En la Navidad se celebra un acontecimiento religioso que fue desplegándose en un relato, en un cuento de un señor que vive en el polo norte que viene de visita una vez al año y trae obsequios. Los niñ@s preparan su carta, hacen dibujos y construyen teorías acerca del famoso Papá Noel. Activar la imaginación, la creatividad es salud. Un niño que crea, es un niñ@ sano. Allí los adultos nos embarcamos en recrear esa ilusión esperando a que lleguen las 00 hs. para ir corriendo a ver si llegaron los regalos. Ese día, en el mejor de los casos, todos volvemos a encontrarnos con la emoción, la ingenuidad de mirar al cielo en búsqueda del trineo y escenificando situaciones de por dónde llegará.
Llega Papá Noel y sus regalos: ¿cómo construir límites sin caer en el sistema premio-castigo?
El regalo más grande que le podemos dar a los niñ@s es el compartir ese momento con ell@s. Por ese motivo, la célebre frase: "Portate bien sino Papá Noel no viene" nos confronta con romper algo de esa ilusión.
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El regalo más grande que le podemos dar a los niñ@s es el compartir ese momento con ell@s. Por ese motivo, la célebre frase: “Portate bien sino Papá Noel no viene” nos confronta con romper algo de esa ilusión para ell@s y para nosotros. Los padres saben lo importante que es para los niños ese día tan ansiado y aparece la consecuencia de “si no te portas bien…”, cuando en realidad de lo que tenemos que hablar es de cómo los adultos responsables de la crianza pueden construir bordes, límites con amor y respetando las infancias para que las acciones que realicen los niñ@s puedan ser pensadas desde la singularidad. Prohibiendo o amenazando, usualmente los niñ@s se angustiarán y quedarán tomados por esa posibilidad sin entender el motivo que causó su conducta.
El sistema de premio y castigo puede producir que los niñ@s en primer lugar, hagan algo sólo para obtener un objeto sin comprender la importancia por ejemplo en ordenar, en ser responsable de acuerdo a su edad, en cuidar al otro. Los castigos generalmente suelen producir que emerja el temor hacia quien debiese ser la persona de sostén y seguridad.
Cada niñ@ vive en un ambiente familiar y cada familia construye normas y acuerdos. Fomentar la comunicación, aprender a identificar las emociones para luego poder comprender las propias y pedir ayuda cuando lo necesitamos, es de suma importancia en el crecimiento de una subjetividad. Los niñ@s necesitan que se los escuche y los adultos podemos aprender muchísimo a su lado, solo tenemos que tener la apertura de entrar a su mundo y de conectarnos con los niñ@s que fuimos que se reactiva en nuestro rol como papás.
Por eso, buscamos como profesionales de salud mental visibilizar y concientizar sobre la importancia de una revisión de la historia personal como hijos de los hoy padres porque muchas veces se reactualizan escenas de lo sufrido pasivamente como niños. Es interesante poder hacer una lectura de la propia historia para no repetir conductas que no fueron positivas y hacer la diferencia.
Es importante ubicar que todo no se puede y que aún recibiendo muchísimos regalos eso no garantiza la felicidad. Poder elegir uno de esos tantos juguetes que ven en los diferentes medios de comunicación es la posibilidad de esperarlo, ansiarlo para poder valorarlo y luego darle vida jugando. Les enseñamos con el ejemplo, no se trata de cantidad sino de calidad y no me refiero al juguete en sí mismo. Si los escuchamos, si los ayudamos a elegir y les explicamos que ese regalo es especial porque tiene que ver con su elección, con sus intereses actuales y con su momento, eso es calidad.
Psicóloga clínica y autora de “Acá estamos...Volviendo”. MN 42238/MP 82888 @conociendonos_padua






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