(El candidato presidencial y gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, protagonizó uno de los diálogos con medios más fuertes del fin de semana cuando habló de un «proyecto fascista» que animaría el gobierno a través de la candidatura de Cristina de Kirchner. Disintió además con su propio compañero de fórmula sobre preferencias políticas. Fue en el programa de Mariano Grondona por Canal 26.)
PERIODISTA: Hay una candidata que tiene todos recursos del Estado detrás de ella y no recibe a los periodistas. No parecería haber reacción sobre esta especie de ley despareja que está rigiendo la campaña electoral...
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Jorge Sobisch: Es bastante más simple. Nos están queriendo hacer caer en una trampa. Y la trampa ¿cuál es? Hace un mes dije que aquí hay un proyecto político, familiar, que tiene dos vertientes. Una es poner a la señora en la Casa Rosada. La otra es manejar el poder económico en paralelo, con Kirchner y todo el grupo de impresentables que tiene este gobierno, llámense Jaime, D'Elía, etcétera.
J.S.: No es gratis el ataque que yo recibí, esta semana, de Moyano y compañía, también de uno de los grupos empresarios que se están empezando a quedar con la República Argentina. Con un Parlamento debilitado, con una Justicia debilitada, con un partido político supuestamente fuerte, que va a manejar este grupo, un gobierno constitucional, y todos los bandidos en una CGE, y la Confederación General del Trabajo, manejando los intereses económicos de la República Argentina. Yo diría, un fascismo aggiornado a lo Kirchner. Esto no es un proyecto de país, sino un proyecto familiar, que se quiere quedar los próximos veinte años. Incluso a algunos gobernadores se lo han dicho en la cara y no se animan a decirlo en público.
P.: ¿Y el pacto de que hablan?
J.S.: Ahora, van a tener un pacto social que los va a amparar, y toda la impunidad, que hoy no tiene Jaime, con los seis mil millones de pesos que maneja de los subsidios, más el subsidio del gasoil, que está saliendo en los diarios hoy. Ahí hay otros dos mil cuatrocientos millones de pesos, y todo eso se va a oficializar. De manera que si usted mañana quiere exportar y no arregla con este grupo, que va a estar en la CGE, supuestamente representando a quinientas cámaras empresarias de la Argentina, que son todas chiquitas, y que ninguna tiene voz ni voto, o no arregla con el grupo de Moyano y compañía, no va a poder hacer absolutamente nada.
P.: ¿Usted dice que Cristina va a ser una presidenta «pour la gallerie», una presidenta formal?
J.S.: Por supuesto. Aquí se está armando un gobierno fascista. Si ustedes han visto el último Ambito Financiero, en la tapa, decía el viernes que « parece un poco exagerado el ataque a Sobisch». No fue exagerado. Me quieren desprestigiar porque yo les he descubierto el juego, a estos bandidos, y los estoy poniendo sobre el tapete. Estoy diciendo que va a haber dos gobiernos, uno paralelo, y un gobierno que nos va a tener agarrados. Ojo, hoy vienen por YPF, vienen por el gasoil, vienen por el fueloil, vienen por el gas, mañana vienen por el paso territorial que deberían manejar los gobiernos provinciales, luego vienen por los medios de difusión y, en un momento, los argentinos vamos a estar presos, ya mucho más todavía de lo que estamos, del miedo que hay de hablar.
P.: ¿Qué dice del marido de la señora?
J.S.: Pregunto si la Argentina va a preferir a Moyano, y a Millasi y al grupo Cirigliano que está manejando la economía del país, que se han vuelto multimillonarios en estos tiempos, o si va a preferir un presidente como Sobisch, eso es lo que quiero poner arriba de la mesa. Decirles: «Señores, yo estoy enfrente» de estas corporaciones sindicales que pretenden manejar, en un acuerdo corporativo entre la CGT, un sector de la CGT, porque este enfrentamiento que hay en la CGT, no es por casualidad, ésta es una discusión demasiado seria.
P.: ¿Cómo se enfrenta eso?
J.S.: No me van a asustar. Yo no soy un valiente, yo soy un argentino que estoy viendo que otra vez la República Argentina no solamente está perdiendo una oportunidad histórica -porque tenemos un viento de cola que nos lleva así-. Encima, están armando un gran negociado, donde se lo van a repartir entre cuarenta, cincuenta personas. Le voy a dar un ejemplo a usted de lo peligroso que es esto. El Fondo de Gasoil: hoy hay una parte muy importante que son dos mil cuatrocientos millones de pesos, que es para el transporte, fundamentalmente, de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires. Pito catalán, con el intendente de la Ciudad de Buenos Aires, a ver si va a poder hacer algo con el transporte en la Ciudad de Buenos Aires. Segunda reflexión: los empresarios del campo, cuando tengan que resolver el problema del gasoil, para levantar las cosechas, ¿con quién lo van a hablar?, con esta Confederación General Económica, con Moyano y compañía, van a tener que venir a pedirle permiso, y todos se van a seguir arrodillando como se arrodillan estos empresarios que hoy no están levantando la voz. De manera que, o levantamos la voz, y decimos las cosas que estamos viendo, los que nos hemos dedicado a estudiar para ser presidente.
P.: ¿Ve un asalto al poder?
J.S.: Pero no tenga ninguna duda, porque son mesiánicos. Casi con un grado de locura. Se quieren quedar con el poder, se quieren quedar a vivir. A un gobernador muy conocido, no lo voy a nombrar, porque es parte le dijo en la cara: «Yo me voy a quedar veinte años, si a vos te gusta bien, y si no atenete a las consecuencias». He hablado con muchos medios de difusión, y espero que esto que estoy diciendo aquí me lo repitan, porque puedo poner documentación, nunca he hablado yo sin documentación.Jamás hablé sin documentación. Puedo mostrar a dónde van los subsidios, qué es lo que se está haciendo, cómo se pretende a través de este pacto social encubrir un verdadero asalto a la República Argentina.
P.: Este diagnóstico que usted hace coincide con algunos sectores de la oposición. Por ejemplo Carrió...
J.S.: Sí.
P.: Me sorprendí, en la radio, cuando su compañero de fórmula, Jorge Asís, decía: «Entre Carrió y Cristina yo me quedo con Cristina».
J.S.: Sí, él lo hace desde una visión realista de, digamos, de que le gustará más Cristina que Carrió. Yo le voy a decir ahora qué es lo que piensa el candidato a presidente: entre Cristina y Sobisch, me quedo con Sobisch. Y entre Carrió y Sobisch, me quedo con Sobisch.
Dejá tu comentario