El juez de la Corte Eugenio Zaffaroni se puso ayer en el centro del debate sobre las excarcelaciones de detenidos con prisión preventiva en causas de alto relieve, al criticar al gobierno por lo que considera una intromisión del Poder Ejecutivo en la acción de la Justicia. En un reportaje que dio al periodista Ernesto Tennenbaum y que emitió radio «Mitre», el miembro más polémico de todos cuantos llevó el gobierno Kirchner a la nueva Corte de Justicia se enfrentó con argumentos de peso con quien lo benefició con el cargo más alto al que puede aspirar un jurista. Se comprende que Zaffaroni haga esto porque él es uno de los teóricos argentinos de la corriente garantista, aquella que pondera los derechos del victimario a veces por sobre los de las víctimas de hechos penales. Ha sido el profesor de muchos de los magistrados del ala garantista, como los dos camaristas que dictaron la excarcelación del empresario Omar Chabán. En el reportaje, Zaffaroni se plegó a una opinión anterior de su colega Carmen Argibay, al criticar la institución misma de la prisión preventiva como una forma de condena anticipada. En ese caso el jurista (a quien se lo puede criticar por sus tomas de posición pero a quien nadie le puede negar solvencia técnica) aporta una nueva perspectiva doctrinaria en el análisis de causas de alta resonancia. Es la segunda vez que este abogado abre un nuevo frente de debate; antes fue cuando la Justicia ordenó la detención y procesamiento de Carlos Menem por el presunto delito de asociación ilícita en la presunta venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia. En una columna de opinión que publicó este diario, Zaffaroni en 2001 desarrolló dos argumentos: 1) que era absurdo considerar las acciones de un gabinete de gobierno, que se constituye para gobernar un país como propias de una asociación ilícita para cometer delitos. 2) Que los casos judiciales en los cuales están involucradas personalidades de la vida pública -como era el caso del ex presidente Menem- permiten analizar las leyes vigentes de una forma tal que redunda en avances y reformas más profundas que cuando se investiga a encausados de escasa notoriedad. «Las garantías avanzan y se consagran -decía Zaffaroni en aquella nota del 17 de junio de 2001- cuando el poder punitivo afecta a uno o más clientes VIP del sistema penal y, a partir de ese momento, su consagración es útil para el resto de la ciudadanía. Es una pena que deba avanzar de este modo, pero parece inevitable». En aquella oportunidad el aporte lo hizo en cuanto a la polémica figura de la asociación ilícita, cuya ambigüedad les sirve a algunos jueces para mantener detenidos a los procesados en la intención de quebrar su voluntad y hacerlos colaborar con la investigación. En este caso la figura analizada es la prisión preventiva, también empleada por los jueces para mantener en cautiverio a procesados y que puede convertirse en una forma de injusticia. En el diálogo con el periodista Tennenbaum, Zaffaroni aporta su experiencia de penalista en dos afirmaciones: una, cuando dice que la base del sistema penal es la selectividad, que para algunos puede ser impunidad y para otros, que sean siempre los estúpidos los que caen primero. La otra, es cuando llama a la paciencia para evitar males peores. Veamos los argumentos de Zaffaroni en el diálogo que se conoció ayer.
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