Opiniones

Default y superávit gemelos ¿la clave del éxito económico?

Fueron la clave macroeconómica de Néstor Kirchner para generar un proceso de crecimiento económico tras la crisis de la convertibilidad.

Los economistas de las diversas corrientes ortodoxas o heterodoxas plantean la necesidad de una reestructuración, ante la pesada herencia de endeudamiento externo, con el acceso al crédito externo privado y de organismos internacionales prácticamente agotados, que deja Mauricio Macri a su sucesor. Al respecto, la capacidad de obtener quitas de capital e interés o de extender los vencimientos, depende de las posiciones relativas de fuerza que tiene Argentina y sus acreedores a la hora de sentarse a negociar. En ese sentido, algunos economistas ligados al mundo financiero, plantean una urgencia por resolver rápidamente la problemática que no se condice con la situación macroeconómica del país.

Si la situación de “default” de hecho en que se encuentra nuestra economía se formalizará, la postergación de los pagos de intereses y de capital facilitaría consolidar superávits fiscales y externos. En efecto, la proyección presupuestaria plantea un superávit primario (sin contar intereses) y el balance externo cerraría positivo en unos u$s500 millones si no se realizaran pagos de interés ni capital por las deudas. Es decir, permitiría reeditar los superávits gemelos que fueron la clave macroeconómica de Néstor Kirchner para generar un proceso de crecimiento económico tras la crisis de la convertibilidad.

Los pagos entre capital e intereses al sector privado ascienden a unos u$s36.000 millones durante 2020, de los cuáles u$s20.532 millones son vencimientos en moneda extranjera. A ello se suma vencimientos de capital e interés con organismos multilaterales, posiblemente renovables, por u$s4.242 millones y el swap chino de u$s18.000 millones (cuya renovación debe modificar una cláusula que lo ataba a la vigencia del acuerdo con el FMI).

La posibilidad de acceder a la cuota de u$s5.500 millones congelada por el FMI, más los casi u$s4.000 millones adicionales que debía desembolsar en 2020, parece descartada tras las declaraciones del futuro presidente. Los posibles condicionamientos a la política económica que suele imponer el FMI, contrarios a las bases económicas del proyecto político que lidera Alberto Fernández, parecen haber pesado más que la urgencia de dólares para posponer unos meses la declaración formal de un default, ya existente en los hechos.

Respecto a la deuda de corto plazo concentrada en LETEs, LECAPs y LELINKs, implican pagos por capital e intereses por u$s18.588 millones en 2020, con el 50% de los vencimientos concentrados en el primer trimestre. Por eso, un nuevo reperfilamiento aparece como necesario, si se decide avanzar en una estrategia de restructuración paso a paso.

Dentro de los vencimientos de 2020, el peso de los bonos bajo legislación extranjera es mayoritario, permitiendo una restructuración de fácil implementación - como quedó de manifiesto con el reciente reperfilamiento-. En el caso de los títulos bajo ley extranjera, las Cláusulas de Acción Colectiva facilitan llegar a acuerdos sin la exigencia de tener que contar con el beneplácito del 100% de los acreedores, a diferencia de las reestructuraciones hechas anteriormente. Sin embargo, hay que tener un trato especial con aquellos emitidos durante los canjes 2005 y 2010 (par y discount), evitando que la postergación de su pago pueda implicar una judicialización que tire atrás las quitas obtenidas en dicho momento.

Por otro lado, los precios actuales de los títulos de deuda argentina brindan posibilidades de recompra, especialmente los bonos que tienen pagos de capital en el corto plazo y cotizan entre el 45 y 56% de paridad. A través de organismos públicos podrían realizarse compras de títulos como Bonar 20 y Bonar 24 que vencen en un plazo cercano y cotizan muy por debajo de su valor nominal, implicando un importante ahorro fiscal y de divisas hacia el futuro.

(*) Director del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz

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