Texto de Laura Spaccarotella (*)
La cultura exitista en el deporte y la necesidad de una deconstrucción urgente
Hay que repensar al deporte entre todos, desde marcos de referencia actualizados y donde "el otro" ayude a construir un nosotros.
-
La patria que fuimos a defender en Malvinas ya no existe
-
Veteranos de guerra, arqueología y salud mental: el amor trasciende a la cuadrícula
Pensar al deporte como resultante de determinado contexto, con códigos y haceres propios es una poderosa herramienta de desarrollo personal, de formación, inclusión, de aprendizaje para la resolución pacífica de conflictos, de superación personal y colectiva.
Hablar de deporte en sí mismo es una entelequia. Tratar de dar posibles respuestas a lo que tiene para decirnos, a la vez que cuestionarnos acerca de la sociedad en que vivimos, la cultura y la política, es desentrañar los temas que en los últimos años nos ocupan: la globalización, el cuerpo, el género, la sexualidad, la ciudadanía, las relaciones de poder. En este sentido, el deporte como actividad humana, es modelado por los contextos sociales, culturales e históricos de nuestra época, los que a su vez, modela y sobre los cuales influye.
En estas semanas, y a la constante luz de la repercusión mediática, se ha trasmitido y hablado acerca de la muerte de Diego Maradona, básicamente de todas las alegrías que nos ha dado deportivamente, sin incursionar demasiado en los claroscuros de su vida privada, la conducta de Los Pumas en relación al homenaje que se le rindió al citado astro del fútbol, posteriores tweets de alto contenido discriminatorio emitidos hace unos años por algunos de sus jugadores y, la recurrente temática de violencia de género ligada al fútbol.
Me pregunto qué hace que la memoria colectiva recuerde triunfos deportivos con gran felicidad y nostalgia, a la vez que olvide con criterio de selectividad, conductas indeseables de algunos deportistas mientras que de otros, se maximicen.
La cultura exitista, que tiene en el deporte un gran aliado, glorifica superhéroes y esconde a las personas de la que están hechos, sus debilidades, injurias, inmoralidades y escándalos, de algunos, otros pasan a ser blanco de los mayores agravios, donde parece que el juego se da en el terreno de la lógica binaria y reduccionista. Superhéroes versus Villanos.
Tuvimos un campeón del mundo en boxeo que se idolatró por muchos por sus títulos, sin posibilidad siquiera de pensarlo y mucho menos nombrarlo, como femicida.
Hay una violencia estructural, que va cambiando en la formas en que se presentifica a través de las épocas, en el deporte, de las hinchadas a la cultura de la cancelación, observada en las redes sociales, donde no se brinda la posibilidad a la heterogeneidad de pensamiento y a la riqueza de la diversidad; lo que prima es el pensamiento único y lo que no cumple con las expectativas propias, es cancelado. Jueces o indiferentes como espectadores, sentados en la tribuna. También parte.
Más allá que se puede pensar al deporte como resultante de determinado contexto, con códigos y haceres propios, estoy convencida que es una poderosa herramienta de desarrollo personal, de formación, inclusión, de aprendizaje para la resolución pacífica de conflictos, de superación personal y colectiva, sí, además de concientizar acerca del potencial que conlleva, se ejecutan acciones que lo materialicen en comportamientos concretos. Se necesita revisar discursos, prácticas, conductas y narrativas, que, por arraigadas, no menos obsoletas y, que limitan, la enorme capacidad transformadora que surge de la prácticas deportivas.
No se trata de disculpas personales ni colectivas ni de negar la esencia que, por humana, hace que el deporte nos emocione y apasione, no, ni que en el camino no nos equivoquemos, no se trata de eso, es repensar al deporte entre todos, desde marcos de referencia actualizados y donde “el otro” ayude a construir un nosotros, con características de más fuertes, más lejos, más rápido…el cambio que urge sin duda, impactará positivamente en un deporte más libre, desterrando prejuicios, más justo, desde la igualdad de oportunidades para todos y todas, con inclusión de los distintos géneros desde los roles de conducción y con el deporte adaptado a la orden del día en agenda. Y los chicos…con entrenadores calificados que hagan de la formación, su objetivo primero y último.
En esta dirección, es que priorizo el lugar que se le da a las condiciones pedagógicas en el proceso de formación de los deportistas, donde permitirse el repensarse, mirarse, deconstruirse, sea una decisión valiente que implique a la comunidad toda. Bien vale el esfuerzo, por los beneficios que el deporte aporta a la educación, al cuidado, a la mejor convivencia; desafío y reto en los diseños de programas deportivos, pensados desde la pluralidad de conocimientos profesionales para la gestión de un deporte de calidad que recree conductas flexibles, de apertura y con un rendimiento que sea resultado del espíritu del trabajo en equipo y de responsabilidad social, donde el paso por el deporte de los distintos implicados, cumpla su objetivo más dignificante y constructivo.
(*) Psicóloga del deporte (UBA) Health Coach. Postgrado en Actividad Física y Salud. Integrante del Capítulo de Salud Mental, Act Física y deporte, APSA. Docente Campus Entrenadores Femebal, CEFA, Diplomatura Management Deportivo ITBA. JJOO Rio 2016/ JJOO de la Juventud 2018. Asesora equipos y deportistas distintas disciplinas deportivas. Academista Olímpica.





Dejá tu comentario