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Sin el confort que disfrutó en sus primeras horas en Chile, cuando se hospedó en el elegante Hotel Marriott, Fujimori permanece recluido en una habitación de escasos nueve metros cuadrados, con una cama individual, muebles de madera, un velador y un baño, según relatos de funcionarios que conocen el recinto.
No le está permitido el acceso al teléfono celular ni a Internet, aunque tiene la compañía de un pequeño televisor y una radio.
Como cualquier reo en Chile, Fujimori tiene derecho a visitas dos veces por semana, aunque ayer recibió a dos hombres que no fueron identificados y que llegaron al recinto cargando bolsas con víveres y medicamentos.
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