Dólar: con el blue se ganaron y se perdieron millones

Opiniones

Los que salieron del "blue" el lunes 26 de octubre y regresaron la semana pasada, hoy tienen por cada dólar que vendieron y colocaron en pesos a –digamos 30% anual-, un valor equivalente a $ 218.50 (56% en dólares en 164 días), un cálculo a mano alzada comunica una tasa anualizada de 127.75% en dólares.

Dólar del 23 de octubre 2020; el libre llegó a $195 y la brecha con el oficial alcanzó el 150%. La divisa informal avanzó cuatro pesos en el día, a un nuevo récord. En 2020 trepa un 159%. El contado con liqui cayó 5%, a 172 pesos. Las reservas cayeron u$s170 millones (medios)".

“Como muchos economistas, no confío demasiado en la sustitución del interés propio por la ética”… (Kenneth J. Arrow, “Gifts and exchanges”, Philosophy & Public Affaires 1, n.4, 1972, p.354). Las abreviaturas de las consultoras, y solo el primer nombre de destacados economistas en las citas, tienen como objeto guardar decoro, sin dejar de mencionar la fuente:

“La falta de confianza que se vive dentro del mercado local se refleja también en el incremento de las presiones cambiarias” (Consultora P.P.I.). “La dinámica se mantendrá hasta que el Gobierno muestre un plan económico creíble, atacando el déficit y fomentando las exportaciones e ingreso de capitales. El problema: no hay tiempo, y cada día que pasa el desenlace será más fuerte”, agregó (medios 23/10/2020). “Vamos a una crisis severa: no sólo el dólar va a seguir subiendo, porque no tiene techo, sino que de la mano de la devaluación -falta la devaluación del dólar oficial, que va a venir en algún momento-, advirtió J.L.E. (medios 23/10/2020). Según el financista Gustavo.Q., operador de PR CdeC, el Gobierno tiene muy pocas opciones para frenar la demanda de dólares mientras las condiciones actuales no se modifiquen. “Seguramente esta presión cambiaria va a seguir. Insisten con medidas que actúan sobre los efectos y no sobre las causas”, remarcó en diálogo con un medio.

“Esta crisis no se soluciona con parches” (Iván C.). “Hoy, al no haber un plan económico, las expectativas se están coordinando hacia los peores escenarios posibles y esa es la dinámica que hay que cortar” (Cons.Emp.). El economista Ricardo.D. opinó que “el problema mayor es el nivel de emisión, como reflejo del déficit fiscal; hoy tenemos 5 puntos de déficit sobre el PBI, pero para llegar a 8 a fin de año, que es nuestra proyección; es una explosión, así que se entiende que van a pasar cosas” (medio).

El doctor en economía Agustín M. fue tajante: “No es el momento para desprenderse de los dólares”, y añadió que estas dos semanas con clima tranquilo en realidad son el ojo de la tormenta. De la misma corriente L y P el economista Aldo A. también cree que vender los billetes verdes sería un error y manifestó que solamente conviene hacerlo si son destinados a la compra de un bien “que produzca satisfacción”. Pero, advirtió, “si esos ahorros que tenés son por las dudas de que te quedes sin trabajo o por otro motivo importante, guárdalos” (iProfesional-18/11/2020). Carlos M. pronosticó un salto adicional del dólar. El economista sostuvo que el Gobierno tiene un error de diagnóstico y señaló que el problema es producto de la fuerte emisión. Aconsejó acordar rápido con el FMI para lograr previsibilidad. Carlos M., titular de la consultora M&S, participó de un Zoom de la Cámara de la Construcción de Córdoba. (20/10/2020 Cadena 3 Córdoba). Uno de los pocos economistas que anticipó que el dólar iba a estar en torno a los $200 fue Diego G. Hace cerca de un mes, el experto proyectó que el paralelo alcanzará los 200 pesos “mucho más rápido de lo que la gente piensa”. Pero, acto seguido, aclaró que ahí no se frenará, sino que “va a pasar” esa cifra e “iniciar un viaje” (23/10/2020). “La baja del dólar es sumamente artificial”, afirmó Javier M. Consultado sobre la baja en la cotización de la moneda norteamericana, respondió que la misma “es absolutamente artificial” (Serindustria-agencia de noticias de economía y empresas, 20/11/2020). El insultado Roberto C. aseguró que el dólar “nunca baja” en Argentina, y que la cotización menguante de la divisa en el mercado paralelo “será muy transitoria” (4/11/2020).

Negocio redondo

Los que salieron del “blue” el lunes 26 de octubre y regresaron la semana pasada, hoy tienen por cada dólar que vendieron y colocaron en pesos a –digamos 30% anual-, un valor equivalente a $ 218.50 (56% en dólares en 164 días), un cálculo a mano alzada comunica una tasa anualizada de 127.75% en dólares. Los plazos fijos en Suiza a 1 año pagan alrededor de 1.70% anual en dólares. En EE.UU. se conoce a los plazos fijos como “Certificate of Deposit” (Certificados de Depósito), donde para depósitos a 1 año están pagando alrededor de 1.50% anual en dólares. En EE.UU.se necesitarían más de 85 años, para obtener el mismo rendimiento que aquí se logró en 164 días.

Algunas opiniones acaban siendo contagiosas, como las que hicieron que el “blue” toque $195. Se han perdido y ganado miles de millones de pesos. -¿Las creencias se extienden porque operan agentes portadores de subjetividades?-. Muchos profesionales serios creen que este accionar responde a intereses. Operadores comprometidos en propagar percepciones, consagradas a encorvar cualquier proceso de análisis. Pero no lo sabemos.

Teoría conspirativa

Para hacer posible un negocio como el descripto se necesitaría la colaboración de mucho inversor que quiera ser víctima con su propio dinero. Hasta conseguir una divulgación extendida en espacios cedidos a un grupo de ejecutores, tendría que haber medios hegemónicos. Habría que hacer cómplices a los mártires. Los ratones tendrían que instalar la trampera y arriesgar su propio queso. No sería un trabajo diminuto. Alimentar un ardid financiero, incorporando a los propios inmolados para que compren caro en detrimento de su inversión, mientras otros se benefician de la corrida vendiendo alto, no parece posible, pero: “En interés de la inteligencia se miente, se engaña, se roba y se mata. Comparada con esta clase de acciones, nuestra propuesta era muy benigna. Simplemente íbamos a tomar dinero de unos y dárselo a otros en función de quien tuviera razón.” (Robin D. Hanson citadas en David Glenn, “Defending the Terrorism Futures Market”, Chronicle of Higher Education, 15 de agosto de 2003).

Pronosticar el precio del dólar satisface un deseo que no se inscribe en ningún cálculo de utilidad social. Eso es cierto. Entonces el atractivo de quienes se la pasan pronosticando podría ser como practicar un deporte. Nadie emplea tiempo y esfuerzo trabajando sus músculos y desarrollando habilidades para perder. Y, ellos siempre fracasan. Simplemente no puede ser.

Es difícil de entender lo que pasa. -¿Por qué los perdigueros de este coto privado encararían excursiones de cacería, sin poder exhibir la cabeza de su presa en la pared, nunca?- Tampoco sería necesario, según mis colegas más desconfiados. La gente los seguiría escuchando igual, y renovarían sus votos maritales a pesar del adulterio, una y otra vez… Sin embargo, cuando ellos se equivocaran-si no sucediera lo que pronosticaron-, unos pocos se adueñarían de los muchos pequeños capitales de aquellos ahorristas asustados que perderían sus escasas reservas. No puede ser todo tan talentosamente siniestro, mis compañeros exageran su suspicacia.

Además del daño al pequeño ahorrista, los pronósticos agoreros afectarían la vida en sociedad. -¿Quién sería capaz?- En otro orden de cosas, por temor al desacuerdo, los periodistas tendrían que dejar afuera de sus medios a los profesionales que no coincidieran y, eso se notaria. Expertos y académicos vacilarían en manifestar sus opiniones en público porque no redituaría contradecir a los gurúes del mercado, los borrarían en lugar de ponerlos al lado. No, tampoco. -¿Quien quisiera quedar bien con los mete la pata seriales?- Así, un acierto formal ni siquiera ratificaría la eficiencia de la predictibilidad. El circulo cicatero lo pondría en “modo invisibilizacion”.

Lo más tremendo seria que el mismo mercado que ellos predican se encargaría de contradecirlos y dejarlos mal parados, una y otra vez. Ah, pero habría mucha gente que no lo registraría, con una pequeña ayudita de sus camaradas, remató un pedagogo.

Si esto fuera real, la inveterada presencia de esos intérpretes picaros de los congresos, coloquios y empresas ya no sería un misterio. Aquel organizador de eventos que confesó: “los llamamos porque son incondicionales con los socios de la entidad, y además los hacen matar de risa”, deberían rectificar lo que nos contó nuestro amigo. Serian demasiadas artimañas atrevidas de quienes satisfaciendo intereses exclusivos en nombre de todos, lo harían a costa de quienes les creen. No. No puede ser.

(*) Profesor de Postgrado la UBA y de Maestrías en universidades privadas. Presidente de www.hacer.com.ar. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. hacer@hacer.com.ar

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