El proceso terminó con la venta de prácticamente todos sus activos a Third Lane Mobility por aproximadamente u$s145 millones en abril de 2024. La operación muestra la distancia entre el precio que los inversores habían asignado a Bird durante su etapa de expansión y el valor recuperado en la reestructuración.
La marca y parte del negocio continuaron bajo nuevos dueños, pero Bird dejó de existir como la compañía que había alcanzado aquella valuación.
Convoy: u$s3.800 millones y un cierre sin comprador
Convoy buscaba digitalizar el mercado estadounidense de transporte de cargas y conectar a empresas con camioneros a través de una plataforma tecnológica.
En 2022 consiguió una ronda de financiamiento que llevó su valuación hasta u$s3.800 millones. Entre sus inversores figuraban nombres como Jeff Bezos y Bill Gates.
Pero el mercado de transporte comenzó a deteriorarse y la compañía quedó atrapada entre menores tarifas, menor demanda y la dificultad para conseguir nuevo financiamiento.
Después de varios meses de búsqueda, no encontró un comprador. En octubre de 2023 comunicó el cierre de sus operaciones principales. El caso fue particularmente rápido: la empresa había alcanzado su máxima valuación apenas un año y medio antes.
SmileDirectClub: casi u$s9.000 millones y una liquidación
SmileDirectClub llegó a ser una de las startups de consumo más conocidas de Estados Unidos. Su propuesta consistía en vender alineadores dentales directamente al consumidor, con una alternativa de menor costo frente a los tratamientos de ortodoncia tradicionales.
Cuando salió a Bolsa en 2019, la compañía alcanzó una valuación de aproximadamente u$s8.900 millones. Pero nunca consiguió sostener un negocio rentable y enfrentó además distintos conflictos legales y cuestionamientos relacionados con su modelo de atención.
En septiembre de 2023 presentó Chapter 11. En diciembre anunció el cierre inmediato de sus operaciones después de no conseguir el capital necesario para continuar.
La empresa había acumulado casi u$s900 millones de deuda y registrado una pérdida de u$s86,4 millones en 2022.
PharmEasy: el unicornio que perdió 92% de su valor
No todos los casos terminaron en una quiebra.
La india PharmEasy, dedicada a la venta online de medicamentos y servicios de salud, llegó a una valuación de u$s5.600 millones. La compañía había levantado más de u$s1.000 millones y en 2021 había comprado la cadena de laboratorios Thyrocare por unos u$s600 millones.
El problema apareció cuando se cerró el acceso al financiamiento barato. La empresa postergó una salida a Bolsa, recurrió a deuda y después necesitó una ampliación de capital para afrontar sus compromisos.
En 2024, un fondo de Janus Henderson valuó su participación de manera tal que implicaba un valor total para PharmEasy de apenas u$s456 millones.
Eso significó una caída de aproximadamente 92% respecto de su valuación máxima. La empresa, sin embargo, continuó operando y buscaba volver a los mercados públicos.
Plenty: casi u$s1.000 millones captados y una bancarrota
La agricultura vertical también produjo varios unicornios que terminaron enfrentando serios problemas financieros.
Plenty desarrollaba granjas verticales para producir alimentos en instalaciones controladas. La compañía había recaudado casi u$s1.000 millones desde su creación y tenía entre sus inversores a SoftBank, Walmart y Jeff Bezos.
Su última valuación conocida había sido de u$s1.900 millones, después de una ronda de u$s400 millones en enero de 2022.
En marzo de 2025 presentó una solicitud de bancarrota. La empresa consiguió financiamiento para continuar el proceso y planteó mantener una granja de frutillas en Virginia y un centro de investigación en Wyoming.
El caso muestra uno de los problemas de las empresas de agricultura vertical: requerían enormes inversiones para construir y operar instalaciones que debían competir con sistemas agrícolas tradicionales.
Bowery Farming: más de u$s2.000 millones y cierre
Bowery Farming fue otro de los grandes nombres de la agricultura vertical. La startup producía cultivos como lechugas, hierbas y berries en granjas bajo techo.
Había levantado más de u$s700 millones y su ronda de 2021 la había llevado a una valuación superior a u$s2.000 millones.
En 2023 comenzó a realizar despidos y a reducir sus operaciones. Finalmente, en noviembre de 2024 se informó que la compañía estaba cerrando.
El caso terminó formando parte de una ola de dificultades para las empresas de agricultura vertical, junto con Plenty, AppHarvest y AeroFarms.
AppHarvest: de la Bolsa y más de u$s3.500 millones a Chapter 11
AppHarvest apostaba a los grandes invernaderos tecnológicos para producir frutas y verduras durante todo el año.
La compañía llegó a los mercados públicos en 2021 con una valuación cercana a u$s1.000 millones y posteriormente alcanzó una valuación de mercado superior a u$s3.500 millones. Había levantado más de u$s700 millones antes de entrar en dificultades.
En julio de 2023 presentó Chapter 11 con hasta u$s1.000 millones de activos y u$s500 millones de pasivos declarados en sus documentos judiciales.
El proceso buscaba reducir la deuda y mantener la operación de sus invernaderos mientras avanzaba la reestructuración.
Babylon Health: de la salud digital a la venta de activos
Babylon Health llegó a convertirse en uno de los nombres más conocidos de la telemedicina británica. La empresa ofrecía consultas médicas y servicios de salud a través de plataformas digitales.
Su valuación privada había llegado a casi u$s2.000 millones. En 2021 dio el salto a Wall Street mediante una SPAC en una operación que implicaba una valuación de aproximadamente u$s4.200 millones.
El negocio comenzó a deteriorarse después de la pérdida de contratos importantes y del crecimiento de sus pérdidas. En agosto de 2023 presentó una solicitud de bancarrota en Estados Unidos y su operación británica entró posteriormente en administración.
Una parte importante de los activos terminó vendida a eMed Healthcare UK. Las acciones estadounidenses quedaron prácticamente sin valor, con una capitalización bursátil de apenas unos miles de dólares al momento del proceso.
Olive AI: u$s4.000 millones y el cierre de la compañía
Olive AI buscaba automatizar procesos administrativos y clínicos dentro del sistema de salud estadounidense.
En diciembre de 2020 había levantado u$s225 millones con una valuación de u$s1.500 millones. Siete meses después consiguió otros u$s400 millones y llegó a una valuación reportada de u$s4.000 millones.
El crecimiento no pudo sostenerse. La compañía comenzó a reducir sus operaciones y terminó vendiendo sus principales unidades de negocio.
En octubre de 2023 comunicó que estaba cerrando. Según CB Insights, Olive había conseguido aproximadamente u$s850 millones de financiamiento a lo largo de su historia y alcanzado un máximo de valuación de u$s4.000 millones.
Builder.ai: más de u$s1.000 millones y una insolvencia acelerada
El caso más reciente de la lista es Builder.ai, una startup británica que buscaba simplificar el desarrollo de aplicaciones y sitios web mediante inteligencia artificial.
La compañía consiguió más de u$s450 millones de financiamiento y había superado una valuación de u$s1.000 millones. Entre sus inversores estaba Microsoft.
En mayo de 2025 entró en un proceso de insolvencia después de quedarse sin una solución financiera para continuar con el negocio.
El derrumbe fue especialmente llamativo porque ocurrió pocos años después del momento en que la empresa había conseguido posicionarse como uno de los grandes nombres de la tecnología aplicada al desarrollo de software.
Los casos son diferentes entre sí, pero tienen un punto en común: la valuación de una startup no equivale necesariamente al valor que puede recuperarse cuando el negocio necesita vender activos o conseguir capital con urgencia.
El fenómeno también muestra qué ocurrió con el ecosistema de startups después del boom de financiamiento de 2020 y 2021. Mientras el capital abundaba, las empresas podían levantar nuevas rondas y financiar la expansión aun con pérdidas. Cuando las condiciones cambiaron, el mercado empezó a ponerle precio a otra variable: cuánto dinero podía generar realmente cada compañía y cuánto capital necesitaba para seguir funcionando.