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Luego de un largo y dificultoso proceso de negociación, en 1994-95 se celebraron los contratos, otorgándose la concesión por 10 años a empresas privadas de capitales argentinos, que contaban con la asistencia de operadores técnicos de prestigiosas compañías extranjeras prestadoras de idénticos servicios en países como Japón, EE.UU. y Gran Bretaña. Las metas y objetivos de los contratos de concesión eran, principalmente:
1) la inmediata puesta en funcionamiento del servicio ferroviario,
2) un índice de cumplimiento de puntualidad, de cantidad de servicios corridos y coches utilizados por formación de 97% (esto es que, de cada 100 trenes, 97 debían ser: puntuales, no cancelados y con la cantidad de vagones comprometidos por formación), y
3) la realización de algunas obras de mantenimiento de infraestructura vial.
Además, hay que destacar que fueron adjudicatarias aquellas empresas que ofrecieron recibir el menor monto en subsidios decrecientes y las que pagaran mayor canon al Estado. Algunos sostienen que las empresas ferroviarias están fuertemente subsidiadas, aunque en rigor la que se encuentra subsidiada es la tarifa de transporte que paga el pasajero, ya que el boleto mínimo cuesta $ 0,45.
Sabemos que una tarifa baja, irreal, que es restablecida por un subsidio, origina distorsiones que más temprano que tarde repercuten en el servicio ferroviario. Por tanto, para eliminar el subsidio sólo queda aumentar el boleto, a lo que se oponen los que critican el subsidio, aunque sin ofrecer alternativas de solución económica. Es buenoaclarar que el actual gobierno está pagando el subsidio atrasado que anteriores gestiones no cancelaron. Pronto los pasajeros recuperaron la abandonada cultura de pagar el boleto de transporte y hasta comenzaron a venderse abonos mensuales, que indicaban la confianza en el servicio. En otro orden, las empresas concesionarias debieron afrontar demandas judiciales por accidentes ferroviarios por varios cientos de millones de pesos (antes a cargo del Estado).
La principal traba que afectó al servicio de pasajeros fue el corto plazo de concesión otorgado -10 años-, consecuencia de la fuerte presión que ejercieron los gremios y algunos sectores periodísticos, lo cual imposibilitó la realización de nuevas obras de mantenimiento y de infraestructura, que ya al comienzo de la concesión resultaban imperiosas. La tremenda presión que ejercieron estos sectores no supo ver que, en ese exiguo plazo resultaba imposible tomar del exterior los millonarios créditos en
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