Bogotá - Colombia, en una incómoda posición políticaluego del anuncio de la mayor guerrilla izquierdista de liberar a 3 rehenes, enfrenta ahora la presión para lograr un acuerdo para todos los secuestrados que el gobierno insiste en negociar directamente con los rebeldes.
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Analistas aseguraron que la decisión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de liberar a las políticas Consuelo González y Clara Rojas, y al hijo de ésta, Emmanuel, quien nació en cautiverio, pone una fuerte presión internacional sobre el gobierno del presidente Alvaro Uribe.
«Esta liberación no es estrictamente un gesto humanitario de las FARC, sino más bien un acto calculado políticamente. Se trata de reivindicar la gestión frustrada del presidente Hugo Chávez y de la senadora Piedad Córdoba», dijo Alfredo Rangel, un experto en temas militares y de seguridad. Uribe suspendió la mediación del presidente venezolano y de la senadora Córdoba, por considerar que Chávez estaba interfiriendo en asuntos internos de manera inconsulta, lo que provocó la peor crisis diplomática en años entre Bogotá y Caracas.
El analista sostuvo que con la decisión de rechazar una zona de encuentro de 150 kilómetros cuadrados que propuso el gobierno, la guerrilla insiste en la desmilitarización de una región montañosa de 780 kilómetros cuadrados, dejando al gobierno en una posición incómoda después del gesto de paz.
Uribe venía reclamando un gesto de paz de la guerrilla, pero siempre se ha opuesto a desmilitarizar una extensa zona que incluye los municipios de Florida y Pradera, en el departamento del Valle del Cauca, con el argumento de que no puede conceder ventajas militares y estratégicas a las FARC.
«El camino hacia el intercambio humanitario sigue siendo muy incierto y tal vez muy largo», afirmó Rangel.
Pese a la presión que recibió con la decisión de liberar a los tres rehenes, un acto considerado por la misma guerrilla como de desagravio a Chávez y a Córdoba, el gobierno anunció que no accederá a una desmilitarización.
«Básicamente aquí hay que actuar con persistencia y pragmatismo. Nosotros creemos que el despeje de Pradera y Florida es un camino cerrado», dijo el alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo.
Gestos
«No tiene ningún sentido que para hablar de la liberación de 50 secuestrados entreguemos a las FARC 110.000 rehenes que serían los habitantes de Pradera y Florida, quienes estarían bajo su control y su poder», agregó.
Restrepo recordó que el gobierno de Colombia también tuvo gestos unilaterales de paz para crear un ambiente con las FARC y lograr un acuerdo humanitario que permita liberar a los rehenes secuestrados y excarcelar a unos 500 rebeldes.
El alto comisionado aseguró que uno de esos gestos fue la excarcelación del denominado canciller de las FARC, Rodrigo Granda, y de más de 100 rebeldes, a mediados de este año.
«Es una demanda nacional e internacional que lleguemos a ese acuerdo», admitió Restrepo. «Yo creo que todo está listo para que concretemos este acuerdo humanitario, aquí nos toca llegar a ese acuerdo y es lo que tenemos que hacer entre el gobierno y las FARC, y por nuestra parte estamos dispuestos a hacerlo de manera inmediata», agregó.
Los familiares de los rehenes y los analistas se declararon preocupados por el futuro de lo que parece ser una encrucijada sin salida.
«¿Qué actitud van a tomar las FARC? ¿Qué va a pasar con los demás (rehenes) después de este gesto?», se preguntó el ex asesor de paz del gobierno del ex presidente Andrés Pastrana, Lázaro Vivero.
El antiguo funcionario y ahora analista descartó la posibilidad de que la guerrilla vaya a realizar otras liberaciones unilaterales.
«Si esto es un acto de desagravio contra lo que sucedió con el presidente Hugo Chávez y la senadora Piedad Córdoba terminaríamos viendo cómo se endurecen las posiciones por parte de las FARC, y esto sería casi estar condenando a los demás si el gobierno no acepta Pradera y Florida por 45 días», dijo.
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