27 de julio 2022 - 09:47

Dólar: la "tormenta perfecta" y los dos caminos posibles

El título de este artículo describe el síncope del dólar blue, derivado de una caprichosa confluencia de ocurrencias políticas y económicas locales e internacionales, objetivas y subjetivas que agravaron dramáticamente la menesterosa situación heredada del Gobierno de Cambiemos.

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El intérprete blues crea un escenario dramático en el cual entona y expresa sus sentimientos: gime, se lamenta y hasta perjura de su situación. El título de este artículo describe el síncope del dólar blue, derivado de una caprichosa confluencia de ocurrencias políticas y económicas locales e internacionales, objetivas y subjetivas que agravaron dramáticamente la menesterosa situación heredada del Gobierno de Cambiemos. Una cadena inesperada de “jabs, directos, ganchos y uppercut, …” COVID, guerra en Europa, cuadruplicación de la inflación internacional, suba incesante de las tasas de interés, fuertes devaluaciones, apreciación del dólar, detonación de los precios de alimentos y energía, fondos agropecuarios irrealizables en silo bolsas, “chori dólares” vía cautelares, renuncia del ministro de producción y del ministro de economía... Durante la semana pasada la economía argentina emplazó la “tormenta perfecta”.

Cuando el vendaval parecía estar situado a medio camino entre la calamidad de Cambiemos y la declaración de pandemia; estalló una guerra en Europa, en medio de hostilidades internas en la coalición de gobierno, que finalizó con la renuncia del ministro de economía. - ¿Qué podía salir mal? - No todos los integrantes del FTD estaban conscientes de la magnitud del fenómeno que tenían por adelante, pese a los avisos de diversas fuentes próximas. No calcularon el alcance de la información más determinante: en marzo 2020 nos dirigíamos hacia el mismo centro de la tormenta. Aislados por el COVID, luchar con esa herencia se hacía imposible. Así los máximos exponentes del FDT quedaron a merced de la “mala pata mundial”.

UNA HERENCIA ABRUMADORA

Recuerde los destrozos cotidianos y el final de “los 1064 dramáticos días”: devaluación de 600%, bicicleta de Lebacs con ganancias de 70% en dólares en dos años, 3 años de recesión profunda, inflación final de 54%, caída del PBI per cápita acumulada de 11%, fuerte déficit fiscal total del sector público consolidado y provincias, evaporación de reservas, duplicación de relación deuda/PBI, 86.000 millones de dólares en fuga de divisas, 106.000 millones de dólares de nuevo endeudamiento, vencimientos descomunales inminentes, default de la deuda en pesos o “reperfilamiento” justo para cuando asumiera Fernández, 50 % más de desempleo que en 2015, 40% de pobreza final, 24.000 empresas menos, tasa de Leliqs beneficiadas al 80%. Doble base monetaria construida en solo 15 meses y “remunerada”, peligrando desde entonces sus renovaciones, agravándose con la tragedia del panel 28 de diciembre de 2017 (cuando las Lebacs junto a los pases ya representaban el equivalente a 70.000 millones de dólares). El incumplimiento sistemático de las metas acordadas con el FMI desde el “día uno”, la inminencia de default de la deuda privada contraída a tasas de 7 y 8% anual, la baja calidad institucional y lo peor de todo: la corrupción generalizada. Haga memoria del informe difundido por la cadena CBS (EE. UU.) una referencia clave que ubicó al gobierno de Macri entre los tres gobiernos más corruptos del mundo. “The ring of corruption” (Walter C. Medina, 27 de octubre de 2017 (10:13 hs.). https://www.nuevatribuna.es/articulo/america-latina/macri-in-the-ring-of-corruption/20171027094838144743.html .

Todo esto sin contar la naturalización de la mentira, el cinismo y la hipocresía, desprocesamientos exclusivos y presunción de culpabilidad de opositores y propietarios de medios no afines, abochornamiento de empresarios emblemáticos con fotocopias de cuadernos, sistematización de espionaje para coacción de enemigos y amigos, Gestapo sindical, mesa judicial dirigida por un prófugo de la justicia-amigo de un integrante de la Corte. En el cenit de la impunidad, intento de nombramiento de dos jueces de la Corte por decreto, jubileo de deudas propias y de amigos, aumento de tarifas previa venta de acciones, pasa mano de parques eólicos, eclipse y muerte de Maldonado, explosión del submarino, etcétera.

¿Conseguiríamos salir DE ESTA los argentinos?

Recuerde, el Gobierno de Alberto Fernández asumió en el salón blanco del FMI y BlackRock (la empresa de inversiones más grande del mundo en gestión de activos, estimados en 10 billones de dólares, 43.5% del PBI de EE.UU.). La deuda con el sector privado se reestructuró con un ahorro estimado de 37 mil millones de dólares y, el acuerdo con el FMI fue el preferible dentro de lo viable, con las condicionalidades menos exigentes de los 23 acuerdos de la historia. Asumiendo que los acuerdos con el FMI suelen ser contratos de adhesión a una previa gran devaluación con recesión, hubo tasas negativas todo el tiempo, expansión monetaria y déficit fiscal. No hubo aceptación de reformas estructurales no hubo dobleces ni besamanos.

Hasta agudizarse el laberinto la economía cobraba apariencias de rehabilitación, con la recuperación 2021 y los datos del primer semestre 2022, que arrimaron el hombro. El fuego amigo horadó la gestión del ministro durante todo el proceso de negociación con el FMI, arreciando considerablemente entre el 31/01/22 y el 02/07/22.

Si uno escuchaba a los compinches del “huracán Macri”, la tormenta podía ser clasificada como categoría 2 (daños en techos, puertas y ventanas; arranca árboles, y letreros). Pero la realidad la elevaba a categoría 5 (el tipo más mortífero de huracán, que deja devastación a su paso, desencadenando marejadas catastróficas, causando inundaciones similares a las de un tsunami).

Ni siquiera Alberto y Cristina Fernández tenían efectiva dimensión del aterrador destino al que se dirigían en marzo 2020, por tanto, la coalición que ganó las elecciones, no pudo acordar una decisión estratégica correcta para enfrentar la bancarrota. Tampoco fueron puntualmente reflejados y apreciados algunos aciertos de lo que se hizo entre 2020 y 2021. No obstante, lo más polémico vino con el acuerdo del FMI. Algunas agrupaciones dieron una interpretación simplificadora de los hechos como: “no se negoció bien con el FMI”, esa conducta detonaría perdidas irreparables.

PECADO DE DIVISION

Una de las experiencias más dolorosas y crueles que puede sufrir una amistad, un amor, una expresión política, esla escisión. El descontento de una de las partes exigió y presionó sin margen ni pausa. Y eso desde antes del acuerdo con el FMI 2022, en evidente contraste con la pasividad exhibida en 2018 (acuerdo FMI), momento correcto para unificar posiciones y expresarlas a quien correspondía (los padres del complot).

La partición del FDT, es un sentimiento que no puede compararse con nada para los que apoyaron la esperanza de consolidar un enfoque en defensa de los intereses nacionales y populares. Cuando se produce una división, pasa como cuando estalla una guerra. Da igual si se razona que era inevitable o justa; el padecimiento y los desgastes son tan grandes que al final todos se lamentaran de no haber hecho lo suficiente para evitarla. Con mayor o menor hospitalidad, Mauricio Macri ya está caminando por la provincia de Buenos Aires.

El espíritu diviso no es constructivo, porque sin querer o queriendo, conspira para derribar y destruir, nunca para fortalecer un espacio ni una organización. Al final debilita solo para dominar la exigüidad. El elemento divisor desnaturalizó y hasta denigró a los ejecutivos elegidos por el presidente y la vice presidenta. Hoy comprenderán algunos que solo hay dos cosas más graves que sufrir una división: provocarla y acompañarla.

Péguele a Guzmán

Pese al contexto externo BANI (acrónimo en ingles que significa: un mundo quebradizo, ansioso, no lineal e incomprensible) una parte del espacio oficialista, toda la oposición y los medios hegemónicos no lo registraron. “No hubo COVID ni hay guerra”. La imagen que dieron los protagonistas de la perturbación, contribuyó a que el espectador de a pie, viviese un viaje angustiante y peligroso. Hubo un antes y después de la salida de Guzmán, y aunque no se justifique la renuncia intempestiva del ministro, aun hoy ayuda como chivo expiatorio. La sugerencia incendiaria contra el FMI, la épica adolescente-típica de quienes no conocen el funcionamiento financiero internacional, inexpertos del sector privado y del sector público también, fueron funcionales al demonio. El infierno tomó el acervo que le facilitaron y lo convirtió en un aquelarre.

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN AL “DÓLAR BLUE”

Los especuladores cambiarios recogieron la inversión con amplio beneplácito (ganaron 82% en pesos en 20 días-del 2 de julio al 22 de julio).

El alza del dólar blue se dio por una confluencia de cuestiones políticas y económicas nacionales e internacionales, objetivas y subjetivas. Por un lado, un oficialismo alborotado en que Estela de Carlotto tuvo que poner equilibrio a una situación tétrica. Por otra parte, una oposición antidemocrática dantesca, que “cree” y solo por “creer”, insta la renuncia del presidente y envía a la cárcel a la vice presidenta-a como dé lugar, para proscribir su candidatura 2023. Un delirio calcado de Brasil con Dilma Rousseff y Lula Da Silva. Tenga también presente el derrocamiento y tentativa de homicidio de Evo Morales, el golpe blando en Honduras y la persecución de Correa.

Económica y financieramente existieron cogniciones para que se dispare el dólar blue.En primer lugar, porque el “entre picos” duro 21 meses: ($195 y $220 =12.82%) contra una inflación acumulada en el mismo periodo de alrededor de 80%. No se puede ignorar tampoco el bajo nivel de reservas, la carencia de crédito internacional, la importación de 100 millones de dólares diarios en energía, por los altos precios emergentes de la guerra. La falta de liquidación del sector agropecuario que almacena silo-bolsas por valores de entre 14.000 y 23.000 millones de dólares.

Si lo explicado hubiera sido la ficción de una película de terror, se habría hecho de varias nominaciones a los Oscar por simple contingencia, no porque se hubiera planificado: mejor sonido (ruido) y efectos visuales, mejor actor, mejor interpretación masculina, mejor actriz y, fortuitamente mejor guion.

LO QUE SE VIENE

En cuanto a una potencial escapatoria de esta situación indecisa, el gobierno tiene dos caminos: un ajuste ortodoxo que perjudique al 99% de la sociedad, enfrentándose con su base de sustentación, y otro heterodoxo que reciba el apoyo del pueblo, renegociando metas, o simplemente dejando que lo que ha de suceder desde 2018 suceda, y el FMI asuma su parte. En ese escenario, en forma simultánea, el Gobierno tendrá que enfrentarse a las grandes empresas y oligopolios que han remarcado precios en forma extravagante, como así también a los grandes condensadores de silo bolsa.

En ambos casos: ortodoxia y heterodoxia, el equilibrio fiscal es forzoso. Porque no hay margen ni voluntad de “dependencia en el peronismo”, nadie desea pedir nuevos préstamos y, emitir moneda solo es posible para pagar dólares provenientes de las exportaciones.

La discusión quedará resuelta por una decisión política, nunca tecnocrática. Los ciudadanos elegimos presidente, no delegamos autoridad en ministros de economía, corporaciones o asociaciones. Los economistas deben aprender que el presupuesto se equilibra por dos vías; la de los ingresos, y la de los gastos; es decir, lo de ellos es considerar superávit o déficit y proponer medidas o fuentes de financiamiento. La decisión de determinar los niveles de gastos e ingresos son de incumbencia política. Y para eso, habiendo fatigado el diálogo, solo queda la lapicera.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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