Pero el terror también va dirigido contra el régimen saudita, aunque de una forma más general, por el profundo descontento que provocan las condiciones sociales y económicas que padecen: hablamos de un país enormemente rico, que actualmente tiene una gigantesca deuda externa, con decenas de miles de licenciados incapaces de encontrar trabajo en un mercado laboral dominado por trabajadores procedentes del extranjero, una creciente pobreza que contrasta con el lujo de los príncipes y una falta de instituciones modernas y representativas en las que puedan mostrar y desahogar su descontento.
Dejá tu comentario