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La fallida compra de dos bancos italianos por parte de entidades extranjeras abrió una serie de suspicacias e investigaciones concretas que salpican al propio presidente del Banco Central italiano, Antonio Fazio, acusado de haber favorecido a dos instituciones locales en desmedro de las extranjeras.
Por un lado, se preguntan si no ha llegado la hora de mejorar el fragmentado mundo de la regulación financiera en Italia, donde al igual que en la Argentina existen cinco reguladores financieros distintos, generando innumerables ineficiencias, que terminan sufriendo los consumidores de servicios financieros y las empresas. Por el otro, el Parlamento italiano está considerando la posibilidad de transferir la supervisión del Banco Central referida a la competencia bancaria al ente responsable de la defensa de la competencia.
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