Dólares en cajas de seguridad: pequeños inversores perdieron hasta 60%

Opiniones

El "dólar blue" se actualizó 22% desde octubre 2020, cuando se podía vender a $190. En cambio, la inflación creció 80% en el mismo lapso. Pudieron comprar autos, electrodomésticos y productos no perecederos y hubieran ganado.

En su intervención en el programa de televisión "TN de Noche” Roberto Cachanosky pretendió exponer la fragilidad de la economía argentina a partir de un cálculo del dólar sombra, presentado por el invitado como el tipo de cambio que surgiría de aplicar hoy el cálculo de la Ley de Convertibilidad, que se situaría en $2.000 por dólar (30 de junio, 2021 www.elpaisdigital.com.ar).

“Según Carlos Melconían, el dólar es insostenible de acá a noviembre” (Infobae, 11 de septiembre, 2021).

“El alarmante pronóstico de José Luis Espert sobre el dólar para antes de las elecciones de noviembre” (La Nación, 24 de octubre, 2021).

“Para Carlos Melconían se viene un desenlace cambiario” (Cronista, 18/11/2021)

“Con una dolarización, como propone Javier Milei, el tipo de cambio se iría a $ 620” (Perfil junio 28, 2022)

Aún a $238, los que fueron incitados a comprar dólares blue a $195 o $185 en octubre 2020, derrocharon su poder de compra.

“A menudo la profecía es la causa principal del acontecimiento profetizado” (Thomas Hobbes, Behemoth). El “Behemoth” es la última obra de filosofía política escrita por Hobbes, prohibida por el rey.

“Efecto Pigmalión”

Es el proceso que provoca que la expectativa respecto a determinados hechos futuros aumente la probabilidad de que los hechos ocurran. La profecía que se autorrealiza es, al principio, una definición falsa de la situación, que despierta un nuevo comportamiento que hace que la ilusoria concepción original de la situación se vuelva verdadera.

Por ejemplo, si alguien supone que lo relegan, se comportará receloso, insufrible, hipersensible y producirá en los demás el desprecio del cual él ya estaba convencido, así será comprobado en su hipótesis.

En 1979 los periódicos de California comenzaron a publicar noticias sobre la inminente reducción en el suministro de gasolina. Los automovilistas se precipitaron a los surtidores y llenaron 12 millones de tanques de combustible. Sucedió que se agotaron esas enormes reservas y por la mañana ocurrió la predicha escasez. Cuando los ánimos se calmaron se comprobó que la provisión y distribución nunca habían disminuido. No hubiera habido escasez, si no la hubieran pronosticado. El futuro-no el pasado-determinó el presente. Lo ocurrido no es sorprendente ni desconocido para los que estamos al tanto.

La teoría económica, financiera y la medicina

Es cierto que tenemos herramientas técnicas de predictibilidad, basadas en experiencias anteriores, para estimar los efectos con miras a obtener el resultado más aproximado posible, desde la simple utilización de “regresión y correlación”, hasta las más sofisticadas modelizaciones financieras de acontecimientos futuros. Todo esto procura deducir, luego se revelará en “verdadero o falso”, no obstante, no tiene por qué ejercer una influencia en el curso de los acontecimientos.

Ejemplos: si alguien comienza a sentir dolor de cabeza, tirita de frio y estornuda, fundándose en experiencias anteriores podrá auto diagnosticarse un resfriado y, tomar aspirinas, bebidas calientes y reposo. Hasta aquí alguien captó anticipadamente un recorrido causal y reaccionó a un fenómeno que se desarrolla en el presente y, de esta manera influye en el curso presente.

En el caso de la gasolina, todo se desencadenó por las acciones que se tomaron por precaución. La presunta solución futura es la que creó el problema. Las profecías que se auto cumplen pueden utilizarse deliberadamente y con un fin, a veces inconfesable.

Pero para que se cumplan las auto profecías hay que creerlas. “Durante mucho tiempo creía que la existencia del efecto Edipo distinguía las ciencias sociales de la naturaleza. Pero aun en la biología molecular las expectativas desempeñan un papel: ayudan a que se produzca lo que se esperaba” (Karl Popper). Podríamos agregar que factores tan poco científicos como las expectativas y las suposiciones de las ciencias económicas nos avergüenzan, así como las preguntas de los periodistas: “lo que observamos no es la naturaleza misma, sino la naturaleza impuesta por nuestra manera de plantear las preguntas” (Heinsenberg).

La predicción que se auto cumple se introdujo en el mundo docente con alumnos sometidos a test de inteligencia. Según el caso (Oak School), se comunicó a las educadoras que un test había dado que el 20% de los alumnos durante el año haría rápidos progresos. Se entregaron a las maestras los nombres elegidos “por entero al azar” de quienes podría esperarse con seguridad un desempeño extraordinario según los test. Las catedráticas ya sabían quieres eran los mejores a priori. Cuando ellas tomaron el mismo test, se repitió efectivamente el resultado en los coeficientes de inteligencia superiores al promedio. Resultaron coincidentes, además el informe señalaba buena conducta, curiosidad intelectual, y hasta la simpatía de los genios… (Robert Rosenthal, Harvard: Pygmalion in the classroom)

A doce participantes de psicología experimental se les mostró un estudio falso que demostraba que en la cría selectiva de ratas con buena herencia genética se podían obtener resultados de aprendizajes sobre salida de laberintos. Supuestamente, seis estudiantes recibieron las 30 ratas más inteligentes y otros seis recibieron las 30 ratas menos inteligentes. En realidad, todas las ratas eran iguales en inteligencia o “no inteligencia”. Al terminar el evento, los informes de ambos grupos coincidieron con las definiciones que previamente se les había impuesto. Unos dijeron que eran inteligentes y otros tontas. Los de las ratas supuestamente inteligente hasta agregaron que eran juguetonas y se hacían acariciar.

El hecho que la ciencia pase por alto estos extraños resultados narrados y continúen adelante, nos advierte sobre la obstinada creencia de supuesta seriedad de los pronosticadores que no aciertan una. La presunta científica objetividad de estos imaginarios eruditos, puede poner a la defensiva a los inversores cuando ven amenazado su capital, atemorizando también al conjunto de la sociedad. Estos ejemplos arrojan luz sobre la espantosa realidad de decenas de perturbaciones de mercado. Construcciones de voceros y operadores para contribuir a crear realidades.

Bendiciones y maldiciones

Se dice en la Biblia, “Caerán muertos a tu siniestra mil y diez mil a tu diestra; más nada te pasará a ti”. Pero esto es para aquel que cree en el poder y la protección de Dios. En un trabajo clásico, “Voodoo Death”, Walter Cannon describe muertes repentinas misteriosas y difíciles de explicar científicamente, porque se trata de muertes por “maldiciones”. Un curandero maldice a un indio y este es incapaz de defenderse de sus reacciones emocionales a esta sentencia de muerte, de manera que muere unas horas después.

Un joven cazador africano derriba y almuerza una gallina silvestre relacionada con el tabú. Cuando se da cuenta de su transgresión cae en desesperación y muere a las veinticuatro horas. Cannon llego al convencimiento que en el caso de la muerte vudú, se trata de un fenómeno de hombres primitivos, supersticiosos, e ignorantes forasteros en un mundo hostil. En “el lugar del saber”, tienen fantasías que animan su ambiente con toda clase de malos espíritus, capaces de influir irremediablemente en la existencia de esos hombres. Y, continúan multiplicándose los estudios e investigaciones sobre la posibilidad de influir en el sistema inmunológico humano provocando estados de ánimo, sugestiones, etcétera. Recuerde un conductor televisivo que se advertía temeroso por la posibilidad de contraer COVID, se cuidaba mucho, pero la maldición de la pandemia lo alcanzó, y se lo llevó.

Les dicen “gurúes de la city”. Un nuevo curro explota la necesidad de ser feliz.

El término gurú es de origen sánscrito y significa maestro, por lo tanto, el gurú es un “guía espiritual”. Ellos están en momentos complicados, cuando hay necesidad de tomar una decisión espinosa y no se sabe qué hacer. Estarán disponibles para brindar su riqueza y sabiduría. Es decir, no existen. Son expertos en simulación. Pero a los ojos del televidente o el lector de un portal, el economista o periodista estrella, por así decirlo, es un mediador entre la riqueza y la bancarrota, sus declaraciones importan. “El curro” de pronosticar el dólar, que mayormente tiene connotaciones negativas, lleva muchas décadas, y aunque menos que las inevitables consecuencias de las maldiciones, no por ello, son menos despiadados.

Encantadores de serpientes. Psíquicos

- ¿Hasta qué punto pueden llegar las representaciones de que algo malo va a suceder con el dólar y la economía? - No lo sabemos. Pero no ignoramos que ya se pueden ampliar las dimensiones del busto de las mujeres aplicando hipnotismo y, los senos llegan a crecer de cuatro a cinco centímetros de diámetro. Curiosidad, atendiendo la gran importancia que tienen los senos en el erotismo norteamericano (Watzlawick).

Estamos al corriente que el organismo produce endorfinas, semejantes a la morfina, que son analgésicos y cuya producción es estimulada por determinados procesos psíquicos relacionados con acciones: tener sexo, hacer deportes, reírse. No son una novedad los placebos. Medicamentos que no tiene ningún efecto farmacológico. Hoy el interés por los placebos crece. Los pacientes administrados con placebos con frecuencia exhiben mejorías inexplicables. La disposición del paciente a creer en la eficacia curativa genera una realidad en la que la suposición se realiza.

Los peligros

Las operaciones relacionadas con “crear ilusión” produjeron resultados indiscutibles. Prometer “pobreza cero”, “los trabajadores no van a pagar impuesto a las ganancias”, “lluvia de inversiones”, “Plan Belgrano, con 16 mil millones de dólares inversión para el Norte del país”, “el segundo semestre”, “bajar la inflación a un dígito”, “construir tres mil jardines de infantes”, “terminar con la corrupción”, “poner en marcha un millón de créditos hipotecarios a 30 años”; sacudieron las bases de la concepción personal de la realidad y pusieron bajo tela de juicio la imagen del mundo de las ciencias económicas y la ciencia política. Allí los creadores de realidades no estuvieron ante la posibilidad de asumir plena responsabilidad por las acciones de marketing, sino por inventar y elaborar tragedias para la ciudadanía, más similares a la maldición del indio, que a los placebos que curan enfermos. Y aquí está presente de nuevo el peligro de que se abuse la economía y el dólar.

Gracias al miedo de los títulos de portales del primer párrafo, con sus pronósticos del dólar, los inversores pequeños perdieron 50%-60% de poder adquisitivo guardando en cajas de seguridad sus ahorros. Recuerde el “dólar blue” se actualizó 22% desde octubre 2020 (20 meses), cuando se podía vender a $190. En cambio, la inflación creció 80% en el mismo lapso. Pudieron comprar autos, electrodomésticos y productos no perecederos y hubieran ganado.

En efecto gracias a la reforma del pensamiento, adoctrinamiento o reeducación de los gurúes del mercado y los medios que los promocionan, el dólar se ve, como en el primer párrafo de este artículo. En la novela 1984 de Orwell el lenguaje de la comunicación, creadora de realidades se llama “Newspeak”, y Orwell explica que ese lenguaje hace imposible todas las otras formas de pensar. Los profesores de post grado podemos ver los daños casi irreversibles de sus carreras de grado, en muchos alumnos devenidos fanáticos, sin discernir nada. No registran los adjetivos vacíos de sentido y automatizados, ni el nado sincronizado periodístico. Aunque la palabra hablada ya no es más portadora de información, siguen leyendo y escuchando lo mismo.

Este es el secreto de la propaganda: aquel a quien va dirigida debe quedar saturado de ideas sin que advierta que es penetrado por ellas. La comunicación tiene un propósito, pero este debe ser ocultado tan inteligente y virtuosamente que aquel a quien se refiere este intento no lo advierta en modo alguno (Goebbels). En esta necesidad de ocultar la intención, la realidad inventada llega a ser realidad, solo cuando se cree en el invento. Cuando falta el elemento de la creencia del ciego convencimiento, dicha realidad es ineficaz.

Con una mayor comprensión del “Efecto Pigmalión” aumenta nuestra capacidad de ignorar artificios. Siempre se está a tiempo de aprender, de elegir otra cosa. Wittgenstein decía que en ciertos juegos se puede ganar, con un sencillo ardid. Apenas nos damos cuenta de ese ardid, no necesitamos seguir jugando ingenuamente y perdiendo. El teórico del juego Howard formula su axioma existencialista según el cual aquel que cobra conciencia de una teoría relativa a su conducta ya no está más sometido, sino que tiene la libertad de pasar por encima de ella.

Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros.

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