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8 de agosto 2006 - 00:00

TV Martí mostró la cara oculta de Raúl Castro

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Miami - El barrio de Coral Gables, al sur de Miami, es el típico suburbio de clase alta estadounidense. Formado por grandes chalés, tiene uno de los clubes de golf más exclusivos de la ciudad, y en él se encuentra el espectacular Hotel Biltmore, una joya del art decó que, según se dice, es visitado todas las noches por fantasmas. En Coral Gables viven exiliados cubanos, pero, como explicaba el sábado un taxista haitiano llamado Joseph estacionado frente al Biltmore, «es gente que lleva mucho tiempo en Estados Unidos. Algunos llegaron incluso antes de que Castro lograra el poder».

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El sábado por la tarde, en un chalé de Coral Gables, uno de esos exiliados recibió una llamada en su teléfono móvil. Según declaró, su interlocutor sólo quería decirle que «han sacado el avión». El misterioso avión, explicó, es un aparato especializado en guerra electrónica que EE.UU. utiliza en ocasiones especiales para aumentar la potencia de Tele Martí, la emisora de televisión anticastrista que creó Ronald Reagan en 1983. «Con el avión, la gente en Cuba puede captarla sin problemas. De lo contrario, hace falta tener una parabólica o Internet», explicó.

  • Devastador

  • La emisión más relevante del sábado fue un video de cuatro minutos y medio sobre la vida privada de Raúl Castro. El video forma parte de una grabación mucho más larga, de dos horas de duración, que nunca se ha emitido en su totalidad. Muestra al sucesor de Fidel Castro durante un encuentro con unos visitantes extranjeros en 1992. Es un documento devastador para las credenciales reformistas de Raúl Castro y, en general, para su prestigio político. Y no sólo por lo que dice y hace. Sino por haberse dejado grabar en video haciéndolo.

    El momento estelar de la cinta se produce cuando, en su calidad de ministro de Defensa, Raúl asiste a un desfile en una base de la Marina. Los últimos soldados de la fila son mujeres, y él se acerca para darle un par de cariñosos golpecitos en la mejilla a una de ellas, antes de gritar riendo al jefe de la base: «¡Tus marinos no tienen que masturbarse!», en referencia a la abundancia de mujeres en el cuartel. Una abundancia que hace que el actual jefe del Estado en funciones de Cuba diga: «Da gusto tener una unidad así».

    En las partes del video que no se han emitido, Raúl Castro expresa su rechazo al ex líder soviético Mihail Gorbachov al dirigirse a uno de sus interlocutores, un cirujano: «Tú eres mejor que Gorbachov. Tú eres capaz de abrir el pecho de alguien, sacar el corazón y [esa persona] sigue viviendo. Gorbachov cambió el corazón de la Unión Soviética. Y la mató».

    Esas críticas hacia Gorbachov revelan, según los disidentes que han visto el video, que Raúl Castro no es el reformista que algunos pretenden. Lo cierto es, sin embargo, que el hermano menor de Fidel nunca ha pretendido una apertura política, sino sólo económica, es decir, como en China. En este campo, su experiencia y sus éxitos son considerables. Desde que el colapso de la Unión Soviética dejó a las fuerzas armadas de Cuba sin recursos, Raúl Castro ha convertido al Ministerio de Defensa en una especie de empresa privada que se autofinancia. La lista de activos en manos del Ministerio de Defensa es interminable. Según el diario «The Miami Herald», el Ministerio de Defensa cubano controla 30 hoteles que suponen 25% de las plazas hoteleras del país, toda la distribución de cigarros habanos, parte del comercio exterior y hasta las licencias pesqueras del país.

    El video fue grabado precisamente cuando las fuerzas armadas cubanas tuvieron que entrar en el sector privado por el colapso de la URSS. La crisis se refleja en las palabras de Raúl, que habla de los recortes presupuestarios mientras visita una base militar subterránea llena de anticuados tanques soviéticos, y presenta a sus huéspedes a un general que combatió no sólo en Cuba, sino también en Venezuela, «cuando exportábamos la Revolución, como dice la prensa americana».

    Pero las imágenes insinúan que lo que preocupa a Raúl es, más que la supervivencia de la Revolución, el sexo. De hecho, su personalidad no puede parecer más diferente de la de Fidel, que en la cinta aparece como un populista siempre alerta y en control de la situación. Una de las mejores muestras de ello es su reacción respecto del regalo que los visitantes les dan a ambos: unos jabones en forma de pechos de mujer. Castro senior se limita a sonreír y dar las gracias. Pero Raúl experimenta una subida de hormonas capaz de superar a la de Floyd Landis en el Tour de Francia.

    «¡Si todas las tuvieran así sería muy bueno!», afirma, antes de añadir: «El nieto me lo agarra y empieza a tocar las teticas. Porque el nieto salió a su abuelo».

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