Teherán y Washington (AFP, ANSA) - Estados Unidos negó ayer que el hecho de que se siente en la misma conferencia internacional con Siria e Irán para analizar la situación en Irak signifique un cambio de postura respecto de esos dos países.
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El encuentro fue anunciado en la víspera por el primer ministro iraquí Nuri al Maliki con el objetivo de buscar apoyo internacional para superar la escalada de violencia que azota a su país. «Algunos interpretaron como un cambio de política nuestra participación en una reunión regional sobre Irak, pero la cosa es absolutamente no cierta. La conferencia no modifica nuestra posición», dijo el vocero de la Casa Blanca, Tony Snow.
Washington hasta ahora persiste en rechazar la posibilidad de un diálogo directo con Damasco y Teherán, a los que acusa de financiar a «terroristas».
En la pulseada actual con Irán, la administración Bush sigue condicionando cualquier diálogo a que la nación islámica renuncie a su programa nuclear. Snow destacó que su país se sentó en el pasado en la misma mesa internacionalcon ambos países, por lo cual la reunión de marzo no significa «un vuelco».
En Teherán, Ali Larijani, secretario del Supremo Consejo para la Seguridad Nacional, dijo que su gobierno está listo para participar de la conferencia internacional sobre Irak. Asimismo, en Damasco, una fuente de la Cancillería también anunció la predisposición de Siria para sumarse al encuentro, elogiando como «un paso en la dirección justa» la decisión de Estados Unidos.
Esfuerzos
«Haremos todo lo que esté en nuestras posibilidades para tratar de resolver los problemas en Irak», agregó Larijani.
Teherán y Washington, que interrumpieron las relaciones diplomáticas hace 27 años, se encontraron para cooperar durante y después de la guerra en Afganistán, en 2001.
Pero las relaciones volvieron a una situación de hostilidad cuando George W. Bush incluyó a Irán en lo que llamó «eje del mal», junto a Corea del Norte e Irak.
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