Desde el punto de vista sanitario hay luz al final del túnel. Luego de la apertura de actividades comerciales y servicios en Italia y España que tuvieron picos de miles de muertes diarias sus curvas de contagios y decesos comienzan a descender. Se espera rebote en sus economías sin descuidar que los rebrotes de contagios siguen sucediendo en el mundo.
En Argentina los picos de contagio están por llegar y la actividad económica en su valle con pocas posibilidades de salir de su situación estacionaria. La luz al final del túnel del punto de vista sanitario se ve para la primavera. La luz al final del túnel para la salida económica será posible solo previa reformas.
Las ventas minoristas cayeron en el mes de junio de acuerdo a la CAME 34, % con mayor retroceso en el AMBA del 49,3% y del 20,3% en el interior del país. El dato es muy negativo por qué el mes de Junio se corresponde con AMBA en FASE 3 donde hubo liberación de actividad económica. La vuelta a la FASE 1 dejará luego del 19 de Julio miles de cierres de comercios que esperaban sobrevivir en FASE 3. El retroceso y restricción de actividad económica por casi 3 semanas en el AMBA dejará mucha pérdida de trabajo y emprendimientos que no volverán a abrir y quedarán sin ahorros, en situación de quiebra y trabajadores que no volverán a conseguir empleo.
Mientras el mundo observa una V para su salida con rebote. Argentina no tendrá una L sino el “Serrucho” recurrente que tiene desde hace 10 años. Crecimiento estadístico en 2021 frente al 2020 (el peor de su historia económica) y luego caída nuevamente de no haber cambios en los incentivos hacia la inversión.
La economía está detenida por la “cuarentena” pero tiene un problema mayor por la “pandemia”. El interior del país va llegando en algunos casos a la Fase 5 con distanciamiento social. Sin embargo, la demanda es muy medida porque en el actual contexto “cuida su salud” y “cuida su bolsillo”. En el AMBA aún está en FASE 1 con “Aislamiento Social Obligatorio” y restrictiva.
Por su parte, el efecto “pandemia” no se irá de la incertidumbre de la demanda hasta que el mundo científico logre una vacuna. Nadie irá corriendo a sacar pasajes para volar a Italia a pesar que regalen los pasajes, nadie estará desesperado por ir a bailar a un boliche, ir a un bar, concurrir a un espectáculo o un estadio de fútbol. La “cuarentena” administra el proceso económico por fases. La “pandemia” es permanente en sus efectos sobre los riesgos que intenta evitar la demanda.
Argentina, lo dijo la propia directora del FMI Kristalina Georgieva, es un “paciente de riesgo” utilizando un concepto sanitario en el medio de la pandemia desde el punto de vista económico. Incluso con “luz al final del túnel” desde el punto de vista sanitario aún nos esperan las “sombras económicas”.
Voces del gremialismo comienzan a sostener que una “reforma laboral” será imprescindible. Si era necesaria cuando el empleo caía ahora es fundamental cuando el desempleo mostrará números record. Voces del propio Gobierno sostienen que una “reforma impositiva” será fundamental. Si era necesaria cuando la inversión no crecía ahora será clave para que luego de la destrucción productiva que dejará la pandemia los ahorros argentinos en el exterior y en el mercado local regresen a nuestro país para poner en marcha la industria, el comercio y los servicios que desaparecerán en y post pandemia.
Esos ahorros ascienden a u$s225.000 millones de acuerdo a estimaciones del INDEC entre depósitos bancarios en el sistema local, fuera del país o en el colchón. El problema es que solo 1 de cada 10 dólares están depositados en los bancos locales. Así como estamos pensamos en “endulzantes” para la negociación de la deuda con los acreedores ley extranjera deberemos comenzar a pensar sobre “zanahorias” para que los ahorristas lo vuelquen en inversión en nuestro país antes que los espantemos con más impuestos y busquen otro destino como Uruguay o simplemente seguir teniéndolos fuera del sistema y de nuestro país.
Quienes piensan que en el año 2021 un rebote estadístico les dará una buena noticia y alivio a los argentinos está equivocado. Quienes sostienen que estamos en el 2002 y en el 2021 tendremos un 2003 están más equivocados aún.
Para tener un 2003 necesitaríamos al menos 10 condiciones ausentes: 1- fuerte superávit comercial, 2-superávit fiscal, 3-tipo de cambio más competitivo, 4-real de Brasil sin devaluarse un 54 % interanual 2019-2020, 5- récord de producción y venta de soja, 6-inflación entre 1 y 2 %, 7- tarifas de servicio públicos sin retraso, 8- no contar con más de 60 % del gasto público en material social, 9-no tener la herencia de la herencia de 3 gestiones de gobierno consecutivas sin inversión y sin crecimiento, 10- Banco Central de la República Argentina con asistencia al tesoro y emisión monetaria récord sin cuasimonedas.
Pasado el 2020 le habremos puesto plata en el bolsillo a la gente más de lo pensado y estimado, y el consumo privado seguirá cayendo pero con destrucción de empresas y empleo. No habrá empresario que quiera correr el riesgo de invertir sin cambiar las condiciones que llevaron a esta debacle económica desde 2011 a la fecha. El economista y columnista británico Tim Harford dijo: “A la actual crisis sanitaria le seguirá una crisis económica. No obstante, espero que en el futuro echaremos la vista atrás y comprenderemos que la Covid-19 fue un piano que no se podía tocar, y que respondimos al reto”.
La economía argentina es un piano que no se podía tocar y el corona virus termino de romper. Para volver a reconstruir el piano será necesario recomponer los incentivos al sector privado con reformas estructurales fundamentales. No hay pianistas sin piano. No habrá inversión privada sin reformas.
(*) Analista económico y Director de Focus Market
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