A lo Chávez, Kirchner se tienta con shows masivos
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Néstor Kirchner
Ayer al atardecer, Parrilli les contó la película del 1 de marzo a dirigentes del conurbano sur que, rápidos para la contraoferta, le prometieron que arriarán a la Plaza de los Dos Congresos una oleada de fanáticos. Necesitarán, claro, alguna asistencia, sobre todo financiera.
El miércoles, el «cabo» Parrillihabía recitadoel libreto frente a los intendentes de la Primera y la Tercera Sección, club que tiene como pivotes a Julio Pereyra y a Alberto Descalzo, y el padrinazgo -es, en definitiva, el maestro de muchos alcaldesde Hugo Curto.
La historia es así: Kirchner quiere repetir, con tono de despedida, la ceremonia del 25 de mayo de 2003, cuando tras recibir el mando de Eduardo Duhalde, se lanzó a caminar, esquivando custodios, entre los militantes y curiosos que siguieron desde afuera su jura.
Este intento es a todo o nada: en 2004, 2005 y 2006, el patagónico pidió que su mensaje al Congreso sea respaldado, desde la calle, por populosas columnas. Año a año, Alberto Fernández, Luis D'Elía y los barones del conurbano fracasaron en esa aventura.
Ahora, como hizo el 25 de mayo pasado, le encomendó a Parrilli que se encargue de convocar y pedir que, obediente, cada jefe territorial traiga su puñado de aplaudidores. Pero, además, les pidió a los enemigos de esos jefes que aporten, por su cuenta, tropa propia.
En rigor, primero recibió a los intendentes mientras ayer tomó café con los piqueteros y los «sin techo», dirigentes sin base territorial que desafían a los intendentes del peronismo. Un barrido dual que, en teoría, le permitirá colectar con las dos manos.
Pero marzo podría ser un mes prolífico en shows K. Además de la concentración del 1 en el Congreso, en el kirchnerismo analizan alguna actividad para el 11 -fecha del triunfo de «el Tío», Héctor Cámpora, en 1973- y hasta un megaacto para el 24, por el golpe de 1976.
Todavía en proceso de ablande, la idea es «copar» la Plaza cuando se cumplan 31 años del «putch» que derrumbó al gobierno de «Isabel» Perón. En marzo pasado,la Plaza se partió entre organismos K y otros anti, y hasta hubo trompadas entre grupos rivales.
Con los expedientes de la Triple A abiertos y la mira sobre «Isabel», el gobierno no quiere ceder el homenaje ni, mucho menos, el sitio histórico del recuerdo. Es una temporada electoral y todo se tiñe de oficialismo y oposición. Es obvio lo que quiere Kirchner.




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