Ucrania acusa a los prorrusos de destruir pruebas de la caída del avión
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El viceprimer ministro ucraniano, Vladimir Groisman, denunció que sus expertos apenas pudieron permanecer 30 minutos en el lugar de la tragedia, cerca de Grabovo, vigilados por separatistas armados. Según el jefe de los servicios secretos ucranianos, Valentin Nalivaitshenko, los separatistas establecieron una "zona de seguridad" alrededor de los restos del avión. "Sólo esperamos que los terroristas desaparezcan y hagan posible que trabajemos en la zona", afirmó.
Este sábado continuaba sin haber rastros de más de 100 víctimas. Hasta ahora se recuperaron 186 cadáveres, según informaron los servicios de rescate ucranianos.
La búsqueda del resto está siendo muy complicada, ya que las partes del avión se encuentran esparcidos en una zona de 25 kilómetros cuadrados.
Los separatistas prorrusos admitieron el transporte de cadáveres desde el lugar donde cayó el avión. "Algunas decenas de cadáveres" que estaban en el medio de Grabovo fueron llevadas a Donetsk "en presencia de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa", afirmó el portavoz rebelde Serguei Kavtaradze.
"Por razones higiénicas era imposible seguir dejándolos allí", dijo Kavtaradze. En Donetsk serán entregados a expertos extranjeros, aclaró.
Entretanto, a la capital ucraniana Kiev arribó un equipo procedente de Malasia. Los 132 expertos, entre ellos médicos y militares, viajarán probablemente mañana al lugar donde se estrelló el avión.
También llegó a la capital ucraniana el ministro de Relaciones Exteriores holandés Frans Timmermans junto a un grupo de 15 expertos. En el vuelo MH17 viajaban 193 de sus compatriotas. "Mi primera prioridad es llevar a casa a nuestra gente. Las familias quieren enterrar a sus parientes", dijo en un encuentro con el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, en Kiev.
El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, se mostró a favor de que se involucre a la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO) en la investigación, durante un llamado telefónico con el secretario de Estado norteamericano John Kerry, indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores en Moscú.
Por su parte, el líder separatista Alexander Borodai, autoproclamado gobernador de la "República Popular de Donetsk", instó al jefe de gobierno ruso Dmitri Medvedev a enviar al mismo lugar un equipo de Rusia. Argumentó temer que se "destruyan pruebas", añadió.
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente ruso, Vladimir Putin, se mostraron de acuerdo en la necesidad de que una comisión independiente bajo la dirección de la ICAO pueda acceder a la zona.
El gobierno malasio instó por su parte a las partes que aseguren la zona en la que se estrelló el avión. "A Malasia le preocupa profundamente que la zona de la catástrofe no esté siendo asegurada de forma apropiada", advirtió el ministro de Transporte, Liow Tiong Lai.
"La integridad del lugar ha sido comprometida y hay informaciones de que algunas evidencias fundamentales no están siendo protegidas en el lugar", dijo Liow.
El ministro malasio negó que el Boeing de Malaysia Airlines se apartase de su curso y entrase en espacio restringido, como habían apuntado algunos medios. "Era una ruta estipulada por las autoridades aéreas internacionales (...) El aparato nunca voló en el espacio aéreo cerrado", reiteró. "Pero en tierra se violaron las reglas de la guerra", denunció.




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