Washington (EFE, Reuters, ANSA, AFP) - El presidente estadounidense, George W. Bush, perdió ayer la paciencia con el Consejo de Seguridad de la ONU y en un nuevo reto a Saddam Hussein y a los países reticentes a una nueva guerra en el Golfo, firmó la resolución del Congreso que lo autoriza a usar la fuerza contra Irak si fracasan los medios diplomáticos para forzar su desarme.
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«Si Irak quiere evitar la acción militar de la comunidad internacional, tiene la obligación de probar el cumplimiento de todas las demandas del resto del mundo», señaló Bush al firmar el texto. En tanto, su vocero, Ari Fleischer, enfatizó la impaciencia del presidente con la ONU al señalar que no se puede seguir esperando para dar un ultimátum firme a Bagdad. Si bien el acto de la firma fue una mera formalidad, el gobierno organizó una ceremonia en la Casa Blanca, a la que asistieron los principales líderes de las dos cámaras del Congreso, en un intento de Washington por mostrar a los países del Consejo de Seguridad de la ONU y a los aliados de EE.UU. que el país está unido en su política hacia Irak.
Bush trató en ocasiones de mostrarse moderado, al asegurar que no ha decidido el uso de la fuerza y que espera no tener que hacerlo, pero no dejó de lanzar un mensaje claro a la ONU, donde varios miembros permanentes del Consejo de Seguridad no comparten el punto de vista de Washington. «Ha llegado de nuevo la hora de que Naciones Unidas cumpla el propósito de su fundación, proteger nuestra seguridad común», afirmó.
• Debate
Sus palabras llegaron mien-tras en la sede de la ONU, el Consejo de Seguridad celebraba un debate público sobre la crisis con Irak y mientras el líder iraquí, Saddam Hussein, se mostraba más desafiante ante las amenazas exteriores, tras el por lo menos curioso apoyo de 100% de los votos en el referéndum del martes para la ratificación de su presidencia por otros siete años. Según los datos oficiales ofrecidos en la última jornada, de los 11.445.638 habitantes que estaban convocados al plebiscito, todos participaron y todos votaron a favor de la ratificación de la presidencia de Hussein.
Entre los países con derecho a veto del Consejo de Seguridad, Francia y Rusia siguen resistiéndose al intento estadouni-dense de aprobar una nueva resolución más dura contra Irak que establezca la realización de inspecciones de armas de destrucción masiva sin ninguna limitación.
Al respecto, el presidente francés, Jacques Chirac, reiteró que «Francia es completamente hostil» al uso automático de la fuerza contra Irak, como lo exige Estados Unidos, en caso de que Bagdad no cumpla con las exigencias de la ONU y desmantele sus armas de destrucción masiva. Las declaraciones del mandatario francés volvieron a avivar la polémica con la administración Bush, cuyos funcionarios ya advirtieron su intención de «ponerse duros» con sus pares franceses.
La firma de la última jornada siguió a una reunión que se celebró en Washington, y en la que altos funcionarios del gobierno estadounidense, incluido el embajador ante la ONU, analizaron la marcha de las negociaciones en la organización.
En tanto, al término de una entrevista que mantuvo con el primer ministro israelí, Ariel Sharon, en la Casa Blanca, Bush advirtió que si Irak ataca a Israel «tendrá una respuesta apropiada» del Estado hebreo.