Un nuevo escándalo se cierne sobre los Neuss, empresarios cercanos al ecosistema libertario que gobierna el país. Recientemente se conoció que el grupo ejecutó una vieja artimaña de las privatizaciones argentinas al pagar más de dos tercios de la compra de Transener con fondos que la propia transportadora de energía eléctrica tenía en su haber.
El pase desde manos del Estado al conglomerado privado se llevó a cabo en mayo cuando Economía se desprendió de la participación que Energía Argentina S.A. (ENARSA) poseía en Citelec, controlante de Transener, a cambio de u$s356,1 millones aportados por Edison Transmisión, del Grupo Edison que conforman Juan y Patricio Neuss, y Genneia.
Días atrás, más de tres meses después de adjudicado el concurso público, se consumó el traspaso de acciones. Al tomar control de la firma, los flamantes dueños se anoticiaron del dinero que había registrado en la caja. Y sin demora, en un movimiento interno, ordenaron a través del nuevo directorio repartir dividendos por $253.535.989.514 en efectivo.
Transener repartió dividendos y los Neuss recuperaron dos tercios de lo pagado
En un comunicado del 27 de agosto, Transener dio detalles sobre la operación aprobada por el directorio. Informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que se había resuelto ese mismo día repartir los $253.536 mil millones mediante la "desafectación parcial de la cuenta de reserva destinada al pago de futuros dividendos".
Horas después, el 28 de agosto, Genneia comunicó también a la CNV que se había "perfeccionado la transferencia" de la totalidad de la participación de ENARSA en Citelec en favor de Transmisión Eléctrica SA, la sociedad que integran junto a Edison Transmisión, de los Neuss. La novedad tomó estado público en las últimas horas a través de una publicación del sitio La Política Online.
El dinero repartido representa cerca de dos terceras partes de los fondos que Edison Transmisión, de los Neuss, y su coadjudicataria pagaron al Estado argentino para quedarse con la principal transportadora eléctrica del país.
Los fondos que hasta la semana pasada seguían dentro de Transener correspondían a una reserva acumulada gracias a las ganancias obtenidas en ejercicios anteriores, de manera que durante el proceso de privatización llevado a cabo por el Ministerio que conduce Luis Caputo el Estado, a través de ENARSA, tenía conocimiento del monto registrado en caja.
Según consigna el mencionado sitio, durante la asamblea del 30 de abril Transener aprobó destinar $522.590 mil millones a una reserva para futuros dividendos. Cuatro meses después, ya sin el Estado de por medio y con los dueños, el directorio repartió casi la mitad de dichos fondos entre los nuevos accionistas que apenas llevaban horas en el control de la empresa y, por tanto, no habían tenido influencia en la generación de tal ganancia.
La privatización de Transener a manos de los Neuss
La privatización de Transener –y, en forma indirecta, la privatización de ENARSA– se inscriben en el diseño de la política energética libertaria, que busca eliminar la participación del Estado en el sector. Este proceso responde, en parte, a la presión de los grupos empresariales locales y, por otra, a las exigencias del Fondo Monetario Internacional, que “recomienda” la privatización de empresas públicas como parte del objetivo del ajuste fiscal.
En ese marco, la transportista es considerada como pieza clave en el sistema eléctrico nacional. Es operadora del 85% de la red de transporte de energía eléctrica en alta tensión y también opera líneas de extra tensión, además de más de 12.000 kilómetros de líneas de 500 kv que atraviesan el país. Los Neuss y Genneia ejercen su control a través de Citelec, que posee el 52,65% de las acciones de Transener.
Previo a su privatización, Citelec estaba repartida en partes iguales: 50% a ENARSA y el otro 50% a Pampa Energía. De manera que el Estado, con la venta de sus acciones, impulsaba su salida, dejando en manos de privados el control total de la firma.
Durante el proceso licitatorio abierto por el gobierno nacional a través de Economía, se presentaron tres ofertas: Edenor ofertó u$s230 millones, Central Puerto propuso u$s301 millones y Genneia y Edison Transmisión presentó la propuesta más alta por u$s356.174.811,78.
Pero al momento de la apertura electrónica de los sobres, se vislumbraron inconvenientes que generaron sospechas: inicialmente aparecieron como ganadoras las ofertas de Central Puerto y Edenor, en tanto que la de Genneia y Edison no se visualizaba. Tal es así que estos dos últimos pudieron conocer de antemano el precio ofertado por sus rivales. Cuando fue subsanado el inconvenientes, la propuesta de los Neuss apareció como ganadora.
Los funcionarios a cargo del proceso adujeron "problemas en el sistema". Asimismo, la Comisión Evaluadora encargada del concurso analizó la documentación presentada por los oferentes y verificó el cumplimiento de todos los requisitos exigidos. Durante esta etapa, se solicitaron subsanaciones formales que fueron respondidas en tiempo y forma por las empresas. Y los oferentes no presentaron impugnaciones.
El reparto de dividendos reabrió la discusión sobre el precio al que se privatizó la empresa. En el mercado estimaban un precio mayor debido a que era -y aún sigue siendo- un activo estratégico que, a la vista está, registraba ganancias, un dato que contradice la postura libertaria de desprenderse de las empresas estatales por su ineficiencia y que, en el fondo, genera un marco de dudas sobre los motivos de la venta, uno de ellos, el de abrirle la puerta a los negocios a grupos empresarios amigos.
De todas maneras, pese a la venta de su participación en Citelec, el Estado aún se mantiene dentro de Transener. No salió completamente ya que posee 87.043.370 acciones Clase B mediante el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES.
Más que la irrupción de nuevos actores, la licitación refleja una reconfiguración del poder dentro del sector energético local. Los tres oferentes tienen fuerte presencia en distintos segmentos de la cadena: generación, distribución e incluso hidrocarburos.
Por un lado, el consorcio liderado por Genneia -presidida por Jorge Brito, del Grupo Macro- se asoció con Edison Energía, un holding impulsado por los hermanos Neuss junto al grupo Newsan, que en poco tiempo avanzó sobre distintos negocios eléctricos, incluida la reciente adjudicación de la hidroeléctrica Alicurá.