Juan Manuel Santos, ministro de Defensa de Colombia,
gana espacio en la puja por la sucesión de Alvaro Uribe en
su carácter de intérprete privilegiado de la política de mano
dura contra las FARC.
Con 84% de popularidad, Alvaro Uribe no debería tener dudas sobre sus posibilidades de lograr una segunda reelección en 2010. Sólo que la Constitución de Colombia impide esa posibilidad, haciendo cada vez más frecuentes las especulaciones sobre quiénes podrían sucederlo.
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«No es conveniente que un presidente se perpetúe en el poder», dijo Uribe recientemente a través de voceros, seguramente diferenciándose de su enemigo íntimo Hugo Chávez. Reelección, sólo si hay una hecatombe», completó, abriendo por primera vez la puerta a su permanencia en el poder.
Sin embargo, la danza de nombres para sucederlo es incesante en Colombia. Y, en ella, uno de los que más sobresale es el del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quien aspira a ser bendecido como delfín por el popular mandatario debido a su rol de abanderado de la «política de seguridad democrática» oficial y a su responsabilidad en el indisimulable debilitamiento de las FARC.
Encuestas
El nombre de Santos es uno de los más frecuentemente citados y uno de los que mejor mide en las encuestas que permanentemente se divulgan en el país. Pero, en su aspiración, el ministro de Defensa podría estar recibiendo una ayuda inesperada: las diatribas que le deparó Chávez en las últimas horas.
Tras la polémica por el ataque a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, en el que murió «Raúl Reyes», número dos de las FARC, Uribe le pidió disculpas a Rafael Correa. Sin embargo, Santos ratificó el lunes que se trató de un «acto legítimo de guerra».
De inmediato, el venezolano salió a hacerle campaña gratis. Dijo que Santos está jugando un «papel preponderante en esta guerra psicológica» contra Venezuela y, entre otras delicadezas, lo calificó de «ficha del gobierno de Estados Unidos, de los halcones de Washington».
Para apaciguar al volátil venezolano, el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Fernando Araújo, aseguró que las declaraciones de Santos «no corresponden a la línea de la Cancillería» y recordó que Uribe le dio instrucciones para que el lenguaje que se maneje en la actual coyuntura busque aproximaciones con Ecuador y Venezuela. ¿Acaso también expresión de una interna por un lugar aventajado en la grilla de partida para la sucesión?
Pero ¿quién es Santos? Es un bogotano de 56 años, graduado en Economía en la Universidad de Kansas y que realizó posgrados en las prestigiosas Harvard y London School of Economics.
Entre 1981 y 1991 estuvo a cargo de la subdirección del diario «El Tiempo», además de ocupar la presidencia del comité editorial del periódico.
De inmediato saltó a la política, pasando por organismos internacionales, lo que le permitió forjar cercanas amistades con líderes políticos como Tony Blair, John Major, Edward Kennedy y John Mc-Cain.
Luego fue convocado por el entonces presidente César Gaviria como ministro de Comercio Exterior. En esa oportunidad tuvo a Ingrid Betancourt -hoy la rehén de más alto perfil de las FARC-como asesora de gabinete.
Andrés Pastrana lo designó al frente del Ministerio de Hacienda en 2000, pero a fines de 2005 dio el salto y pasó a apoyar a Uribe. El 19 de julio de 2006 éste lo nombró ministro de Defensa.
Su tío abuelo, Eduardo Santos, fue presidente de la República (1938-1942), director y propietario de «El Tiempo». Su padre, Enrique Santos Castillo, fue editor del diario durante más de cincuenta años. Su primo, Francisco Santos, es el actual vicepresidente de Colombia.
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