Texto elaborado en co-autoría con Nicolás Pertierra, del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO).-
Paritarias vs. inflación: ¿los salarios le ganarán la carrera a los precios?
La revisión de la pauta paritaria implica que el ancla inflacionaria quedó reservada para las tarifas y el tipo de cambio.
-
Entre el cierre de paritarias y los reclamos de reapertura, persisten conflictos docentes en cuatro provincias
-
Paritarias de metalúrgicos: cuánto cobrarán en abril de 2026 tras el último acuerdo
Precios y Salarios. Unos suben por la escalera y otros por el ascensor.
Las últimas semanas se convalidó una nueva pauta salarial para sostener los principios del programa económico electoral que se estaba desdibujando a causa de una inflación muy elevada los primeros meses del año. Ya abandonada la meta oficial del 29% de inflación anual ante un acumulado del 21,5% hasta mayo, se procedió a revisar la pauta salarial del 30-35%. El objetivo explícito de la revisión es que “los salarios le ganen la carrera a los precios” este año.
Durante junio, los nuevos acuerdos que se firmaron estuvieron lejos de la rango inicial del 30-35%. En el ámbito privado, Camioneros selló un aumento del 45% mientras que, en el sector público, la ANSES otorgó un 46%, el PAMI un 43% y el Congreso un 40%, mientras la Asociación Bancaria actualizó la pauta del 29% al 45%. Sería esperable que, en los próximos meses, cada sector vaya adelantando estas instancias para poder concretar la recuperación del poder adquisitivo y no fundir uno de los motores que está traccionando la recuperación post-pandemia: el consumo interno.
La revisión de la pauta paritaria implica que el ancla inflacionaria quedó reservada para las tarifas y el tipo de cambio, ya que cargarle a los salarios esa mochila era pedirle mucho más de lo que pueden soportar después de tres años de pérdida de poder adquisitivo. La estrategia del ancla salarial entraba en contradicción con otro principio del programa económico que apuntaba a la recuperación de los salarios en términos reales como fuente de reactivación. Quedaba entonces por resolver cuál de las alternativas se terminaría imponiendo. Felizmente, entre la disyuntiva “ancla o demanda” que había en torno a los salarios, la decisión que se impuso fue resignar el rol de los salarios como ancla inflacionaria para privilegiar su rol como un componente de la demanda.
El crecimiento de la actividad económica del primer trimestre fue algo mejor de lo esperado (2,6% respecto del trimestre anterior) y deja un piso de crecimiento para todo el 2021 del 7% en lugar del 5,5% previsto en el presupuesto. De todos modos, este incremento de la actividad, impactante por el número, se explica por la comparación con un año donde la pandemia detonó a la economía, además de estar muy desigualmente distribuido sectorial y socialmente.
Ante la incipiente reactivación, sectores que apuestan al equilibrio fiscal para lograr un acuerdo con el FMI, presionan para que el Estado “levante el pie del acelerador”. Pero ese planteo conservador choca con la dura realidad de una base de la pirámide social sumergida en la pobreza cuyas fuentes de ingresos aún no logran superar el golpe dado por la crisis del ciclo de especulación macrista coronado por la pandemia.
¿Alguien puede pensar que una economía con la capacidad ociosa que todavía muestran los sectores industriales y con muy bajos niveles de población económicamente activa tiene riesgos de “sobrecalentamiento”?
El nivel de empleo todavía no se ha recuperado y es lo que explica que, a pesar de algunos indicadores positivos en materia de ingresos -el último dato del RIPTE mostró hasta abril un crecimiento en lo que va del año del 20,4% frente a una inflación del 17% en el mismo período-, todavía el consumo masivo no logre recuperarse. Por ejemplo, las ventas en supermercados en los primeros cuatro meses de 2021 están un 2,6% por debajo de 2020. A esta altura, quedan recuperar 140.000 empleos formales para retornar a los valores pre-pandemia y más de 430.000 para ubicarnos en valores similares a 2017.
Son números que hablan, en el mejor de los casos, de una economía que recién comienza a “entibiarse” antes que encontrarse recalentada. Con muchos sectores todavía en el freezer y algunos minoritarios que muestran elevados niveles de actividad.
Economista. Director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO). Profesor de la UBA, UNDAV, FUPE y Cátedra Jauretche.
- Temas
- paritarias
- Inflación
- Salarios




Dejá tu comentario