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30 de diciembre 2009 - 21:31

Un doble atentado en Irak dejó casi 30 muertos

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Una columna de humo sale del lugar donde explotó un coche bomba el martes en Bagdad.
Dos suicidas con bombas causaron la muerte de al menos 27 personas y dejaron más de 100 heridos en el centro sunita de Irak, mientras una bomba en el camino provocó la muerte de siete peregrinos en un importante festival religioso chiíta.

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Los ataques destacan la tenacidad de la insurgencia, a pesar de un marcado descenso en la violencia en general, y reflejan la vulnerabilidad de Irak mientras se prepara para elecciones nacionales en marzo y para que las fuerzas locales asuman el control de la seguridad de manos de las tropas de Estados Unidos.

Las fuerzas estadounidenses transportaron a Qassim Mohammed, gobernador de la provincia de Anbar, a la capital Bagdad, para recibir tratamiento médico luego de que resultó herido en los ataque fuera de la sede del gobierno provincial en Ramadi, capital provincial de Anbar.

Fuentes médicas y policiales dijeron que Sadoon Khraibit, miembro del consejo provincial, y el vicecomandante de policía también resultaron heridos en las explosiones, que dejaron coches quemados, fierros retorcidos y escombros ensangrentados en la calle.

Khraibit murió posteriormente en el hospital, dijeron la policía y familiares.

En un ataque separado, una bomba en el camino causó la muerte de siete peregrinos que regresaban de un importante festival religioso chiíta, dijo la policía. Al menos otros 25 peregrinos resultaron heridos por el ataque en Khalis, 80 kilómetros al norte de Bagdad.

El primer ataque en Ramadi, 100 kilómetros al oeste de Bagdad, pareció estar dirigido contra una caravana del gobernador, quien viajaba rumbo a su trabajo.

El coronel de la policía Jabbar Ajaj dijo que un atacante suicida hizo detonar explosivos en un vehículo en la primera explosión, que fue seguida poco después por un segundo ataque suicida, en este caso a cargo de un sujeto a pie.

Mohammed se encontraba en el lugar de la explosión evaluando los daños, dijo una fuente médica en Ramadi, cuando el segundo atacante detonó sus explosivos. El canal de televisión estatal Al-Iraqiya reportó que uno de los suicidas era un hombre que trabajaba como guardaespaldas del gobernador.

"Yo estaba caminando hacia unas tiendas junto al recinto de la gobernación provincial cuando ocurrió una enorme explosión. Volé por el aire y desperté en el hospital", dijo Ahmed Mahmoud, un residente de Ramadi de 30 años.

Gran cantidad de los 105 heridos eran policías.

En el hospital de Ramadi, los médicos rodeaban a los policías heridos tendidos en camillas. Uno de los heridos era un pequeño bebé, con su pañal y chaleco machados con sangre.

Anbar, centro de la insurgencia sunita de Irak luego de que Saddam Hussein fue derrocado en el 2003, se convirtió en un sitio relativamente seguro después de que líderes tribales dieron su respaldo a las guardias locales que luchaban contra Al Qaeda en el 2006.

Pero una serie de recientes ataques ha planteado temores sobre un posible aumento de la violencia en el lugar antes de las elecciones de marzo. Muchos de los miembros de la minoría sunita de Irak, dominante bajo el gobierno de Saddam Hussein, temen que la mayoría chiíta pueda eliminarlos del poder para siempre.

Los sunitas no han formado un bloque electoral unido como para elecciones previas, y en cambio han cruzado las líneas sectarias para formar alianzas con chiítas y otros grupos.

La medida podría reflejar un cálculo estratégico respecto a la insatisfacción de los votantes con los partidos religiosos gobernantes, a los que muchos iraquíes culpan de haber fracasado a la hora de reconstruir Irak como es debido, y a un grado de desorganización entre los líderes sunitas.

Mohammed, un ex funcionario de Gobierno que regresó desde el extranjero luego de las elecciones provinciales realizadas anteriormente este año, es un aliado del influyente líder tribal de Anbar Ahmed Abu Risha.

Los ataques de Anbar ocurrieron luego de una serie de masivas explosiones en Bagdad, que el primer ministro chiíta Nuri al-Maliki atribuyó a al Qaeda y el partido Baath de Saddam.

"Al Qaeda y otros grupos están intentando desestabilizar la seguridad en la provincia antes de las elecciones. A menos que la policía haga bien su trabajo, este tipo de desafíos van a crecer aún más", dijo el presidente del consejo de Anbar, Jassim Mohammed.

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