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Una de las razones para ajustar nuevamente los ingresos en forma plana está dada por el aumento de los productos básicos de la canasta familiar experimentado en las últimas tres semanas. En las distintas versiones se comenta que se fijarían otros $ 50 o quizá $ 100 para después del aguinaldo (30 de junio), ya que las negociaciones convencionales sólo han modificado los salarios en menos de 11% de la población.
Como se recordará, hasta ahora, por decreto se impusieron $ 224 de carácter remunerativo e incorporados a los convenios colectivos en forma plana (Decreto 392/ 03), y $ 50 a partir del 1 de enero de 2004 de carácter no remunerativo, que en principio son al margen de las sumas otorgadas el año anterior. El efecto de los $ 224 en los ámbitos en los que se pagó fue verdaderamente conflictivo.
Por otra parte, solo algunos convenios como el de sanidad o el metalúrgico, por efecto de acuerdos con el sector empresario, realizaron la apertura porcentual entre las categorías, lo que generó incrementos importantes de salarios en cada uno de los dos sectores. En las pequeñas empresas, a su vez, sólo abonó estas sumas alrededor de 50% de las empresas, que constituye 40% del empleo.
En otras palabras, los efectos no deseados son los siguientes:
1. No se motorizó la negociación colectiva de salarios como se pensaba, y la mayo-ría de los trabajadores que cobra sólo percibe la suma fija sin mayores variaciones.
2. En las empresas en donde se pagan las sumas fijas se generaron conflictos y distorsiones de todo tipo, entre los que se destacan los reclamos en proporción a los distintos niveles, y los de los excluidos del beneficio.
3. En más de 50% de las pequeñas empresas (40% del empleo) no se pagaron o se abonaron en forma irregular o insuficiente.
4. Provocó un aumento del costo laboral, tanto en los salarios de obreros y empleados, como en el resto de la escala en su caso, por el efecto cascada y el achatamiento de las categorías más bajas.
5. También aumentó el costo laboral por el incremento experimentado en los topes de las indemnizaciones por despido, que por ahora siguen duplicadas hasta el 30 de junio próximo.
6. Por último, las distorsiones que generaron los montos precitados se produjeron por ser una interferencia en la política salarial y costos de las empresas, que en rigor, deben articular sus costos para ser competitivos en función de los requerimientos del mercado, y la competitividad puede quedar comprometida, si los aumentos se siguen ordenando por decreto de modo uniforme a toda la actividad privada.
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