El gran problema de aquí en más es que, ya sea Merkel o Schröder el futuro canciller, se enfrentarán con un Parlamento dividido en momentos en que ambos necesitarán de un fuerte respaldo político para tomar las medidas amargas que demanda la resolución de los problemas económicos (cualquier semejanza con la posible Argentina de después del 24 de octubre va por cuenta del lector).
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