El dato, sin embargo, está lejos de representar un cambio de ciclo contundente. La percepción sobre la situación actual continúa dividida: 24% de los ejecutivos considera que la economía nacional mejoró respecto del año pasado, mientras que 38% la ve estable y otro 38% entiende que empeoró.
La expectativa hacia los próximos doce meses es más favorable: 57% espera una mejora de la economía argentina y apenas 10% proyecta un deterioro.
Esa diferencia entre presente y futuro también se refleja en las perspectivas comerciales. 53% de los empresarios consultados espera aumentar el volumen físico de sus ventas durante los próximos doce meses y 52% prevé una mejora de su facturación.
El problema aparece cuando esas expectativas se trasladan a la rentabilidad: solamente 20% anticipa una mejora de sus márgenes, mientras que 36% calcula una caída.
Por eso, las decisiones sobre empleo todavía están dominadas por la prudencia. El 51% de los ejecutivos prevé mantener estable su plantilla durante el próximo año, frente a un 26% que planea aumentarla y un 23% que contempla reducciones de personal.
La prioridad, en buena parte de las compañías, continúa siendo sostener la estructura existente antes que acelerar la incorporación de trabajadores.
La misma cautela aparece en las inversiones. El 49% de las empresas consultadas por Vistage planea mantener sin cambios sus inversiones en activos fijos.
Entre las principales dificultades para el desarrollo de los negocios aparecen las cuestiones financieras, que concentran el 28% de las menciones, seguidas por la incertidumbre económica general, con 22%, y los mayores costos operativos de energía, salarios e insumos, con 20%.
Manpower: mejores expectativas, pero con cautela
La mejora en la confianza empresarial tiene su correlato en las expectativas concretas de contratación. La Encuesta de Expectativas de Empleo de ManpowerGroup, realizada sobre más de 700 empleadores argentinos durante julio, arrojó una Expectativa Neta de Empleo Ajustada Estacionalmente de +16% para el cuarto trimestre de 2026.
El indicador avanzó 10 puntos porcentuales respecto del trimestre anterior y 11 puntos en comparación con el mismo período de 2025.
El 35% de las empresas consultadas anticipa un aumento de sus dotaciones, mientras que 21% prevé reducirlas, 42% no espera cambios y el 2% restante todavía no tiene una definición.
Pero nuevamente aparece un dato que obliga a relativizar el optimismo. Según Luis Guastini, director regional de ManpowerGroup para Argentina, Uruguay y Paraguay, la mejora responde principalmente a que las compañías decidieron sostener sus dotaciones, antes que a una aceleración significativa de las contrataciones.
La composición sectorial del relevamiento explica buena parte de la mejora. Servicios Públicos y Recursos Naturales lidera las expectativas con una ENE de +36%, seguido por Finanzas y Seguros, con +28%.
Construcción y Bienes Raíces y Automotriz se ubican en +25%, mientras que Manufactura alcanza +21% y Tecnología y Servicios de TI, +19%.
El contraste aparece al observar otras actividades. Sector Público, Salud y Servicios Sociales presentan una expectativa negativa de -1%.
La diferencia también se observa geográficamente. La Patagonia, impulsada por las actividades vinculadas a los recursos naturales, registra una expectativa de contratación de +27%, mientras que la región Pampeana queda en +11%.
En el plano internacional, la Argentina se ubica por debajo del promedio global de +29%, y también queda rezagada frente a Brasil, con +53%, y México, con +41%.
Industria: el consumo interno pone el freno
La contracara de este escenario aparece en las fábricas. La tercera encuesta industrial de 2026 del Centro de Estudios de la UIA, realizada sobre más de 600 empresas de distintos sectores manufactureros, muestra un deterioro significativo de la actividad durante julio.
El principal problema es la demanda. La mitad de las industrias relevadas registró una caída de sus ventas internas durante julio y 42,9% debió reducir su producción.
Entre las micro y pequeñas empresas industriales, la situación fue todavía más complicada: 54,8% sufrió una baja de ventas y 47,8% recortó sus niveles productivos.
La debilidad de la actividad también comenzó a tensionar la cadena de pagos. El 47,6% de las compañías consultadas reconoció haber tenido dificultades importantes para afrontar al menos uno de sus pagos habituales, entre ellos impuestos, salarios, proveedores u obligaciones financieras. En tanto, 9,2% señaló que no pudo afrontar ninguno de esos compromisos.
A la caída de la demanda se suma la presión sobre los costos, especialmente los vinculados con la energía eléctrica y el gas natural.
En paralelo, el aumento de las importaciones en un contexto de mercado interno debilitado genera una presión adicional sobre las empresas locales.
Seis de cada diez industrias consideran que la competencia desleal tiene un impacto alto o muy alto sobre su actividad, con efectos directos sobre los márgenes y los precios.
El deterioro de las variables productivas empieza a tener una traducción directa en las expectativas laborales. Para los próximos doce meses, apenas 16,9% de las empresas industriales prevé incorporar operarios o personal técnico, mientras que 27,5% anticipa una reducción de sus plantillas.
El dato marca una diferencia sustancial con las expectativas generales relevadas por ManpowerGroup. Mientras las actividades de servicios y otras ramas de la economía muestran disposición a sostener o ampliar sus dotaciones, la industria vinculada al mercado interno encara los próximos meses con una posición mucho más defensiva.
La IA cambia la puerta de entrada al empleo
Sobre esta división sectorial se superpone otro fenómeno: el impacto de la inteligencia artificial y la automatización sobre la estructura de los puestos de trabajo.
El efecto más inmediato aparece en los empleos de nivel inicial. Los empleadores consultados por ManpowerGroup identifican entre las principales razones para reducir la incorporación de perfiles junior el hecho de que la automatización basada en IA ya permite realizar determinadas tareas que tradicionalmente quedaban en manos de trabajadores que comenzaban su carrera.
La transformación afecta especialmente a tareas administrativas, repetitivas y de soporte básico.
En un contexto donde las empresas buscan elevar su productividad y controlar costos, aumenta la demanda de trabajadores que puedan aportar capacidades técnicas o experiencia desde el inicio, mientras se reduce la cantidad de posiciones utilizadas tradicionalmente como puerta de entrada al mercado laboral.
Pero el impacto de la tecnología no se limita a la sustitución de tareas. La propia IA también está siendo utilizada para mejorar los procesos de reclutamiento, acelerar determinadas etapas de selección y hacer más eficientes las estructuras internas de contratación.
En ese sentido, Juan Manuel Pancic, CEO y cofundador de TripWip, plantea una mirada diferente sobre el efecto de la transformación tecnológica.
Su argumento es que una empresa puede desarrollar una actividad económica de gran escala con una estructura corporativa directa mucho menor que la que necesitaban compañías tradicionales hace dos décadas.