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21 de mayo 2008 - 00:00

Romero: el país se aferra a modelos hasta que colapsan

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Juan Carlos Romero dijo en reportaje a este diario que la Argentina desaprovecha las oportunidades que da el mercado internacional y eso retrae las inversiones privadas. Defendió también la reducción de las retenciones al campo.
El senador justicialista Juan Carlos Romero, vicepresidente de la Cámara alta y ex gobernador de Salta, cree que el conflicto por las retenciones es consecuencia de un modelo que presenta signos de desgaste. Al respecto, elaboró un proyecto de ley para que ese impuesto tenga un techo de 20% y sea coparticipable, a fin de empezar a saldar el debate pendiente desde 1994 en materia de coparticipación en una Argentina que, afirma, nació federal pero se volvió unitaria.

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Periodista: ¿Cuál es su opinión sobre el conflicto desatado en torno de las retenciones?

Juan Carlos Romero: La retención no es ni buena ni mala en sí misma. Es consecuencia de una necesidad si se quiere mantener una moneda devaluada y un dólar alto. Técnicamente, si no tuviéramos este modelo, tendríamos una economía más sincerada, donde el productor recibiría menos pero tampoco tendría que andar reclamando subsidios ni habría tantos problemas para abastecer al mercado interno. Las retenciones y los controles de precios son parte de un mismo paquete armado en su momento por el ex presidente Duhalde y el ex ministro Lavagna para aprovechar la devaluación. El dólar ha ido cayendo en el mundo casi 50%, pero nosotros seguimos en estos años tratando de que no baje de 3,20, lo que obviamente les da un ingreso muy alto a los exportadores, el Estado se beneficia poniendo las retenciones, pero por otro lado eso trae una presión sobre los precios internos. Ese modelo persiste y hoy estamos viendo sus efectos negativos. Se controlan los precios y se dan subsidios y ello genera incertidumbre en los sectores económicos.

P.: ¿Cómo juega la actual coyuntura internacional?

J.C.R.: Creo que deberíamos aprovechar mejor la coyuntura internacional, no tanto en lo que hace a los precios de los commodities, porque vender se vende cuando los precios están altos y también cuando están bajos. Lo que hay que aprovechar más es la inversión. De la inversión que viene a América latina, unos 100.000 millones de dólares, la Argentina solamente está recibiendo 5 o 6 mil millones. El resto es inversión pública, lo que implica un gran esfuerzo que valoro, pero hoy podríamos estar sumando a la inversión pública mucha más inversión privada. El control de precios, la política, los conflictos generan desconfianza e incertidumbre y un clima no amigable hacia la inversión, aunque la intención sea otra. No aprovechamos plenamente la coyuntura como deberíamos para que aumente la inversión en bienes, servicios y energía. Y exportar mucho más. Brasil dejó apreciar su moneda pero no ha perdido exportaciones ni competitividad y tiene inflación muy baja e inversión muy alta.

P.: ¿Cómo ven los mercados a la Argentina?

J.C.R.: Y, si usted prohíbe exportar carne porque los argentinos tenemos que comer carne barata, perdemos mercados que costó ganar y además cae la producción. Con la convertibilidad también había efectos negativos, como con este modelo, que es su opuesto. Pero los argentinos tenemos esa costumbre de enamorarnos y aferrarnos a los modelos hasta que colapsan. Ahora que ya se ven los efectos no deseados del modelo, debemos hacer como los países democráticos del mundo: ir adaptando la política económica -sin ningún enamoramiento- a las circunstancias y a las necesidades.

P.: ¿Qué propone usted hacer con las retenciones al campo?

J.C.R.: Mi idea es establecer una secuencia previsible para que todos sepamos cuál va a ser el costo de producción. En un primer momento dejar un tope de 35% para las retenciones, para solucionar la crisis. Después,reducirlas a un máximo de 20% en 3 años, para que el gobierno no se desfinancie, y finalmente discutir qué hacer con los recursos. Estamos en deuda con la ley de coparticipación desde 1994 y ésta es una forma de ir reparando eso. Mi propuesta es coparticipar 60%, la mitad de lo cual iría a las provincias productoras, la otra mitad a todas las provincias y 40% para financiar las necesidades del Estado nacional. Así habría un poco de equidad y avanzaríamos en una redistribución de los recursos en el país.

P.: ¿Qué eco cree tendrá su iniciativa?

J.C.R.: Espero que los legisladores vean la necesidad de tratar este u otro proyecto para que el Congreso recupere una atribución que perdió hace años, cuando delegó en el Poder Ejecutivo facultades que le son propias. La fijación, creación, suba o baja de impuestos es algo que debemos discutir en el Congreso y no amanecer con la resolución de un ministro. De modo que mi propuesta puede no sólo solucionar un conflicto en el terreno que corresponde -el Congreso-sino que éste debe recuperar su rol de legislar.

P.: ¿Estarán mejor invertidos los recursos si los administran las provincias?

J.C.R.: A veces existe en los gobiernos la idea de que la Nación puede administrar mejor que las provincias, pero en el mundo la descentralización -o sea, el federalismo-es más exitosa. En Europa, Estados Unidos, Brasil, Australia, Nueva Zelanda, avanza la descentralización, no sólo en lo administrativo sino también en materia de recaudación. La Argentina nació como país federal pero se hizo unitaria. Donde está la persona que vota está el gobierno local.

Entrevista de Claudia Peiró

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