Los Estados Unidos dieron por probados los nexos entre Irak y la red Al-Qaeda de Osama bin Laden. Este es para la Casa Blanca -como lo fue en el derrocamiento del régimen talibán en Afganistán- un hecho clave y suficiente como para impulsar un ataque contra Saddam Hussein. Ante la creciente tensión mundial que hace prever una acción inminente, cada vez le queda menos margen de maniobra a Bagdad. Países que se oponen firmemente a un ataque contra Irak, como Arabia Saudita y Rusia, le exigieron que apruebe ya mismo el regreso de los inspectores de Naciones Unidas.
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