Caracas - En su documental acerca de la conducta de George W. Bush en los conflictos de Afganistán y de Irak, el cineasta Michael Moore muestra cómo los intereses petroleros influyen en las decisiones del presidente estadounidense. Aunque son dos personalidades dispares, el calculador jefe de la Casa Blanca y Hugo Chávez parecen cortados con la misma tijera a la hora de hacer negocios.
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El presidente de Venezuela no deja escapar ninguna oportunidad para denunciar las monstruosidades de su «Bin Laden» (Bush), a quien imputa el fallido golpe de Estado que en 2002 pretendió desalojarlo del poder. «Fascista» y «psicópata» son los epítetos más suaves que utiliza para aludir al político texano, pero en su bestiario no aparecen los consorcios energéticos norteamericanos, que han jugado un papel decisivo en la invasión (o «genocidio», en sus palabras) de Irak. El intercambio comercial -centrado en el petróleo-del régimen bolivariano y la red de empresas que sustenta a la administración Bush atraviesan uno de sus mejores momentos. La Venezuela «revolucionaria» de Chávez exporta 15% del petróleo que importa EE.UU., lo que equivale a más de 1,5 millón de barriles diarios.Y las licitaciones para la explotación del gas natural -un recurso del cual el país caribeño posee las más grandes reservas en Latinoaméricaestán, en su mayoría, en manos de firmas estadounidenses.
El analista venezolano Julio César Pineda sostiene que los consorcios estadounidenses nunca habrían conseguido mejores contratos que bajo los auspicios del líder bolivariano. «En Washington funciona permanentemente un lobby venezolano cuya función es la de preservar ese mercado, y Chávez designó a su viceministro de Energía como embajador en EE.UU.», dijo.
Venezuela incluso podría aprovechar su cercanía geográfica -lo que abarata sensiblemente los fletespara ampliar su presencia en los sedientos mercados del «imperio».
Los argumentos de los «lobbistas» venezolanos no caen en saco roto pues el embajador de EE.UU. en Caracas, Charles Shapiro, ha declarado que «gane quien gane el referéndum, mientras Venezuela siga vendiendo su petróleo en los mercados mundiales, nosotros lo seguiremos comprando».
• El Dorado
Más allá de este idilio, la apertura de una economía como la de China, con un crecimiento de 8% anual, y el récord que ha batido la cotización mundial del crudo, aportan las condiciones para que Venezuela se convierta en un El Dorado, aunque su producción se haya estancado en los 3,45 millones de barriles diarios: 245.000 unidades menos de las que generaba antes de que estallara la crisis política hace dos años. Según Pineda, el problema radica en que el gigante estatal, Petróleos deVenezuela Sociedad Anónima (PDVSA), no reinvierte sus capitales en la renovación de equipos y en que 20.000 de sus mejores técnicos fueron despedidos cuando el gobierno intervino la empresa, a raíz de la huelga que decretó su mesa ejecutiva hace un año.
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