Ventiservice no es una empresa que se explique solo por lo que fabrica. Se entiende mejor por cómo trabaja, por la forma en que se organiza puertas adentro y por la relación casi vital que sus dueños tienen con el negocio. En una esquina de la avenida Gaona, en la Ciudad de Buenos Aires, el local a la calle, el showroom, el mostrador y la atención directa conviven con la venta online, Mercado Libre y las redes sociales. No es una postal romántica ni una resistencia cultural: es una decisión de negocio.
Ventiservice: una pyme familiar donde el negocio no se hereda, se elige
Desde una esquina de la avenida Gaona, Jorge Soto y sus tres hijos construyeron una empresa de ventilación que combina producción local, innovación y una cultura de trabajo que atraviesa generaciones.
Jorge Soto con sus hijos Mateo, Tadeo y Martín, hoy al frente de las distintas áreas del negocio: finanzas, comercialización, desarrollo y servicio postventa.
Desde allí, esta pyme familiar dedicada a la fabricación y comercialización de productos de ventilación construyó una historia de más de treinta años atravesando crisis económicas, cambios regulatorios y transformaciones del consumo sin perder identidad. Ventiservice nació a comienzos de los años noventa, cuando Jorge Soto continuó el camino iniciado junto a su padre. Era un negocio chico, de oficio, sostenido por el conocimiento técnico y el trabajo diario.
Poco tiempo después, la muerte del padre lo dejó solo al frente de la empresa. “Hubo una etapa en la que me quedé solo con todo”, recuerda Jorge. “No había estructura ni demasiada planificación. Había que resolver el día a día: comprar, vender, cobrar, pagar y atender al cliente”. En ese período, la empresa se sostuvo a fuerza de vínculo directo con el cliente, conocimiento técnico y una lógica simple que se mantiene hasta hoy: vender bien y responder siempre.
Con el tiempo, el verdadero punto de inflexión llegó con la incorporación de la tercera generación. La llegada de sus tres hijos no solo sumó manos, sino estructura, profesionalización y una nueva manera de pensar el crecimiento.
La transición generacional no fue forzada ni planificada en un Excel. Fue orgánica. Martín, el mayor, se ocupa de la contabilidad, las finanzas y el comercio exterior; Mateo lidera la comercialización y el marketing; Tadeo, el más chico, aporta desde el servicio de postventa y el diseño industrial.
“Nací en el 94 y la empresa arrancó en el 93, así que prácticamente nací con Ventiservice”, cuenta Martín. Su camino fue natural: se recibió de contador y volcó ese conocimiento al negocio familiar. Mateo, licenciado en Administración, siempre tuvo claro que quería trabajar en la empresa. “Desde que tengo uso de razón quise estar acá”, dice. Tadeo, con apenas 19 años, estudia diseño industrial y ya trabaja en mejoras técnicas.
Jorge observa esa evolución con orgullo y algo de emoción. “Si hoy llegamos hasta acá es por la profesionalidad de ellos. Yo solo no podía crecer más”, admite. Y agrega una definición que atraviesa toda la historia: “Nunca les dije qué tenían que ser. Se fueron acoplando solos”.
Hoy Ventiservice tiene alrededor de cincuenta empleados y presencia en todo el país. Fabrica y comercializa extractores, campanas, ventiladores y soluciones de ventilación para el hogar, la industria y el sector gastronómico, con desarrollo propio y una fuerte impronta técnica. Con Jorge como CEO y referente histórico, la empresa combina la experiencia del fundador con una nueva generación formada profesionalmente y ya integrada de lleno a la gestión diaria.
Más allá de los cargos, el diferencial está en la forma de trabajo. “No competimos por precio: competimos por respaldo y por respuesta”, resume Jorge. La cercanía con el cliente, la escucha activa y la capacidad de adaptar cada solución a una necesidad concreta aparecen como parte central del negocio. “Todo eso sale de escuchar mucho lo que nos dicen, qué falla, qué se puede mejorar”, explican puertas adentro.
En un mercado con opciones importadas y alta rotación de marcas, Ventiservice eligió construir reputación a partir del servicio postventa y la disponibilidad de repuestos. “Si un producto no lo podemos acompañar en el tiempo, no lo trabajamos”, repite Jorge. La lógica es simple: la cara visible de la empresa sigue estando en el mostrador, la fábrica y el teléfono.
Crecer incluso en los años difíciles
Mientras muchas pymes sufrieron fuertes caídas, Ventiservice logró mantener un sendero de crecimiento sostenido, incluso en los años más duros. Los números, que Martín maneja al detalle, lo confirman.
“Desde la prepandemia hasta hoy no tuvimos ningún mes de baja. De diciembre de 2024 a diciembre de 2025 duplicamos la facturación en dólares y, si tomamos la prepandemia como base, hoy estamos cinco veces arriba”, explica.
El boom de la construcción entre 2021 y 2023 empujó fuerte el segmento industrial, mientras que la caída de 2024 obligó a volcarse más al consumidor final. Hoy el negocio se reparte en un 60% hogareño y un 40% industrial y comercial, con presencia en todo el país.
La financiación al cliente se volvió clave. Ventiservice ofrece cuotas sin interés, acuerdos con plataformas y busca activamente convenios bancarios. “Sabemos que hoy la cuota tracciona, sobre todo a mitad de mes. Para muchos clientes es un consumo extraordinario y hay que darles herramientas”, explica Mateo.
Paradójicamente, la empresa evita endeudarse. “Siempre nos financiamos con capital propio. Con estas tasas, el crédito es inviable para una pyme”, afirma Martín. La expansión reciente, con una fuerte inversión en infraestructura, depósitos y stock, se hizo íntegramente con utilidades reinvertidas.
Producto, oficio y escucha al cliente
Ser pyme en Argentina implica adaptarse de manera permanente. Ventiservice atravesó ciclos de cierre y apertura de importaciones, inflación, cambios de reglas y un consumo que se transforma año a año. La empresa aprendió a moverse en ese péndulo sin aferrarse a una única receta.
“Tenemos que tener productos nacionales y también componentes importados para poder estar en el mercado”, explica Jorge. Durante los años en los que importar fue casi imposible, reforzaron la fabricación local; cuando el escenario se abrió, ajustaron el mix. Pero siempre con una condición clara: no resignar calidad ni respaldo.
La mayor parte de los productos se ensamblan en el país. Extractores, campanas, ventiladores y soluciones semiindustriales tienen desarrollo propio y matricería de la empresa. “Muy poco de lo que vendemos es producto terminado importado. La mayoría tiene diseño y desarrollo nuestro”, detalla.
La innovación no nace de un laboratorio aislado, sino del contacto cotidiano con el cliente. “Escuchamos mucho lo que nos dicen: qué falla, qué se puede mejorar, qué problema tienen en una obra o en una casa”, explica Jorge. De esa escucha surgieron mejoras técnicas, manuales más claros, videos tutoriales y hasta códigos QR en los productos para facilitar la instalación.
“Muchas veces el éxito de un proyecto está en el aire”, repiten puertas adentro. Esa idea sintetiza la filosofía de Ventiservice: ofrecer soluciones de ventilación técnicamente adaptables, bien diseñadas y correctamente instaladas. No se trata solo del producto, sino de entender el problema del cliente y acompañarlo en todo el proceso, desde la elección hasta el uso cotidiano.
Familia, trabajo y proyección
Los hijos de Jorge crecieron dentro de la empresa. El local era una extensión de la casa y el trabajo, parte de la vida cotidiana. “Los sábados veníamos a ayudar: acomodar cosas, armar pedidos, contar tornillos”, recuerdan. Con el tiempo, cada uno eligió su camino de formación pensando también en el proyecto común.
La dinámica familiar se mantiene incluso fuera del horario laboral. Hablan de trabajo entrenando, en un asado o en la cancha. “Para nosotros es una pasión”, dicen. Jorge destaca también el rol de su esposa, docente de nivel inicial, como sostén silencioso del proyecto familiar y ejemplo cotidiano de vocación y esfuerzo.
Hacia adelante, el plan combina corto, mediano y largo plazo. En el presente, la apuesta está en la innovación de productos: motores más eficientes, ventiladores reversibles, mejoras en ruido y rendimiento. En el mediano plazo, el foco está en la región, con Uruguay y Paraguay como primeros destinos y Brasil como un objetivo más complejo. A largo plazo, el sueño es claro: convertirse en un referente regional en ventilación.
En los últimos años, la familia viajó a China para conocer proveedores, procesos y tecnologías. “Más que el producto, nos interesa aprender la cultura, la eficiencia y los procesos”, explican. Parte del desarrollo que antes se tercerizaba hoy se hace puertas adentro.
En la misma esquina donde funciona desde 1993, Ventiservice sigue atendiendo al público como el primer día. No por nostalgia, sino por convicción. En un mercado saturado de opciones, la pyme familiar eligió diferenciarse por cercanía, servicio y calidad. Una empresa que no se hereda ni se impone: se elige, se trabaja y se construye todos los días, con oficio, profesionalización y sobre todo corazón.






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