La crisis de la industria textil sigue golpeando a empresas que durante años lograron consolidarse en el mercado argentino. Esta vez, Zhoue, una conocida marca de indumentaria femenina con presencia en los principales shoppings del país, se presentó en concurso preventivo de acreedores después de acumular deudas por casi $6.000 millones, 702 cheques rechazados por $1.393 millones y una serie de embargos y reclamos judiciales. La compañía, que llegó a tener una extensa red de franquicias y producción propia, redujo su negocio a una mínima expresión y ahora busca evitar la quiebra.
Otra marca de ropa con presencia en shoppings se presentó en concurso de acreedores
La compañía, que llegó a tener más de 20 franquicias y una planta con 180 trabajadores, declaró deudas por casi $6.000 millones y más de 700 cheques rechazados. La caída del consumo, las importaciones y los problemas financieros terminaron por comprometer su continuidad.
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La empresa llegó a tener más de 20 franquicias y ocho locales propios.
Detrás de la marca está Zowner SA, una empresa fundada en 1998 que llegó a contar con ocho locales propios, más de 24 franquicias y una planta de producción que empleó a más de 180 personas. Sin embargo, la caída de las ventas, el peso de las deudas y las dificultades para conseguir financiamiento terminaron por desarmar buena parte de esa estructura.
Los números que presentó ante la Justicia muestran la magnitud del deterioro. Zowner declaró un pasivo de $5.939,8 millones al 31 de julio de 2026, frente a activos por $1.537,3 millones. A eso se suman reclamos de proveedores, deudas fiscales y laborales y cinco pedidos de quiebra que ya tramitaban en los tribunales comerciales.
La solicitud de concurso todavía no fue admitida por la Justicia. La empresa busca reordenar sus compromisos y preservar la actividad que le queda, en un contexto en el que la industria textil enfrenta una fuerte caída de la producción y una mayor competencia de productos importados. Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en junio el sector trabajó al 46,6% de su capacidad instalada y acumuló una contracción del 24,4% durante el primer semestre.
De una marca con más de 20 franquicias a conservar apenas dos puntos de venta
Zhoue desarrolló un negocio que combinaba el diseño, la fabricación y la comercialización de indumentaria femenina. Sus colecciones incluían jeans, abrigos, blazers y prendas de sastrería, con producción propia y una red de puntos de venta que fue creciendo durante más de dos décadas.
La marca llegó a instalarse en centros comerciales como Abasto, Alto Avellaneda, Unicenter, Soleil, Distrito Arcos, Alto Rosario y Patio Olmos, además de tener presencia en Palermo y San Isidro. A esa estructura se sumaron más de 24 franquicias distribuidas en distintas provincias.
Pero el negocio comenzó a achicarse y durante los últimos meses la empresa aceleró el cierre de establecimientos, dejó de operar sus franquicias y recurrió a liquidaciones de mercadería para conseguir fondos.
En la presentación judicial, Zowner reconoció que actualmente solo mantiene dos puntos de venta: uno en Diego Carman 401, en San Isidro, y otro en Unicenter Shopping, donde comercializa una oferta reducida de la colección de invierno 2026. También continúa vendiendo directamente desde fábrica y a través de su página web, aunque admite que las operaciones online son mínimas.
En este marco, la reducción de su estructura también alcanzó al personal. La empresa, que en su etapa de mayor expansión llegó a emplear a más de 180 trabajadores, no precisó cuántas personas continúan actualmente en actividad. Sin embargo, en el concurso identificó 34 acreedores laborales y deudas con trabajadores y exempleados por $71,9 millones.
Por qué Zhoue terminó en concurso: menos ventas, importaciones y deuda
En el escrito presentado ante la Justicia, Zowner reconstruyó cómo se fue deteriorando su situación financiera. La compañía ubica uno de los primeros problemas importantes en 2023, cuando decidió aumentar un 50% su producción para la temporada de invierno, después de conseguir asistencia bancaria y proyectar una recuperación de las ventas.
La apuesta terminó mal. Según explicó, "un invierno anómalamente cálido, con registros históricos de más de 28°C en agosto" perjudicó la comercialización de la colección y permitió "vender solo el 20% de lo fabricado". La empresa quedó con una importante cantidad de mercadería sin vender y compromisos financieros que debía afrontar.
Aunque consiguió refinanciar los cheques rechazados de aquel período y recuperarse parcialmente durante el verano de 2024, la situación volvió a complicarse pocos meses después. A partir de agosto de ese año comenzaron a combinarse la caída del consumo, los mayores costos operativos y la competencia de prendas importadas.
Durante 2025, el deterioro se aceleró. La compañía sostuvo que "la recesión del consumo interno no encontró piso de volumen" y atribuyó parte de sus dificultades a las "políticas de apertura de importación y un tipo de cambio favorable a los importadores".
Sin embargo, el problema no fue solamente vender menos. La empresa también comenzó a tener dificultades para financiar sus operaciones. Mientras cobraba buena parte de sus ventas con cheques diferidos, los proveedores y talleres exigían pagos cada vez más rápidos. Para conseguir efectivo, tuvo que descontar esos valores en el mercado financiero y, según reconoció, llegó a pagar tasas de hasta el 140% anual.
En su presentación, Zowner explicó que debía afrontar "un pasivo financiero con tasas altas y plazos de repago imposibles de cumplir en base a los volúmenes de venta y precios vigentes". Esa combinación terminó por consumir su capital de trabajo y, desde septiembre de 2025, comenzaron a rechazarse los cheques que había emitido.
La situación se agravó a comienzos de 2026. ARCA embargó sus cuentas bancarias en febrero y, durante marzo, Credicoop, Macro, Provincia, Nación y Santander cerraron las cuentas de la compañía. Sin acceso al sistema bancario, Zhoue tuvo que continuar comprando mercadería con pagos en efectivo y plazos cada vez más cortos.
La empresa reconoció que esa situación terminó por dejarla sin capacidad para atender sus compromisos y ubicó hacia mediados de abril de 2026 su ingreso formal en cesación de pagos.
En el escrito, Zowner sostuvo que los problemas que enfrenta "no resultan hechos aislados ni mucho menos imputables a la administración", sino que responden, según su interpretación, al deterioro que atraviesa la cadena textil, de indumentaria, cuero y calzado desde 2024.
Una deuda de casi $6.000 millones y una larga lista de acreedores
El estado patrimonial que acompañó la solicitud de concurso permite conocer cómo se distribuyen los casi $6.000 millones que debe la compañía. El mayor compromiso corresponde a obligaciones fiscales y sociales, por $2.405,5 millones, seguido por las deudas con proveedores de bienes y servicios, que alcanzan los $2.005,1 millones.
También declaró $1.457,3 millones en obligaciones financieras y otros $71,9 millones en deudas laborales.
La situación es todavía más delicada si se observa el dinero disponible. Aunque Zowner informó activos por $1.537,3 millones, buena parte corresponde a mercadería y créditos pendientes de cobro. El efectivo, los valores a depositar y los fondos bancarios sumaban apenas $46,8 millones al cierre de julio, una cifra reducida frente a los compromisos acumulados.
A las dificultades para pagar proveedores se sumaron los reclamos judiciales. La empresa informó al menos ocho ejecuciones fiscales iniciadas por ARCA por aproximadamente $727,9 millones, con embargos sobre cuentas y bienes. Además, una comunicación del organismo de fines de agosto identificó otras 18 boletas de deuda en gestión judicial.
En paralelo, la compañía enfrenta cinco pedidos de quiebra presentados por acreedores comerciales, entre ellos Imagen Textil y Dacla Cueros. También acumula demandas vinculadas con alquileres de locales y obligaciones comerciales.
Uno de los conflictos involucra a Cencosud, que inició una demanda por el local que la marca ocupaba en Unicenter Shopping y reclamó $25,9 millones por facturas impagas, además de otros conceptos relacionados con el contrato. Zowner contestó la demanda y cuestionó distintos aspectos del reclamo. También aparecen causas promovidas por IRSA y Arcos del Gourmet, entre otros acreedores.
Frente a ese escenario, la empresa decidió recurrir al concurso preventivo. La decisión había sido aprobada por su directorio en junio y ratificada posteriormente por una asamblea, aunque la solicitud judicial se concretó después. Lo cierto es que la apertura del concurso todavía está pendiente de resolución, por lo que resta que la Justicia evalúe la documentación y determine si admite el procedimiento.
El caso de Zhoue se suma al de otras empresas textiles que en los últimos meses recurrieron a la Justicia para intentar reestructurar sus pasivos, entre ellas Textil Amesud, Textilana, Batuk, Trown y Lannot.
En un sector golpeado por la caída de la demanda y el avance de las importaciones, la crisis ya no se limita a las fábricas que producen para terceros. También alcanza a marcas que durante años tuvieron presencia en los principales centros comerciales del país y que hoy enfrentan dificultades para sostener sus operaciones. En el caso de Zhoue, el concurso llega después de perder casi toda su red comercial y con una deuda que supera ampliamente el valor de los activos declarados.
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