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27 de mayo 2026 - 17:17

Granja Tres Arroyos cierra por tiempo indeterminado una de sus principales plantas

La planta de Concepción del Uruguay, con cerca de 1.000 trabajadores, fue paralizada tras meses de conflictos laborales, reducción de jornadas y problemas financieros.

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Granja Tres Arroyos es la principal empresa avícola del país y solo en su planta de Concepción del Uruguay emplea a 1.000 personas. 

La crisis de Granja Tres Arroyos sigue escalando y ahora sumó una decisión extrema: el cierre por tiempo indeterminado de su planta de Concepción del Uruguay, una de las más importantes del grupo y donde trabajan cerca de 1.000 empleados.

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La medida fue comunicada oficialmente este miércoles por la compañía, que responsabilizó a los “continuos conflictos sindicales” por la paralización de las operaciones y el deterioro de la actividad en el establecimiento entrerriano.

La decisión llega en un contexto crítico para la principal productora avícola del país, que desde hace meses atraviesa problemas financieros, caída de faena, pérdida de productores integrados y fuertes tensiones laborales en distintas plantas.

En el comunicado difundido por la empresa, Granja Tres Arroyos aseguró que el cierre responde a “los constantes conflictos gremiales que paralizaron sus operaciones generando un quiebre en la cadena de producción avícola de la región”.

La firma sostuvo además que en los últimos meses hubo “trabajadores en constante paro, trabajo a desgano y un altísimo nivel de ausentismo”, situación que, según afirmó, terminó afectando la previsibilidad operativa de la planta. También denunció “actitudes violentas y bloqueo por parte de algunos responsables sindicales hacia trabajadores que manifestaban su voluntad de trabajar”.

La planta de Concepción del Uruguay ya venía funcionando bajo un esquema reducido. Semanas atrás, la empresa había acordado con los gremios trabajar cuatro días por semana para evitar despidos, mientras los empleados cobraban parcialmente las jornadas no trabajadas.

Ese esquema formaba parte de una estrategia más amplia de ajuste interno que la compañía venía aplicando para intentar sostener la operación. En otras plantas también se redujeron jornadas laborales, se aplicaron pagos escalonados y se avanzó con retiros voluntarios.

La crisis financiera de la empresa ya había empezado a reflejarse en distintos frentes. Según los registros oficiales, Granja Tres Arroyos ya acumula una deuda superior a los $51.700 millones dentro del sistema financiero, además de fuertes atrasos impositivos y previsionales. A eso se sumó la pérdida de gran parte de su red de productores integrados, que comenzaron a abandonar el esquema por atrasos en pagos y problemas de abastecimiento.

Uno de los temores más grandes de los trabajadores es que la oferente Granja Tres Arroyos busque quedarse con el monopolio del mercado avícola y que para lograrlo aplique planes de "reestructuración y vaciamiento" en Cresta Roja.

La empresa emplea en forma directa a más de 5.000 personas y desde hace meses atraviesa una compleja situación financiera.

El impacto también se vio en la producción. Fuentes del sector aseguran que la compañía pasó de procesar cerca de 700.000 pollos diarios a niveles cercanos a las 200.000 unidades, en medio de dificultades operativas y falta de liquidez.

En el comunicado, la empresa reconoció que atraviesa “una delicada situación financiera” y vinculó el deterioro al cierre de mercados de exportación por la gripe aviar, la pérdida de competitividad y “el fuerte deterioro de las condiciones económicas del sector”. También recordó que debió avanzar con un procedimiento preventivo de crisis y afrontar obligaciones “de manera escalonada y en cuotas”.

Mientras tanto, en el sector siguen creciendo las dudas sobre la capacidad de recuperación de la compañía. La combinación de menor actividad, deuda en aumento, caída de exportaciones y tensión sindical empezó a transformar una crisis financiera en un problema operativo de gran escala.

Pese al cierre de la planta, la empresa afirmó que continuará “abocada a la búsqueda de soluciones” para sostener sus actividades y preservar las fuentes de trabajo de sus más de 5.000 empleados. También señaló que espera encontrar “canales de entendimiento” que permitan retomar las operaciones en el futuro.

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