17 de mayo 2011 - 21:06

Visita histórica de la reina inglesa a Irlanda

La presidente irlandesa Mary McAleese recibe a la reina.
La presidente irlandesa Mary McAleese recibe a la reina.
La reina Isabel II de Inglaterra inició la primera visita de un soberano británico a la República de Irlanda desde su violenta independencia del Reino Unido, en 1922, en medio de un enorme despliegue de seguridad y horas después de que la policía irlandesa desactivara una bomba.

Isabel II fue recibida por el ministro irlandés de Asuntos Exteriores, Eamon Gilmore, a su llegada al aeródromo militar Roger David Casement, que se llama así en honor al diplomático británico ejecutado en 1916 por ayudar a la causa nacionalista irlandesa, según informó la agencia Europa Press.

Luego se reunió con la presidenta, Mary McAleese, una católica de Irlanda del Norte que desde el comienzo de su gobierno impulsó el mejoramiento de las relaciones entre su país y Gran Bretaña, para una bienvenida ceremonial seguida de un almuerzo con pescado asado y boxty, un tradicional pastel de papa irlandés.

La reina saludó a la guardia de honor y recibió una salva de 21 disparos de cañón en la residencia presidencial, que solía acoger a los virreyes que supervisaban el mandato británico sobre Irlanda.

Vestida con un conjunto y un sombrero verde esmeralda, la reina, de 85 años, fue recibida por autoridades locales y por una guardia de honor en un aeropuerto militar a las afueras de Dublín junto a su marido, el príncipe Felipe y duque de Edimburgo. Una niña irlandesa obsequió a la monarca un ramo de flores.

Isabel II abordó una camioneta 4X4 blindada y emprendió camino hacia Dublín escoltada por 32 motos de la policía. La caravana avanzó por calles vacías, cortadas al tránsito para evitar eventuales ataques de extremistas antibritánicos.

La gira de cuatro días tiene por objetivo resaltar cómo una relación bilateral cada vez más cordial reemplazó a siglos de enemistad y violencia, y tiene como telón de fondo el mayormente exitoso proceso de paz de Irlanda del Norte.

La última vez que un rey británico pisó suelo irlandés -el abuelo de Isabel II, en 1911-, toda la isla formaba parte del Reino Unido. Años más tarde estalló la Guerra de Independencia irlandesa que dejó más de 1000 muertos y condujo en última instancia a la emancipación del país del dominio británico, en 1922.

La llegada de Isabel II coincide con el 37 aniversario de los atentados en Dublín y Monaghan en el peor día en 30 años de enfrentamiento entre católicos y protestantes por Irlanda del Norte. Familiares de las víctimas depositaron un ramo de flores en uno de los lugares de los atentados en la capital irlandesa poco antes de la llegada de la reina.

La presencia de la reina es rechazada y considerada un "insulto" por muchos irlandeses nacionalistas o republicanos críticos del legado de esa sujeción colonial de siglos. Horas antes del arribo de la reina, el Ejército irlandés desactivó una bomba artesanal que había sido colocada en un ómnibus que se dirigía hacia Dublín, informaron fuentes militares.

Un segundo paquete sospechoso fue hallado en una estación de trenes al oeste de la capital, pero resultó ser una falsa alarma. El lunes, en Gran Bretaña, la policía metropolitana (Scotland Yard) informó haber recibido una amenaza de bomba de disidentes republicanos irlandeses para el centro de la capital británica. Ningún explosivo fue encontrado, pero igual se realizaron una serie de registros en distintas partes de la ciudad.

Ningún grupo reivindicó ni la amenaza ni la colocación de la bomba en el ómnibus, pero las sospechas recaen sobre grupos de disidentes del antibritánico Ejército Republicano Irlandés (IRA) que de tanto en tanto cometen algún ataque con bomba o con armas de fuego en Irlanda del Norte.

Irlanda del Norte siguió siendo parte del Reino Unido tras la independencia de la República de Irlanda, y durante años fue escenario de un sangriento conflicto entre las tropas británicas y la guerrilla católica, republicana y nacionalista del IRA.

La situación se pacificó en gran medida con la firma de los Acuerdos de Paz de 1998, que sentó las bases de un gobierno regional compartido entre católicos y la mayoría protestante.

No obstante, la policía informó que varios individuos armados quemaron un autobús y una furgoneta en Londonderry, la segunda ciudad más grande de Irlanda del Norte, coincidiendo con la histórica visita.

Autoridades de los dos países dijeron que la visita de la reina a las ciudades de Dublín, Kildare, Tipperary y Cork se realizará tal como estaba previsto, acompañada por el mayor operativo de seguridad de la historia de la República de Irlanda.

"Este es un comienzo enteramente nuevo para (la relación entre) Irlanda y Gran Bretaña. Espero que la bienvenida que reciba (la reina) sea genuina y memorable", dijo el primer ministro irlandés, Enda Kenny.

El operativo de seguridad, que dejó a Dublín blindada, costará estimativamente 42 millones de dólares. Unos 8.000 policías, las dos terceras partes de la fuerza policial del país, fueron desplegadas en la capital irlandesa. Unos 1.000 soldados fueron puestos en alerta en caso de necesitarse refuerzos.

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