8 de julio 2022 - 00:00

Una asombrosa serie de escándalos y una caída vergonzante

Desde su actitud ante el covid hasta la sospechosa remodelación de la residencia oficial. Una administración polémica.

Londres - Tras su triunfal llegada al poder a mediados de 2019, Boris Johnson duró tres años al frente del Gobierno británico. Desacreditado por los escándalos, el hombre que siempre se había negado a renunciar, fue empujado a la puerta de salida por su propio Partido Conservador.

Tras la renuncia de Theresa May y líder de los probrexit, Johnson fue elegido al frente del Partido Conservador el 23 de julio de 2019 tras una aplastaste victoria frente al entonces ministro de Relaciones Exteriores Jeremy Hunt. Al día siguiente, fue nombrado primer ministro por la reina Isabel II y prometió una rápida salida de la Unión Europea UE).

Ultrapopular, obtuvo en diciembre de 2019 una mayoría histórica para los conservadores en la Cámara de los Comunes, tras haber convocado elecciones legislativas anticipadas.

Los diputados aprobaron su acuerdo sobre el brexit y el 31 de enero de 2020, tres años y medio después del referéndum, el Reino Unido salió de la UE.

La pandemia

El primer ministro anunció el 27 de marzo que dio positivo del nuevo coronavirus luego de haber experimentado síntomas leves. El 5 de abril fue hospitalizado y al día siguiente, transferido a terapia intensiva, donde permaneció tres días.

El premier fue criticado desde el inicio de pandemia por su gestión de la crisis, acusado, por ejemplo, de haber tardado en reaccionar.

Asimismo, Johnson luchó con un caso de “lobby” que salpicó a algunos miembros de su Gobierno y una polémica por el tema del costoso financiamiento de la renovación de su residencia oficial.

A pesar de todo, el partido ganó terreno frente a los laboristas en las elecciones locales del 6 de mayo de 2021, conquistando el histórico bastión de Hartlepool, en el noreste de Inglaterra.

A principios de diciembre se acumularon las revelaciones sobre varias fiestas ilegales organizadas en Downing Street durante los confinamientos. Los británicos denunciaron un doble patrón, ya que Johnson acababa de anunciar un endurecimiento de las restricciones anticovid. El caso derivó en investigaciones en las semanas siguientes.

Inédito

El 12 de abril, Johnson recibió una multa de la policía por haber infringido la ley –algo nunca visto para un primer ministro en ejercicio– por haber participado en una fiesta de cumpleaños sorpresa en junio de 2020 en Downing Street. Sus explicaciones variaron, pero ante el Parlamento aseguró no haber violado las reglas.

El escándalo hundió su popularidad y los británicos –que ya sufrían por el aumento del costo de vida– se lo hicieron saber en las urnas, imponiéndole una derrota en las elecciones locales del 5 de mayo.

Johnson sobrevivió el 6 de junio a un voto de censura de los diputados de su Partido Conservador, impulsado por un grupo de parlamentarios cansados por el “Party-gate”. Más del 40% de los diputados indicó ya no tener confianza en el primer ministro, lo que reflejó la amplitud del malestar.

El final

Al “Party-gate” se sumó luego una serie bochornosa de escándalos sexuales entre los conservadores, por ejemplo un diputado sospechado de violación detenido y luego liberado bajo fianza a mediados de mayo, y un exparlamentario condenado en mayo a 18 meses de prisión por agresión sexual contra un adolescente.

El 5 de julio, Boris Johnson pidió disculpas y reconoció un “error” al haber nombrado en febrero en su gobierno a Chris Pincher, encargado de la disciplina parlamentaria de los diputados conservadores, aun cuando sabía de antemano de acusaciones de carácter sexual en su contra.

El mismo día, cansados de los escándalos, dos ministros de alto rango renunciaron y fueron seguidos por una avalancha de dimisiones dentro del Gobierno.

Agencia AFP

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