Al menos 55 personas murieron en un atentado suicida en la ciudad santa de Kerbala, en una jornada de violencia que causó otros 50 muertos en Irak, al tiempo que el ejército del Mehdi anunció que planea secuestrar al príncipe Harry de Inglaterra tras su arribo a Basora.
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Un atacante suicida a bordo de un vehículo se hizo explotar hoy entre una multitud en la ciudad santa chiita de Kerbala y mató a 55 personas, entre ellas mujeres y niños, mientras que unas 150 fueron heridas.
Según los servicios de seguridad, el atentado ocurrió a als 19.10 locales a 200 metros del mausoleo del Iman Abbas. El centro de la ciudad fue cerrado por la policía.
Más tarde, el jefe del consejo provincial, Abdul al-Yassiri, anunció por la emisora de televisión Al Iraqiya un toque de queda para Kerbala hasta las 8 de la mañana de mañana.
En Baquba, 65 kilómetros al norte de Bagdad, fueron hallados hoy los cadáveres de 17 personas ajusticiadas con un balazo en la nuca, dijeron fuentes de seguridad. Quince de los cuerpos fueron encontrados en un campo.
Treinta y tres personas murieron en las últimas 24 horas en la capital iraquí y en Mossul, norte de Irak, dijeron fuentes de seguridad.
Diez personas, entre ellos cuatro empleados de la Medialuna Roja, fueron muertos hoy en distintos episodios de violencia en Bagdad, según las fuentes.
Cinco de ellas fueron muertas por hombres armados que dispararon contra el vehículo en el que viajaban en el barrio de Saidiya, oeste de la capital.
Además, cuatro empleados de la Medialuna Roja murieron cuando el ómnibus en el que viajaban fue acribillado por desconocidos en Bayia, sudoeste de Bagdad.
También, un operario municipal murió y ocho colegas resultaron heridos al explotar una bomba casera en Zafaraniyah, sur de la capital.
Por otra parte, siete cadáveres fueron hallados en varias zonas de Bagdad en las últimas 24 horas, mientras en Mossul, en el norte del país, fueron encontrados 16 cuerpos.
La mayoría de las víctimas tenían las manos atadas a la cintura, los ojos cubiertos y heridas de bala en la cabeza y el tórax, con señales evidentes de tortura.
La nueva ola de violencia sacudió a Bagdad a pesar del plan de seguridad en torno a la capital iraquí puesto en marcha por el gobierno y las fuerzas de ocupación estadounidense.
La violencia, según las Naciones Unidas, causó 16.000 muertos desde el año pasado.
"Uno de nuestros objetivos es capturar a Harry, tenemos gente dentro de las bases británicas que nos informarán (sobre su paradero) una vez que arribe", dijo al periódico The Guardian Abu Mujtaba, un comandante del Ejército del Mehdi, del líder chiita Moqtada Al Sadr.
Las fuerzas británicas prevén enviar al frente iraquí al hijo menor del príncipe Carlos y la fallecida Lady Di el mes próximo, aunque esta posibilidad genera intranquilidad en el gobierno y los mandos castrenses por las amenazas que se ciernen sobre el príncipe Harry.
"No sólo nosotros trataremos de capturarlo, sino cada persona que odia a los británicos y a los estadounidenses tratarán de capturarlo, todos los mujahidines en Irak, Al-Qaeda, los iraníes tratarán de secuestrarlo también", agregó Mujtaba.
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