ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

18 de marzo 2021 - 00:00

Los secretos del café en cápsulas: una tendencia que se consolida en la Argentina

Mano a mano con Javier Boustani, CEO de Kapselmaker, una empresa boutique familiar concebida y desarrollada en el país que desembarcará en noviembre en el exterior con una tienda en Milán y luego en Nueva York.

ver más

Javier Boustani, CEO de Kapselmaker.

El café atraviesa una época de gloria y se reinventa día a día. Es el principio del adiós de las viejas máquinas hogareñas: se consumen en el mundo 25.000 millones de capsulas de café por año y la tendencia no para crecer de la mano de nuevos consumidores que privilegian la calidad y el sabor. La gente aprendió a tomar café y los productores tuvieron que mejorar para no quedar afuera del mercado” , afirma Javier Boustani , CEO de Kapselmaker., fábrica boutique que tuesta y envasa más de 60 variedades de café en cápsulas con tostado y molido 100% natural (compatibles con el sistema Nespresso), que invita a comprar y / o degustar con un servicio personalizado de Coffee Dealers en su tienda de Palermo. Un proyecto familiar concebido y desarrollado en la Argentina que hará pie en el exterior con una tienda en Milán, prepara su desembarco en Nueva York y termina de delinear los próximos pasos del plan: inaugurar su propia finca de café, presentar un desarrollo propio de tecnología de punta y abrir una tienda en cada ciudad. “Es un proyecto hermoso, un estilo de vida, una vez que entras en esto no salís más” , aseguró en diálogo con Ámbito .

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Periodista: ¿Cómo nació la idea?

Javier Boustani: Nace en 2016 junto con mi mujer y el apoyo de la familia, después de investigar un modelo de negocios que podía ser ventajoso en Argentina. Allí se nos ocurrió este modelo de negocios de producción de cápsulas, competitivo a la ahora de sustituir importaciones pero sin resignar la calidad. Un producto diferencial que nos permite competir con los grandes jugadores del mercado. Y elegimos la Argentina por su recurso humano, porque es un emprendimiento de muchos años y muchas horas de trabajo de ingenieros… creamos nuestras propias máquinas y si las traemos de afuera les hacemos las mejoras acá. Es un gran lugar para hacer desarrollos y prototipos, porque las capacidades y los recursos técnicos que tenemos están a la altura de los grandes países.

P: ¿Empezaron con recursos propios o fueron a buscar inversores?

JB: La inversión es totalmente nuestra. Este modelo nos dio grandes satisfacciones, nos permite autofinanciarnos y nos da independencia. Hoy no buscamos rondas de inversiones, queremos distanciarnos de nuestros competidores. Más adelante quizás sí podríamos ir en la búsqueda de un inversor institucional que nos permita tener una tienda en cada ciudad.

P: ¿Cómo los afectó la pandemia?

JB: Nos hizo acelerar nuestro despegue. La gente giró su consumo, dejo de tomar el café feo del trabajo y en la cuarentena se dio un mimo con un café de calidad. Veníamos trabajando para terceros, desarrollando cápsulas para marcas como Café Martínez, El Bohío o Tienda de Café, pero en ese momento tuvimos un empujón que nos hizo crecer en ocho meses lo que esperábamos crecer en dos años. Lo mejor es que de cada 10 personas que nos compran más de la mitad nos vuelven a comprar, apostamos por una relación con los clientes de largo plazo.

Javier Boustani, director general de Kapselmaker2.jpg

"Si bajas el arancel de importación del 35% que tienen hoy el café y el café tostado la industria del café nacional se derrumba en menos de un año", segura el CEO de Kapselmaker.

P: ¿Están pendientes de los saltos del dólar?

JB: Los insumos en dólares existen pero a la vez tienen un alto valor agregado: el café verde importado, sobre todo desde Centroamérica, y el envase de aluminio, que pocas empresas logramos desarrollar. Pero es una pequeña parte en lo que implica el producto, el desafío que teníamos era todo el proceso de llenado de esa cápsula y queríamos saber si lo podíamos lograr.

P: ¿La industria del café local está lejos de competir?

JB: Es complicado. Si bajas el arancel de importación del 35% que tienen hoy el café y el café tostado la industria del café nacional se derrumba en menos de un año. Un kilo de café europeo de la mejor calidad llegaría a un precio que terminaría con la industria nacional como los conocemos. Hay una confusión: el café no es un commoditie, se comercializa en todo el mundo y cotiza en bolsa, pero el precio se determina en base a un piso y en función de todas las características del producto, varía mucho según la calidad.

P: Es decir que no puede pensar en producir para exportar…

JB: Es inviable porque no tenés una estabilidad a 15 o 20 años y ahí sí un vaivén en el tipo de cambio te puede dejar afuera. Las fábricas en Europa producen 50 o 60 millones de cápsulas por mes, con altísima tecnología y costos bajos, y una amortización de equipamiento a 20 años. Si la Argentina tuviera un consumo interno y una moneda fuerte me animo a traer una fábrica, invierto 10 millones de dólares, fabrico millones de cápsulas por mes, y el excedente de la producción lo exporto, pero es algo impensado acá.

P: ¿Cómo comercializan las cápsulas?

JB: La venta se hace, principalmente, en el propio local y online. No tenemos intermediarios, no estamos en supermercados ni con revendedores porque dejas de ser dueño de tu producto. Si vas al retail convencional la variable de ajuste es la calidad y nosotros trabajamos con un café de 80 puntos para arriba. Tenemos relación directa con el productor y el consumidor y el no tener intermediarios nos da la chance de dar pelea con gran calidad. Y en breve presentaremos una tecnología muy innovadora que desarrollamos junto a técnicos franceses. Seremos la primera empresa de café en alcanzar la categoría Super Food, que certifica las mejoras en las propiedades del producto realizado a través de procesos naturales

P: ¿De qué se trata?

JB: Llevará la vida útil del grano verde de especialidad a cinco años, y eso permitiría a los productores comercializar mejor su producto, porque hoy su vida útil es de un año y como después de ese tiempo el precio cae un 30% se ven obligados un liquidarlo. Hay algo en este juego que hace que los países productores de café sean pobres y los que desarrollan el tostado sean los ricos. Es simple: el kilo de grano verde se manda a Europa a entre 2 y 4 dólares y vuelve en cápsulas a un precio de 100 dólares el kilo. Esta tecnología además hará que podamos completar todo el proceso de cultivo casi sin agua.

P: ¿Es importante para la industria reducir la huella de carbono?

JB: Sí. Se usan 10 litros de agua por kilo de café verde, no para regar sino para el procesamiento posterior de la cereza que contiene el grano. También impulsamos una campaña para reciclar las cápsulas de aluminio: por cada 100 cápsulas que nuestros clientes nos traen separados del material orgánico les regalamos una caja de café. Otra ventaja de la cápsula es que utiliza unos 5 gramos de café para preparar un expreso de 50 mililitros, mientras que para hacer un café tradicional similar se usan entre 12 y 14 gramos. Eso hace que se utilice menos agua y se reduzca la huella de carbono.

P: ¿Cómo preparan el próximo paso internacional?

JB: Tenemos planeado inaugurar una tienda en Milán, a la que seguirá una en Nueva York y luego abriremos nuestra propia finca de café, posiblemente en Costa Rica o Guatemala, donde aplicaremos la nueva tecnología en el tratamiento del grano verde. También queremos seguir expandiendo las tiendas. Es un proyecto hermoso, un estilo de vida, una vez que entras en esto no salís más. Podemos decir que estamos en un gran momento y, política aparte, encajamos en un 100% en el modelo que propone el Gobierno por el tipo y el tamaño de la empresa que tenemos, el desarrollo de un proyecto I + D y la apuesta por la sustitución de importaciones.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias