La seguidilla de empresas argentinas que recurren a la Justicia para reestructurar sus deudas suma un nuevo caso en el sector de la indumentaria. Class Life, la marca de trajes de baño y ropa deportiva, ingresó en concurso preventivo a través de su sociedad propietaria, Planeta Agua S.A., luego de declarar un pasivo de $1.581,6 millones. La compañía reconoció que la caída de las ventas le impide afrontar sus compromisos con bancos, proveedores y organismos fiscales.
La apertura del concurso fue dispuesta el 14 de octubre de 2026 por el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17. En la documentación presentada, la firma acompañó una nómina de 30 personas, entre ellas trabajadores con más de tres décadas de antigüedad, y explicó las dificultades económicas que la llevaron a solicitar la medida.
Class Life comenzó a operar en la década de 1980, impulsada por Norma y Alberto Pardo, con una propuesta centrada en trajes de baño. Posteriormente incorporó indumentaria deportiva y prendas para fitness. La empresa llegó a tener 24 locales en la Argentina y seis establecimientos en el exterior, con presencia en Uruguay, Chile, Colombia, Aruba y República Dominicana. En 2016, la firma comercializaba alrededor de 200.000 bikinis por temporada en el mercado argentino.
En cuanto a su estructura comercial, la documentación del concurso incluye contratos de locales ubicados en Avenida Santa Fe y la calle Migueletes, en la Ciudad de Buenos Aires.
La empresa también cuenta con producción propia. Hasta abril de este año era propietaria del inmueble de Aráoz 1234, en Palermo, donde funciona su taller de confección. Tras venderlo, acordó continuar ocupándolo temporalmente mientras buscaba otro establecimiento para trasladar las máquinas y los insumos.
La caída del consumo y la competencia importada, detrás del concurso
En el acta de directorio del 9 de septiembre, cuando se resolvió solicitar el concurso preventivo, Planeta Agua atribuyó sus dificultades a la retracción del consumo interno y al ingreso de prendas importadas. La empresa sostuvo que la competencia extranjera se beneficia de menores cargas impositivas y laborales, lo que, según su planteo, coloca a los fabricantes argentinos en desventaja.
El documento señala que la demanda de indumentaria se contrajo durante el ejercicio en curso, mientras los costos operativos y financieros continuaron superando los ingresos. Ante esa situación, la conducción decidió reducir gastos, aunque los ajustes no alcanzaron para recuperar el equilibrio de las cuentas.
La compañía también cuestionó que la reducción de la inflación no se hubiera traducido en una mejora de las ventas. "Se ha estado a la espera de que en algún momento con la baja de la inflación aumentara el consumo, pero ello no sucedió hasta el momento", sostuvo el directorio.
Según explicó, las obligaciones con bancos, proveedores y organismos fiscales habían sido organizadas sobre una proyección de ingresos que no se cumplió. "La falta de las ventas proyectadas colapsó la planificación y el flujo de caja", reconoció la firma.
La caída de la facturación también afectó los planes de facilidades de pago acordados con ARCA. La empresa señaló que no pudo sostener los vencimientos previstos y que esa situación, sumada al resto de sus obligaciones, derivó en la cesación de pagos.
Frente a la imposibilidad de cumplir esos compromisos, el directorio resolvió solicitar el concurso para negociar con los acreedores y continuar con la fabricación y comercialización de sus productos.
Cuánto debe Class Life y qué muestran los registros del BCRA
De acuerdo con la nómina de acreedores presentada ante la Justicia, Planeta Agua declaró deudas por $1.581,6 millones al 3 de septiembre de 2026. De ese total, $843,5 millones corresponden a créditos sin privilegio y $738,2 millones a créditos con privilegio general.
Entre las principales obligaciones figuran más de $606 millones correspondientes a planes de pago con ARCA, además de compromisos con entidades financieras y proveedores de materias primas. La nómina incluye firmas del exterior, entre ellas una compañía de Hong Kong y otra de Brasil.
Por su parte, los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran que, a agosto de 2026, la sociedad acumulaba deudas financieras por $554,9 millones. El Banco Provincia concentraba $497,1 millones, seguido por Banco Macro, con $31,6 millones. También registraba obligaciones con Credicoop, BBVA, Galicia, Mercado Libre y American Express.
La compañía acumula, además, 10 cheques rechazados por un total de $19,9 millones, según los datos de la autoridad monetaria. Sin embargo, en agosto todas las entidades financieras todavía la calificaban en situación 1, considerada normal dentro del sistema bancario.
En su último balance anual, cerrado en octubre de 2025, Planeta Agua había registrado un pasivo de $1.359,9 millones, que incluía préstamos bancarios y financiamiento hipotecario.
La venta del inmueble de Palermo también forma parte de los movimientos patrimoniales informados durante el concurso. La operación se concretó el 8 de abril de 2026 y, según explicó la empresa, se acordó que pudiera permanecer en la propiedad sin pagar alquiler durante un plazo máximo de un año, mientras encontraba otra ubicación para su taller.
El caso de Class Life se conoce mientras las empresas de indumentaria enfrentan una fuerte caída de las ventas y una mayor competencia de productos importados. Según el último relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), más del 70% de las firmas consultadas registró una baja de sus ventas durante julio y agosto, mientras que el 86% identificó a la falta de demanda como su principal problema.
El avance de la ropa extranjera agrega presión sobre la fabricación nacional. Entre enero y agosto ingresaron al país 35.068 toneladas de prendas importadas por u$s534 millones, un incremento interanual del 54% en cantidades. En paralelo, la producción local de indumentaria retrocedió un 11,4% en agosto y acumuló 14 meses consecutivos de caída.
Para Class Life, que llegó a vender 200.000 bikinis por temporada y desarrolló una red comercial dentro y fuera del país, la crisis terminó por afectar su capacidad de sostener el negocio. La firma que nació hace más de cuatro décadas y logró expandirse en el mercado de trajes de baño ahora busca reordenar sus finanzas sin interrumpir la producción.