Zelaya cruzó a Honduras, permaneció unos minutos y volvió a Nicaragua

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El depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya desafió al Gobierno de facto de su país, que tiene una orden de arresto en su contra, al cruzar unos metros dentro de la militarizada frontera para luego regresar a terreno nicaragüense.

Zelaya, con su sombrero vaquero, llegó en un jeep blanco a la frontera como parte de su campaña para retornar al poder, del que fue sacado por la fuerza el 28 de junio.

El depuesto mandatario y sus simpatizantes levantaron la cadena que marcaba la frontera y caminaron unos metros hasta un cartel que decía "Bienvenidos a Honduras", donde Zelaya se detuvo un rato a esperar a su familia y pidió hablar con altos mandos militares.

Muy cerca, militares formaban un cordón equipados con escudos antimotines y cascos para impedirle el paso.

"Le pedí comunicación con el Estado Mayor a ver si podemos solucionar esto", dijo Zelaya a periodistas, al tiempo que afirmó que buscaba un arreglo a la situación que llevó a la peor crisis de las dos últimas décadas en Centroamérica.

"Ni yo puedo gobernar con una oposición tan grande como la que me ha hecho la oligarquía, ni ellos pueden gobernar sin el pueblo, sin el presidente que eligió el pueblo", agregó.

Poco después, volvió a cruzar la frontera para regresar a terreno nicaragüense y sentarse en su jeep.

Zelaya, un empresario maderero liberal que a mitad de su mandato giró a la izquierda y se alió al presidente venezolano Hugo Chávez irritando a empresarios y políticos incluso de su propio partido, fue expulsado de la presidencia por un grupo de militares y llevado a Costa Rica.

El canciller interino, Carlos López, dijo que Zelaya sería arrestado si ingresa al país, donde enfrenta cargos por supuestamente violar la Constitución con su intento de referendo para extender el mandato presidencial.

Antes de que llegara el derrocado presidente, decenas de hondureños que marchaban a su encuentro en la frontera fueron dispersados con gases lacrimógenos cuando intentaban romper un cerco militar en territorio hondureño cerca de Las Manos.

En tanto, el Gobierno de facto adelantó el toque de queda el viernes para las 12 del mediodía hasta las 6.00 hora local en la frontera con Nicaragua.

Zelaya partió a la frontera después de dar por agotadas las conversaciones de ambas partes en Costa Rica y pese a la resistencia de Estados Unidos, que apoya su restitución pero continúa apostando por una solución negociada.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, dijo que la decisión de Zelaya era "apresurada", y recordó que el Gobierno de facto todavía no comunicó oficialmente su rechazo a un acuerdo diseñado por el presidente costarricense, Oscar Arias.

El Congreso en Tegucigalpa planeaba discutir el lunes la propuesta de Arias.

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