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La iniciativa se justifica por las nuevas exigencias de la lucha contra el terrorismo, pero los movimientos por los derechos civiles expresaron su preocupación.
Agentes de la policía, del FBI y del Servicio Secreto vigilan sin pausa, instalados frente a 40 sofisticadas centrales de video, imágenes procedentes de todos los ángulos de la capital, en un enorme salón ubicado en el quinto piso de la central. En una atmósfera de luz baja y paredes revestidas, del piso al techo, con enormes pantallas, los agentes del Joint Operations Command Center estudian las imágenes, trabajando con el zum para revelar los más diminutos detalles. Imprevistamente, la imagen de una pareja que sube una escalinata del Congreso se proyecta a máximo tamaño sobre toda una pared del salón, mientras los agentes estudian detenidamente aquello que les llamó la atención.
El nacimiento de la «habitación de control» provocó las protestas de las asociaciones por los derechos civiles.
Es el primer experimento de ese tipo ideado en los Estados Unidos, con el objetivo de hacer que el centro pueda recibir las imágenes de todas las telecámaras de vigilancia instaladas en la capital. Las imágenes podrán ser enviadas por el centro a más de un millar de autos de la policía de la capital, que estarán conectados mediante una red informática interna. «La tecnología está regalando al gobierno el equivalente de la visión con rayos X de Superman -afirma
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