7 de mayo 2025 - 12:30

De no tener nada a facturar miles de dólares: la increíble historia de Fernando Otero, el empresario que reinventó su vida

A veces los momentos donde tocamos fondo pueden ser un punto de partida para mejorar y crecer como persona.

La pregunta que le cambió la vida.

La pregunta que le cambió la vida.

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Muchas veces la vida nos da sorpresas cuando menos lo esperamos. Ese momento donde todo marcha bien, los negocios funcionan y la familia está feliz, puede no ser mas que la calma antes de la tormenta.

Y eso fue lo que vivió Fernando Otero, que a sus 35 años estaba casado y tenía una hermosa hija y trabajaba en el sector comercial de una empresa de correo privado. Sin embargo, su sorpresivo divorcio no hizo mas que golpearlo. Si bien parecía que había perdido todo, esta fue una oportunidad de crecimiento.

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Un divorcio, la pérdida del trabajo y la vida en la calle: el duro comienzo de una nueva etapa

Nacido en Buenos Aires, y porteño de nacimiento, terminó viviendo toda su vida Burzaco. Se recibió de Licenciado en Sistemas en la Universidad Kennedy, y al poco tiempo se casó "muy enamorado" según cuenta, y años más tarde llegó su primera hija

Después de convivir nueve placenteros años en familia, la vida de Fernando Otero dio un vuelvo. En 2003, su mujer tramitó el divorcio, y con el corazón roto, fue a buscar un departamento para vivir, o intentarlo. Cargando con una profunda depresión, duró poco en su trabajo ya que no rendía en ventas, lo que le impidió pagar el alquiler en Avellaneda. Fue en ese momento que buscó ayuda de su prima Patricia.

Un chat, una conexión inesperada y el viaje que cambiaría su destino para siempre

Patricia vivía en Bariloche, lo que hacía que su comunicación no fue muy frecuente. Sin embargo, esa conversación le cambió el destino. “Mis padres ya estaban jubilados, y a mis dos hermanos no los quería molestar. Entonces pensé que rehacer mi vida en el sur sería la mejor opción.” aseguró Fernando. Al principio no fue fácil, y si bien consiguió trabajo en el área comercial de una concesionaria de autos, no había movimiento económico y lo poco que ganaba se lo enviaba a su ex esposa para cubrir las necesidades de su hija. "O dormía en el pasto de alguna plaza o me iba a dormir al Casino de Bariloche. Nadie se daba cuenta, y así fue por cuatro meses".

Como método para pasar las largas noches sin techo donde descansar, Fernando recurría al clásico cibercafé. Allí decidió crearse un usuario llamado "Fer Bariloche" donde estaba muy activo, hasta que recibió una pregunta en su foro de una mujer española: “¿Qué tal está la villa?”. Luego de un breve intercambio, la relación virtual empezó a avanzar y tenían un cita todas las tardes. "Yo en Bariloche, y Susana, que era azafata, desde Madrid".

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Con seis meses trabajando en una compañía de seguros médicos grandes con comisiones estables, logró alquilar un monoambiente. Allí, Susana fue a visitarlo y se enamoraron a primera vista. Unos meses después, y con su amor en España, Otero viajó a Madrid por lo que se suponía que sería una visita corta, pero terminó siendo para toda la vida.

Una nueva vida, una empresa próspera y el reencuentro con su hija en Madrid

En el 2009 se casaron, y comenzó un nuevo trabajo vendiendo telefonía. Y un tiempo después, aprovechó su experiencia en el área de seguros médicos para fundar su propia empresa. Ahora, ambos son socios de Knoll insurance agency y tienen dos oficinas de atención al público en Madrid. Y lo más especial del cambio, fue que en la ciudad europea pudo encontrarse con su hija, quien trabaja para el junto con su novio.

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