Después de seis meses con las máquinas apagadas, Sudamericana de Lácteos volverá a producir. La láctea santafesina concretó finalmente su cambio de manos tras permanecer paralizada desde enero por una profunda crisis financiera. Ahora, bajo el control del empresario agroindustrial Pablo González, iniciará una nueva etapa con un plan de negocios centrado en las exportaciones, la eficiencia operativa y nuevas inversiones para recuperar competitividad.
La operación, que durante semanas estuvo en riesgo de frustrarse, quedó formalizada luego de que se resolviera el último punto pendiente con el gremio Atilra, condición necesaria para avanzar con el traspaso accionario. Superado ese obstáculo, el foco ahora estará puesto en devolverle actividad a una fábrica que supo procesar miles de litros de leche por día y que hoy busca recuperar su lugar en una industria atravesada por la crisis.
Con planta en la localidad santafesina de Díaz, de poco más de 2.000 habitantes, la compañía elabora productos bajo las marcas Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca. Su paralización dejó a 82 trabajadores sin actividad durante meses y generó una delicada situación para tamberos, proveedores y toda la economía local.
Un plan para volver a competir
A diferencia de la gestión anterior, el nuevo proyecto comenzará con una estrategia mucho más acotada. La producción arrancará con queso barra, el producto elegido para recuperar rápidamente volumen y flujo de fondos mientras la empresa recompone su estructura industrial y comercial.
Durante los próximos días se realizarán tareas de limpieza, sanitización y reacondicionamiento de la planta para que vuelva a recibir leche antes de fin de mes. En una primera etapa se procesarán alrededor de 100.000 litros diarios, con la meta de alcanzar nuevamente la capacidad plena en un plazo cercano a los seis meses.
El esquema comercial también tendrá un fuerte perfil exportador. Según el plan diseñado por González, el 70% de la producción estará destinado a mercados de países limítrofes, mientras que el 30% restante abastecerá al mercado interno. La decisión de concentrarse inicialmente en un solo producto busca simplificar la operación, reducir costos y acelerar la recuperación financiera de una empresa que llega con varios meses de inactividad y una compleja situación heredada.
El proyecto contempla además una inversión de u$s4 millones para incorporar un parque de generación de energía solar y un secador spray destinado a producir suero, una iniciativa con la que apunta a disminuir el costo energético, agregar valor a la producción y mejorar la competitividad de la compañía tanto en el mercado local como en el exterior.
La compra que destrabó la reactivación
La llegada de González no fue inmediata. El empresario, con experiencia en la actividad agroindustrial y actual titular de una planta de procesamiento de girasol en Serodino, negociaba la adquisición de Sudamericana de Lácteos desde marzo. Sin embargo, el cambio de manos quedó frenado durante semanas por diferencias vinculadas al esquema laboral que regiría durante la reactivación y por las garantías reclamadas para regularizar las deudas acumuladas por la gestión saliente.
El entendimiento alcanzado permitió primero cerrar el acuerdo laboral y luego formalizar la transferencia accionaria. Como parte del esquema transitorio, durante los próximos 90 días los trabajadores mantendrán sus puestos, aunque cumplirán una jornada equivalente al 75% de la habitual, bajo el régimen previsto en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo. Además, se estableció un cronograma para cancelar las deudas salariales y los compromisos pendientes con las entidades vinculadas al gremio.