Un relevamiento elaborado por Midas Consulting, actualizado al 26 de septiembre, reunió 281 decisiones y movimientos empresariales para analizar cómo están respondiendo las compañías a este escenario. La base incluye casos de electrodomésticos, automotrices, calzado, alimentos, siderurgia, herramientas y cuidado personal, entre otros sectores.
Dentro de ese universo, la consultora identificó 89 decisiones vinculadas con reducciones o salidas productivas, desde cierres completos de fábricas hasta líneas que dejaron de producirse localmente. En paralelo, registró 177 movimientos de empresas que mantuvieron o transformaron sus operaciones, mediante inversiones, mejoras de productividad, mayor escala exportadora o esquemas que combinan fabricación nacional e importaciones.
La suba fue mucho mayor en algunos de los sectores que aparecen entre los casos analizados por Midas. En la comparación con el primer semestre de 2023, las importaciones de electrodomésticos, baterías y lámparas aumentaron 109,2%, mientras que las de prendas de vestir crecieron 86,3%. A la vez, se duplicó la cantidad de empresas que importaron bienes de consumo, con 33.108 nuevas firmas respecto de 2023. En electrodomésticos, baterías y lámparas se incorporaron 2.180 importadores.
El cambio se produce, además, en un escenario de retracción del entramado empresario y del empleo industrial. Otro relevamiento de CEPA contabilizó durante 2026 180 casos de empresas que cerraron, paralizaron plantas, despidieron o suspendieron trabajadores. El 54,4% correspondió a pymes y los sectores con más episodios fueron alimentos y agroindustria, metalúrgica y automotriz, y textil, calzado y cuero.
La cantidad de empresas también se redujo. Un informe de Fundar elaborado a partir de registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo contabilizó 31.342 firmas menos entre noviembre de 2023 y junio de 2026, una caída del 6,1%. Sólo en junio se perdieron 709 y el total se ubicó en 481.015 empresas.
En el mercado laboral, la industria manufacturera perdió 97.312 trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, de acuerdo con un análisis de CEPA sobre datos oficiales.
Las empresas que redujeron o dejaron producción local
El caso más reciente es Electrolux, que la semana pasada cerró su planta de Rosario y dejó de fabricar en la Argentina. La multinacional pasó a abastecer el mercado desde su red global de producción, aunque continuará operando comercialmente con las marcas Electrolux y Gafa y mantendrá garantía, servicio técnico y disponibilidad de repuestos.
Antes había seguido un camino similar Whirlpool. La compañía cerró su fábrica de lavarropas de Pilar, inaugurada en 2022 después de una inversión de u$s52 millones. La planta había sido diseñada para producir 300.000 unidades anuales y exportar una parte de ese volumen, pero al momento del cierre fabricaba alrededor de 150.000 lavarropas por año.
Los movimientos alcanzaron también al calzado. John Foos pasó a abastecer desde Asia alrededor del 95% de sus productos, aunque mantuvo fabricación local para series limitadas y desarrollos especiales. Grupo Dass, por su parte, cerró su última planta argentina y la producción que realizaba para Nike y Adidas pasó a Brasil.
En otros rubros, SKF cesó la producción de rodamientos en Tortuguitas dentro de una reorganización global, pero mantuvo presencia comercial en el país. Bahco/SNA transfirió producción desde Santo Tomé hacia otras plantas y conservó las actividades de comercialización y distribución.
El informe también incluye a Kenvue, que dejó de fabricar determinadas categorías de cuidado personal en Pilar y comenzó a abastecerlas regionalmente, y a Rigolleau, que apagó el horno utilizado para producir vajilla y vasos y pasó a importar esa línea desde China.
En la industria automotriz, Nissan terminó la producción de la Frontier en Córdoba y el abastecimiento regional de la pickup pasó a México. Citroën discontinuó la fabricación local de la Berlingo, aunque Stellantis continúa produciendo otros vehículos en la Argentina.
En varios de estos casos, el final de una producción no significó la salida de la compañía del mercado argentino. Las empresas mantuvieron marcas, estructuras comerciales u otras operaciones, pero modificaron el origen de los productos que venden localmente.
“Dejar de fabricar una línea o cerrar una planta no implica necesariamente abandonar la marca, el cliente o el mercado”, señala el informe de Midas.
La consultora aclara que las decisiones relevadas no responden a una única causa y que no atribuye automáticamente los cierres a las importaciones. Entre los factores que también intervienen, menciona la demanda, la escala, la utilización de las plantas, los costos, la tecnología, la situación financiera y las decisiones globales de cada compañía.
Las empresas que invierten o combinan producción e importaciones
El mismo relevamiento registra compañías que, frente al nuevo escenario, decidieron ampliar sus operaciones locales. El mayor proyecto incluido corresponde a Volkswagen, con una inversión de u$s580 millones vinculada con nueva capacidad productiva para la próxima generación de la Amarok.
Mirgor invierte u$s120 millones en Zárate para producir localmente y exportar a Brasil, mientras que McCain destinó u$s100 millones a ampliar capacidad y mejorar la eficiencia de su planta de Balcarce, también con una operación orientada a los mercados externos.
A esos proyectos se suman Pradecon, con u$s20 millones para duplicar su capacidad, y Rapanui/Franuí, con u$s10 millones para una nueva planta en Pilar. Nestlé, en tanto, desembolsó alrededor de u$s10 millones para volver a fabricar en la Argentina tabletas de chocolate que anteriormente llegaban desde el exterior.
También aparecen compañías que eligieron combinar ambos modelos. Drean/Mabe mantiene producción en Córdoba, pero incorporó modelos importados. Longvie invirtió para duplicar capacidad y reducir costos mientras complementa su fabricación con productos provenientes del exterior. Grimoldi conserva sus plantas locales y combina esa producción con importaciones, mientras que Compañía Nativa amplió capacidad y sumó abastecimiento selectivo desde Asia.
Para Midas, detrás de esas decisiones aparecen variables como la productividad, el volumen, la utilización de la capacidad instalada, la logística, el financiamiento y los impuestos. También influye la existencia de una alternativa concreta de abastecimiento. Para una multinacional puede ser otra fábrica de su propia red y, para una empresa local, un proveedor externo. Electrolux - Explicación Midas
La escala aparece especialmente entre las compañías que siguen apostando por la fabricación local. Parte de las mayores inversiones relevadas está vinculada con operaciones que buscan producir más, bajar costos unitarios y abastecer también mercados externos, como ocurre con Volkswagen, Mirgor y McCain.
En otros casos, las empresas conservaron sus fábricas pero dejaron de producir localmente todo su portfolio. El resultado es un esquema en el que una misma compañía puede fabricar determinadas líneas en la Argentina e importar otras, de acuerdo con los costos, el volumen necesario y las alternativas disponibles en el exterior.
“La apertura no decide el resultado. Hace más visible qué actividades siguen siendo competitivas y cuáles necesitan cambiar”, resume el informe de Midas.