Mientras Rafael Bielsa prepara la visita de Néstor Kirchner a la cumbre de la «tercera vía» a la que invitó el primer ministro británico Tony Blair, el PJ, partido del gobierno, acaba de participar de otra reunión internacional con el premier español, José María Aznar; y su colega portugués, José Manuel Durao Barroso. Fue por una reunión de la Internacional de Centro, que esta vez se reunió en Lisboa. Allí estuvo el representante del PJ, Ricardo-Romano, quien se desempeña como vicepresidente de esa liga.
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Como sucede en muchos aspectos de la actual escena internacional, esta cumbre de centro-derecha no está en las antípodas de la que llevará a Kirchner a Londres. Por ejemplo, Durao Barroso y Aznar fueron socios de Blair en la guerra contra Irak y se fotografiaron con él y George Bush en las islas Azores. Esto no impidió que Romano, por ejemplo, propusiera que Juan Pablo II, cuya postura contra esa alianza militar fue muy manifiesta, fuera premiado con el Nobel de la Paz.
Claro, en otras posturas no habría conciliación alguna con Bielsa y sus terceristas: en Lisboa se constituyó una comisión para el seguimiento da las violaciones a los derechos humanos en Cuba. Y se criticó a Inácio Lula Da Silva, principal aliado del gobierno de Kirchner, por no querer reconocer a las FARC como organización terrorista. El brasileño que se sentó a la mesa fue el senador del Partido del Frente Liberal, Jorge Bornhausen. También estuvo el representante de la Democracia Cristiana chilena Gutemberg Martínez, esposo de la canciller de ese país, Soledad Alvear.
El peronismo integra la Internacional de Centro desde que Carlos Menem ocupa su presidencia. Por eso Aznar, al referirse a la situación política argentina, no quiso entrar en detalles ni referirse a la derrota del riojano: «El justicialismo que integra nuestra internacional sacó en las elecciones más de 60% de los votos», dijo, risueño y piadoso.
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