16 de mayo 2006 - 00:00

Hasta al inversor más preparado lo afectan emociones

«Fundamentos cognitivos neurocientíficos de comportamiento económico» es un libro redactado por tres profesores (Andrew Lo, Dmitry V. Repin -ambos economistas- y Brett N. Steenbarger, neurocientífico) que presenta evidencias psicofisiológicas. Señala que hasta el inversionista más experimentado es sujeto a significantes desequilibrios emocionales en fases específicas de los mercados, en particular cuando se presenta un fuerte aumento de la volatilidad. Esto porque el contexto emocional individual es influenciado por factores externos, en el caso en cuestión, eventos en los mercados. Me parece que es una buena noticia: ¡hasta los más alienados de las finanzas internacionales tienen sus aspectos humanos!

  • Reglas

  • Para evitar caer en la trampa hay que definir una serie de reglas y atenerse a ellas, y hay que neutralizar dos posibles provocaciones para nuestras emociones: una cantidad exagerada de información y un seguimiento demasiado cercano de los resultados de la cartera. En lugar de dejarse irritar por el flujo constante e insistente de informaciones típico de nuestra era informática, lo que los inversionistas tendrían que aprender es a apagar sus pantallas. El hecho de que un mercado -sea de acciones, de monedas o de metales- esté más alto o más bajo en un día específico es absolutamente irrelevante si se consideran los objetivos de largo plazo, que son los únicos que cuentan. Es importante lograr establecer parámetros mentales entre los cuales dejarán fluctuar los mercados. André Kostolany, un gran sabio de la inversión, escribía en sus libros que en los días en que los mercados no tenían buenas noticias para él y sus inversiones, él se iba al mejor restaurante, pedía la mejor botella de vino y se ofrecía un rico almuerzo. Tanto lo conocían que nadie se atrevía a hacerle algún comentario sobre los resultados bursátiles del día.

    El chequeo diario o semanal de los gráficos de precios tampoco es de alguna utilidad para el desarrollo de estrategias de inversión; sólo puede ayudar en establecer el «timing» para implementar una estrategia. Es importante aprender a tomar conocimiento del «rumor de fondo» -el flujo de informaciones- de una forma distanciada y neutral y, si esto no nos resulta posible, como dije, salir de Internet. Total, en el momento que la información nos llega ya es demasiado tarde para reaccionar, los mercados son mucho más rápidos que cualquiera de nosotros y descuentan al segundo todo tipo de noticia. Esto ocurre casi siempre en una forma exagerada, irracional e impulsiva, todo lo que no quisiéramos ser. La forma más correcta de informarse es captar las noticias y grabarlas mentalmente, para establecer un «histórico» de la información; más que la noticia puntual, el histórico nos permite entender lo que está ocurriendo y deducir las probables tendencias futuras, viendo más allá del día a día. Una disciplina muy estricta no puede garantizar nada, pero sí puede reducir la incertidumbre, manteniendo bajas las provocaciones y las emociones.

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