Casi 16 millones de venezolanos están habilitados para decidir hoy si su país continuará en los próximos seis años el sendero del proyecto liderado por el presidente Hugo Chávez, quien buscará ser reelecto, o si retorna a un modelo más tradicional de gobierno y de inserción internacional.
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La elección -únicamente para presidente de la república, ya que no se eligen otros cargos y el de vicepresidente es aquí un cargo ejecutivo más, designado por el primer mandatario- será virtualmente un mano a mano entre Chávez y el gobernador del poderoso estado petrolero Zulia, Manuel Rosales.
Rosales, que es apoyado por 42 de las 80 listas entre las cuales podrán optar los electores, es denominado por sus seguidores "candidato unificado de la oposición" pese a que hoy competirán otros 13 postulantes, además de él y el presidente.
Es que las expectativas del antichavismo se centraron en él luego de que en julio decidieran retirar sus candidaturas, y apoyarlo, los otros dos dirigentes con alguna probabilidad de relevancia electoral, el veterano periodista y ex izquierdista Teodoro Petkoff y el joven diputado Julio Borges, del centroderechista partido Primero Justicia.
Todas las encuestas pronosticaron el triunfo de Chávez, pero las expectativas de la oposición están centradas en la evolución que tuvo la intención de voto por Rosales, que pasó de tener apenas cuatro por ciento en julio a ubicarse sólo siete puntos por debajo del mandatario, según un sondeo que la firma Hinterlaces no llegó a publicar ayer debido a la entrada en vigencia de la veda política.
Los dos sectores que polarizan como nunca la opinión de los venezolanos coincidieron en batallar por la limpieza de los comicios, que serán supervisados por más de 1.000 observadores nacionales e internacionales, pero a la vez en manifestar sospechas recíprocas de maniobras destinadas a alterar la normalidad del acto.
Esas sospechas se centraron en la posibilidad de que se difundan encuestas de boca de urna antes de que finalicen los comicios, para influir sobre los votantes que aún estén indecisos, y también en que puedan registrarse incidentes una vez que se conozcan los resultados.
Sin embargo, una alta fuente gubernamental aseguró que sólo es razonable esperar episodios menores y comunes a los procesos electorales de la región, tales como mesas que se constituyan más tarde del horario previsto o roces entre pequeños grupos de ciudadanos descontentos por los resultados.
De cualquier forma, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dispuso que 214 de los 782 juzgados penales de todo el país estarán de guardia hoy para tramitar los casos que pudieran presentarse por presuntas violaciones a la ley electoral.
Por otro lado, los dos sectores coincidieron en exhortar firmemente a los ciudadanos a que concurran a votar -el sufragio no es obligatorio en Venezuela-, por lo que se espera que la abstención, que en la última elección presidencial alcanzó el récord de 43,69 por ciento, se reduzca a entre 18 por ciento, según el pronóstico de Hinterlaces, y 24 por ciento, de acuerdo con la previsión de uno de los rectores principales (directores) del Consejo Nacional Electoral (CNE), Germán Yépez.
Las elecciones tendrán lugar entre las 5:30 locales (las 6:30 en la Argentina) y las 16:00, aunque podrán extenderse si a esa hora aún hubiera ciudadanos formando filas frente a los centros electorales, esperando para votar.
Están empadronados 15.921.223 ciudadanos que podrán emitir sus sufragios en 33.002 mesas distribuidas en 11.118 centros de votación.
De ellos, el 99,45 por ciento podrán hacerlo mediante el sistema electrónico y sólo el resto -entre ellos, 57.667 ciudadanos en 118 centros en embajadas venezolanas en el exterior- deberá hacerlo en la vieja forma manual.
Más de 97 por ciento de las mesas habían quedado instaladas anoche, según anunció la presidenta del CNE, Tibisay Lucena.
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