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19 de septiembre 2007 - 00:00

Alberto Fernández, monárquico

El principal aporte que hizo Alberto Fernández a la teoría monárquica lo dio en un diálogo con Gerardo Rozín por el «Canal 5» de CableVisión. Argumentó que Cristina de Kirchner es candidata a presidenta porque se lleva muy bien con su esposo Néstor, porque son un matrimonio perfecto y porque si fuera presidenta estaría en una función ideal para ella. Ni Luis XIV hubiera soñado con tamaño aporte doctrinario.

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PERIODISTA: ¿Usted ve televisión?

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Alberto Fernández: Anoche, por ejemplo, me entretuve mirando «El hombre que volvió de la muerte».

P.: ¿Cree que va a tener el mismo éxito Duhalde?

A.F.: Espero que sea menos sangriento que Elmer Van Hesse. Creo que Duhalde tuvo la oportunidad de pasar a la historia. La verdad, fue un presidente de emergencia, y sacó al país bien en la emergencia adelante, ésa es la realidad. Y así, por esa realidad, en un momento complicado tuvo la desgracia de tener que afrontar las muertes de Kosteki y Santillán, que todavía están siendo juzgadas, donde hay responsabilidad de la Policía Bonaerense, pero él pudo pasar a la historia. Creo que todos los días él se debate entre pasar a la historia o seguir reviviendo su pasado, tratando de volver a la vida su pasado político. Y ahí es donde creo que se equivoca. Porque él pudo haber sido quien puso la bisagra en el poder con Kirchner, no sé por qué motivo quiere de vuelta romper la bisagra y volver al pasado.

P.: Es fácil decirlo.

A.F.: Creo que es para cualquier hombre que estuvo en el poder, y decir «me voy de la política» es una cosa difícil de creer, y difícil de hacer. El lo dijo. No todos le creímos. Siempre que me toca hablar de esto, cuento una anécdota: estábamos en Roma cuando asumía el papado el actual Papa, estábamos con el Presidente, y nos acompañó Raúl Alfonsín.Y entonces el Presidente le dijo, eh, vayan a tal restorán con Alfonsín, traelo a Alfonsín así comemos los tres, y charlamos. Y el viaje que fue del hotel al restorán fui con Alfonsín, que es alguien a quien yo le tengo reconocimiento y aprecio, y afecto, y él me dijo: «Alberto, ¿usted cómo vería si yo vuelvo? Porque me están embromando los muchachos para que vuelva a manejar la convención, el Comité, no se muy bien como son las, las autoridades radicales. ¿Cómo lo vería si lo hago?» Le dije: «Creo que usted no debe hacerlo. Porque usted ya fue presidente, y está en un lugar mucho más alto, respecto de todos los que hacemos política cotidianamente, y si usted vuelve a lo cotidiano de la política, va a quedar enchastrado con la política. Ayude todo lo que tenga que ayudar en su partido, pero no vuelva a mezclarse».

P.: Pero se mezcló...

A.F.:
Se mezcló y terminó todo mal.

P.: No quiero pensar lo que va a ser cuando le pase eso a un señor que además elige poner a su esposa...

A.F.: Es algo muy difícil de explicar, porque hay que ver cómo funcionan Néstor y Cristina cotidianamente. Yo tengo el privilegio de verlo. El otro día un periodista amigo me decía: «¿Cómo dijiste que es un matrimonio perfecto?» Y sí, son un matrimonio perfecto en ese sentido. O sea, saben muy bien el rol que le toca a cada uno, y saben muy bien acompañar al otro. No tienen problemas de protagonismo ni de divismo, y los dos entienden que son protagonistas de un tiempo de la historia que los tiene a ellos como actores centrales. El mismo día cuando asumió Kirchner todos decían: «¿Y qué va a hacer Cristina?», porque Cristina parecía diez veces más que él. Sin embargo Cristina acompañó, acompañó, dejó el protagonismo y acompañó, acompañó durante cuatro, estos cuatro años, con una presencia muy activa dentro del gobierno, no estuvo ausente. En ninguna de las decisiones importantes ella estuvo ausente, en realidad estuvo, en la presencia mediática por decirlode algún modo. No estuvo compitiendo. Ella creía que eso era lo mejor, con mucha razón, para que su marido pueda gobernar el país en orden, y pueda sacar el país adelante. Y yo creo que lo mismo va a pasar con Néstor. O sea, el Presidente sabe que va a dejar de ser presidente, y va a tener que ayudar a que este proceso que se inició el 25 de mayo de 2003 siga ahora con la figura de Cristina al frente.

P.: Ahá.

A.F.:
Creo que ella encontró el lugar, porque difícilmente él deje de ser el actor central de la política. El va a seguir siéndolo, es el presidente que en la emergencia nos sacó del pozo y nos puso en un lugar digno como país.

P.: ¿Qué critica Cristina de la gestión de ustedes?

A.F.: Por ejemplo, tuvo mucho que ver en la decisión de cómo hacer la resolución final del tema de la salida del default. Es crítica en algunos procesos eleccionarios, donde el gobierno ha acompañado y entendía que no había que haber acompañado.

P.: ¿Cómo la ve, por ejemplo, en la relación con Chávez?

A.F.: Todos nosotros estamos muy agradecidos a lo que Chávez hizo por la Argentina. Y eso lo sabe el presidente Kirchner, y lo sabe Cristina Kirchner. Pero también hay críticas con Chávez. Me acuerdo por ejemplo cuánto le criticó un discurso que Chávez dio en Nueva York, donde maltrató al presidente norteamericano y donde ella le decía «no tenés razón en ir a los Estados Unidos a hablar así del presidente que te deja hablarles a los norteamericanos».

P.: ¿De cuál de las críticas que formula la oposición se hace cargo como jefe de Gabinete?

A.F.: Siento que muchas de las críticas no son bien intencionadas, y por lo tanto las presumo como descalificables porque son mal intencionadas. Yo creo que en la gestión nos debemos de haber equivocado más de una vez. Seguramente, muchas veces, pero siempre hemos caído en el error trabajando, no dejando de hacer. En todo caso, pecamos por exceso más que por defecto. Me parece que, evidentemente, en Misiones nos equivocamos; por ejemplo, en Misiones cometimos un error.

P.: ¿De la relación de Cristina con la prensa qué opina?

A.F.: Cristina todo este tiempo decidió estar fuera de los medios porque está gobernando su marido. Y el que tiene que hablar, y dar respuesta como gobierno es su marido. En el exterior, ella es consultada casi como una espectadora de la política argentina. Ahora no, porque ahora es candidata a presidenta, pero hasta acá ha sido así.

P.: ¿Cómo van a hacer para explicarnos que las cosas no aumentan cuando aumentan?

A.F.: Pero es que nosotros no decimos que las cosas no aumentan. Decimos que aumentan, y no del modo que algunos pretenden mostrar. A ver, nosotros tenemos una economía que de 2003 a la fecha ha crecido más de cuarenta y cinco por ciento. Una economía que crece de este modo, donde se recupera el consumo, indefectiblemente tira los precios para arriba. Una economía que además estuvo durante muchos años postrada en una convertibilidad, empieza a corregir precios relativos, y esto es lo que pasó desde el año 2005 en adelante.

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