Los empresarios más importantes del país hablan de recuperación y las inversiones 2021

Negocios

El 2020 finaliza con datos de recuperación de la economía, sostenidos por la reactivación de la industria y la construcción, pero principalmente, con el sostenimiento que el Gobierno hizo de la asistencia a las empresas.

La relación del Gobierno con los empresarios transitó este año por buenos y malos momentos, producto de políticas que agradaron y no a los dueños de las empresas, que derivaron en acercamientos y distanciamientos. Pero termina con los hombres de negocio más importantes del país hablando de recuperación y de inversiones para el año próximo.

El inicio del mandato, el 10 de diciembre del año pasado, encontró al Gobierno con una situación de crisis tal que obligó a echar mano de herramientas de política económica que tocaron los intereses empresarios.

Una de las primeras fue el cambio del esquema de las retenciones a las exportaciones de soja que estaban en $4 por dólar, y se estableció el 30% del valor de los envíos al exterior. La siguiente fue la instauración de la doble indemnización por despidos, por un lapso seis meses que finalmente se renovó hasta el 25 de enero de 2021.

A poco de andar los primeros meses de 2020, apareció la pandemia de coronavirus, que obligó al Gobierno a fines de marzo a restringir la circulación y a decidir el cierre transitorio de empresas, que se prolongó en las firmas de producción consideradas no esenciales hasta mayo, cuando en forma progresiva iniciaron su reapertura. Pero también puso al Gobierno a trabajar en un gran plan de medidas de contención que abarcó tanto a sectores vulnerables, desocupados, trabajadores y empresas.

Eso acercó a los empresarios que vieron con satisfacción la intervención estatal en la promoción de créditos, el subsidio a tasas de interés, la postergación y reducción del 95% de las contribuciones patronales, y el pago de parte de los salarios, a través del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP).

Sin embargo, hubo un cortocircuito con Techint, por el anuncio de los despidos de 1.450 empleados pocos días antes de que se iniciara la pandemia, que llevó al presidente Alberto Fernández a decirle al empresario Paolo Rocca: "Tenés una fortuna que te pone entre los más millonarios del mundo; hermano, esta vez colaborá, y hacelo con los que hicieron grande a tu empresa, con los trabajadores".

Tras esta situación, el Gobierno prohibió los despidos, primero por 60 días, pero después renovó esta decisión en varias oportunidades, y la última vez lo hizo hasta mediados de enero próximo. A lo largo de toda la pandemia, el Gobierno asistió a través del ATP a 350.000 empresas para pagarles la mitad del salario a 3 millones de trabajadores.

Al tiempo que comenzó la pandemia, se inició la negociación por parte del Ministerio de Economía con los acreedores de la deuda pública para una reestructuración de la misma que permitiera al país quitarse de encima la pesada mochila que había dejado el macrismo, junto con la deuda al Fondo Monetario Internacional (FMI). La deuda significaba destinar una enorme cantidad de recursos, u$s47.000 millones entre 2020 y 2024, y un encarecimiento del crédito para el país pero también para los privados.

Empresarios de diferentes sectores, como José Urtubey (UIA), Marcelo Figueras (laboratorios), Martín Cabrales (alimentación), Pablo Peralta (bancos), Daniel Herrero (automotrices) y Alejandro Simón (aseguradoras), dieron el puntapié inicial a una sucesión de apoyos que abarcó a todo el arco empresarial que cerró filas detrás de la propuesta del ministro Martín Guzmán.

Guzman

La sintonía entre el Gobierno y los empresarios, sin embargo, tuvo un nuevo momento de tensión cuando a mediados de setiembre ingresó al Congreso el proyecto, que posteriormente se convirtió en ley, del aporte solidario y extraordinario a las grandes fortunas, que generó un gran rechazo de la comunidad de negocios, principalmente de las grandes empresas.

Esto se añadió a la decisión del Gobierno a principios de junio de avanzar con la intervención de la agroexportadora Vicentin, algo solicitado por sus propios dueños al presidente Alberto Fernández, a días de haber asumido, por la situación casi de quiebra en la que se encontraba la compañía y con un tendal de acreedores, encabezados por el Banco Nación, con $18.000 millones, que incluye también a 2.500 productores de bienes, servicios y granos, con acreencias por $28.000 millones.

Fue en ese momento en que, desde algunos sectores opositores al Gobierno, tanto políticos, como empresarios y mediáticos, se lanzó una campaña hablaba sobre un supuesto éxodo de empresas en respuesta a la política económica oficial.

Sin embargo, los anuncios de inversión de 60 empresas de distintos sectores por u$s10.000 millones entre junio y octubre, tuvieron más contundencia que la retirada de un puñado de compañías, que inclusive no produjeron pérdidas de empleos ni de mercados porque se traspasaron a otras sociedades, locales e internacionales.

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El Gobierno prefirió dejar la suerte de Vicentin en manos de la Justicia que la semana pasada decidió una intervención de la empresa hasta principios de abril del año próximo.

El Gobierno prefirió dejar la suerte de Vicentin en manos de la Justicia que la semana pasada decidió una intervención de la empresa hasta principios de abril del año próximo.

El tradicional Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) contó con la presencia de un presidente peronista como invitado después de 18 años, y eso empezó a bajar los decibles del malestar empresario.

Los últimos datos de recuperación de la economía, sostenidos por la reactivación de la industria y la construcción, principalmente, y el sostenimiento que el Gobierno hizo de la asistencia a las empresas, sumado a los planes de financiamiento accesible para la producción, volvieron a acercar a los empresarios.

En los últimos días se escucharon nuevamente voces de empresarios importantes, como la de Paolo Rocca, justamente, que tras ese desencuentro de comienzos de año con el Presidente, cerró 2020 la semana pasada diciendo que el sector industrial siente que "se está recuperando" y se anticipa para 2021 "un escenario mejor, de crecimiento". Asimismo, anunció que la petrolera Tecpetrol, que pertenece al holding, prevé invertir u$s1.500 millones en los próximos cuatros años.

También el director ejecutivo del banco HSBC, Juan Marotta, aseguró que "el 80% de las empresas tiene la intención de aumentar sus inversiones en 2021 en el país"; y el presidente de Toyota, Daniel Herrero, dijo que "esta situación que vivimos nos dejó como resultado positivo el diálogo entre Gobierno, sindicato, empresa y trabajadores, el consenso logrado".

"Confiamos en que será un año de recuperación de la actividad", afirmó el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Iván Szczech; y el titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, consideró que "es el momento de trabajar en una agenda de acuerdos de largo plazo".

El titular de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Mario Grinman, aseguró en estos días que la entidad mantuvo con el presidente Fernández "un diálogo absolutamente franco, pleno de coincidencias".

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