:00

TV: ley favorece imperio Berlusconi

Los diputados italianos aprobaron ayer la controvertida «ley Gasparri» (apellido del actual ministro de Comunicaciones) que favorece la concentración de medios y da protección al imperio televisivo del primer ministro Silvio Berlusconi.

El proyecto de ley preparado por el gobierno, que había tenido dos años de largo debate y fue rechazado por inconstitucional a fines del año pasado por el presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, pone las bases para la privatización parcial de la estatal y poderosa RAI (Radio y Televisión Italiana), acelera la introducción de la tecnología digital y permite a partir de 2010 la propiedad de cadenas de TV y medios gráficos (Berlusconi es propietario de un holding donde hay radios y canales de TV; la mayor editorial, Mondadori, con diarios, revistas y libros; la distribuidora de films Medusa y la mayor agencia de publicidad del país), en contra de lo dispuesto actualmente.

Los beneficios para el emporio Mediaset de Berlusconi son amplios y variados: la RAI es fuerte competencia para la tres cadenas de TV privadas del magnate italiano (Italia 1, Canale 5 y Rete 4); salva a uno de los canales, Rete 4, de tener que pasar a ser satelital, con una pérdida que se ha estimado en unos 400 millones de euros; amplía las relaciones entre empresas del sector mediático, permitiendo la integración de Mediaset con Mondadori, de los diarios y semanarios con los canales de TV y las radios, lo que haría crecer los ingresos del holding en unos 1.000 millones de euros.

El proyecto de ley, que fue aprobado en votación secreta por 311 a favor y 246 en contra, deberá ser sometido próximamente al Senado, donde la coalición gubernamental Forza Italia goza de una cómoda mayoría y se da por descontada su aprobación final. Si bien hubo una férrea integración de la mayoría de los diputados del partido gobernante -lo que hizo decir a un opositor: «La única vez que está en pleno el oficialismo es cuando hay una ley que interesa a 'Il cavaliere' (por Berlusconi»)-, se destaca la veintena de disidentes de la Casa de las Libertades que se opusieron a este proyecto de características monopólicas.

«Esta es una gran oportunidad de desarrollo y crecimiento no sólo para el sistema televisivo, sino también para la industria italiana»
, celebró Paolo Romani, de Forza Italia. Lo que fue contestado por el líder opositor, del Olivo, Piero Fassino: «Esto no resuelve los problemas del sistema de radio-TV del país, pero agrava su principal cáncer: la hiperconcentración en un único sujeto de un poder dominante, esto no sólo va contra la libre competencia de los medios, sino también contra el sistema, ya que reducirá el pluralismo y sofocará los potenciales crecimientos de nuevos emprendimientos mediáticos independientes» .

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